domingo, 29 de marzo de 2020

Nueva forma en que los bosones se comportan como fermiones


Bosones y fermiones (las dos clases en que se clasifican todas las partículas) se comportan de manera muy diferente en la mayoría de circunstancias. A los bosones idénticos les "gusta" congregarse; a los fermiones  idénticos, todo lo contrario. Sin embargo, en una dirección (partículas que solo pueden moverse en una línea, por ejemplo), los bosones pueden volverse tan "distantes" como los fermiones, es decir, de modo que no hay dos que ocupen la misma posición (principio de exclusión de Pauli). Pues, ahora, una nueva investigación muestra que igual puede suceder con las velocidades de los bosones en tales circunstancias.

En general, los bosones tienen espines enteros y pueden compartir el mismo estado cuántico; los fermiones con espines semienteros, no pueden. Cuando las partículas son suficientemente frías o densas, los bosones se comportan de forma completamente diferente a los fermiones, formando condensados de Bose-Einstein, "congregándose en el mismo estado cuántico". Sin embargo, los fermiones llenan todos los estados disponibles uno a uno para formar lo que se llama "mar de Fermi".

Pues bien, los investigadores de Penn State han demostrado experimentalmente que, cuando los bosones se expanden en una dirección (se permite que la línea de átomos se extienda por más tiempo), pueden formar un mar de Fermi.

Los investigadores crearon una serie de gases unidimensionales ultrafríos compuestos de átomos bosónicos (gases Bose) utilizando una red óptica, que utiliza luz láser para atrapar los átomos. En la trampa de luz, el sistema está en equilibrio, y los gases Bose que interactúan fuertemente tienen distribuciones espaciales como fermiones, pero aún tienen las distribuciones de velocidades de los bosones. Al apagar parte de la luz atrapante, los átomos se expanden en una dimensión, y durante esta espansión la distribución de velocidad de los bosones se transforma suavemente en una idéntica a la de los fermiones.

La dinámica de los gases ultrafríos en las redes ópticas es la fuente de muchos fenómenos fascinantes y novedosos, como que algo tan universal como la temperatura no está definida después de que los gases Bose experimenten dinámicas en una dirección, que suponen relacionada con una propiedad matemática subyacente de los modelos teóricos que describen estos experimentos: "la integrabilidad". Dicha integrabilidad juega un papel central en el fenómeno de fermionización dinámica observado.

La idea es comprender completamente la dinámica de los gases unidimensionales, y luego hacer que los gases sean menos integrales para poder identificar los principios universales en los sistemas cuánticos dinámicos, parte importante de la física fundamental, con enorme aplicación a los simuladores y computadoras cuánticas.

Leer el artículo completo en Phys.org.

viernes, 27 de marzo de 2020

La convulsión del coronavirus


¡Nada será igual!... ¿2008?... ¡Peor!

Entró el enemigo de forma solapada, sin anunciar demasiado su visita... como esta primavera, que ahora sí, "La primavera ha venido y nadie sabe como ha sido"... ¡Qué poco entusiasmo ha suscitado, esta vez, a su llegada!

Pero igual que la aparición del coronavirus fue poco perceptible en un principio, su retirada, si se produce, será espectacular, no por sí mismo, sino por las huellas que dejará, ya que ¡nada será igual!... ¿La crisis de 2008?... Fue dura, pero solo económica, y por ende, social... Ahora, las dos cosas y además sanitaria, con una incidencia tremenda en la salud y sus consecuentes decesos...

Es que, además, parece que se van rompiendo todos los consensos, todas las estructuras que nos habíamos dado; volver a los millones de parados no es lo menor, pero no acaba aquí, sino que toda la estructura económica, sus modelos, va a saltar por los aires. Ya el cambio climático sirvió de advertencia, para indicarnos que el entramado social y su modelo económico había que cambiarlo... La polución, tanto atmosférica como en el entorno terrestre invadido por los omnipresentes microplásticos, entre otros, obligaban a un cambio radical de vida, tanto en Oriente como en Occidente... Y el colmo, o la puntilla ha venido a lomos de la pandemia: el coronavirus nos ha abierto los ojos de forma abrupta... El choque de intereses, la insolidaridad se ha presentado en el corazón de la Unión Europea, avisada hace nada por el Brexit, que puede ser el principio de su final... ¡si no nos ponemos las pilas, todos cedemos y luchamos por su continuidad!

Lo que está claro es que en dos o tres meses, allá por el verano de este año, ¡nada será igual!... Los problemas de la deuda en los países del sur de Europa (Italia, España, Grecia) les cogen con poco margen de maniobra, y si a ello sumamos las "ensoñaciones" de algunos partidos como Podemos, que no sé dónde van a encontrar a esos "ricos" que paguen sus "elucubraciones" económicas (a no ser que su táctica sea la de los revolucionarios comunistas, "cuanto peor, mejor"), el horizonte inmediato es de lo más negro: se rescinden los viajes en todo el mundo, con su tremenda incidencia en países cuya principal "industria" es el turismo; se necesita un cambio estructural profundo en sus sistemas económicos; se adolece de un atraso en investigación científica y técnica más que palpable...

Justamente, cuando se necesitaba un gobierno con gran preparación para abordar el mayor problema que se ha presentado en España en los últimos cuarenta años, tenemos un gobierno confeccionado, precisamente, para "ganar elecciones", con un cariz político sectarista, que es lo menos indicado en los momentos presentes y cuya falta de eficacia se evidencia diariamente, con consecuencias trágicas tanto para las personas como para la economía... ¡Una encrucijada que no sé si, ahora, ni un "pacto de la Moncloa" podría ya atajar!

El Covid-19 llegó, como dije, sin muchos aspavientos, pero su despedida, si así sucede, después de la tremenda convulsión que ha producido, cambiará el mundo... ¡ya nada será igual!

(Una pequeña esperanza: ¿Un gobierno universal?... Leer el artículo anterior del Blog: "Gobernanza mundial")

miércoles, 25 de marzo de 2020

Gobernanza mundial


Si hay globalización (la hay nos guste o no), también, de algún modo, ha de ponerse cierto orden en el caos (que es lo que tenemos ahora), es decir, intentar "hacer natural lo que de hecho sucede en la calle" (¿te recuerda algo a Adolfo Suárez?)... Si hemos llegado a la globalización, es preciso tomar las riendas del "caballo desbocado" en la que se ha transformado...

Ya en el Blog Simbiotica se apuntó hacia tales extremos ("Globalización, sí... ¡pero en serio!"), y se aportaban soluciones ante las deficiencias sociales y políticas que se percibían globalmente en la sociedad mundial. Así se abogó por la creación de la FAG, una "fuerza antigenocida" en contra de las ansias por algunos (tiranos o camarillas totalitarias) de coartar la libertad ("Principios democráticos y poder"), o la creación a nivel mundial de un comité de "notables con especial sensibilidad" para ejercer un utópico gobierno común para suavizar las relaciones entre pueblos y nacionalidades ("El segundo paso de la humanidad: las técnicas de contención"), que pasaba indefectiblemente por la reforma de la ONU, por momentos tan ineficaz...

Y se apuntaban soluciones hacia un gobierno global mundial ("La utopía del gobierno universal", o "Más allá del humanismo").

Conocemos, de antiguo, la principal base histórica en la formación de alianzas entre pueblos y naciones: ¡el miedo común...! Miedo al creciente poder absorbente de una nación que limita la libertad de sus vecinos, quebrando, seguramente, los principios que sustentan la propia sociedad, barridos por los de esa potencia opuesta, etcétera, etcétera... Y mirando hacia el futuro, más de un ideólogo apuntaba la tesis de que un peligro exterior al planeta (invasión extraterrestre, peligros astronómicos inminentes, etcétera), haría de revulsivo para la creación de una "entente" de naciones a nivel mundial... Pues bien, ¡ha llegado el caso!, claro que ahora ese peligro no ha llegado (aún) del exterior, sino de dentro, en sus propias entrañas: ¡el Covid-19!... La pandemia ha revelado la suma fragilidad del sistema que habíamos impuesto en el orbe... La primera pandemia de los tiempos modernos (que no será la única) nos ha abierto los ojos, "el peligro común incita a la toma de decisiones comunes a nivel global para toda la Tierra", en cierto modo y limitadamente, hacia una "gobernanza mundial".

¡La utopía puede que se vuelva real!... El impulso está, pues la conciencia de todos, incluyendo a los poderosos, ha llegado al convencimiento de que ¡nos salvamos todos o no se salvará nadie!... ¡Los efectos (no deseados) de la globalización!

Consecuentemente, yo abogo por aprovechar la oportunidad que, precisamente ahora, y de forma totalmente inesperada, nos ha proporcionado el azar ("no hay bien que por mal no venga")...

La opinión pública general, ante la que se nos ha caído encima por la pandemia, considerando las posibilidades de catástrofes globales que tantas veces se nos han pronosticado, como el cambio climático, el apocalipsis nuclear y otras, está hoy suficientemente madura para admitir la necesidad de tal "gobernanza mundial", al menos en algunos asuntos que se antojan evidentes, como la coordinación internacional en el atajo de males como la presente pandemia u otros cataclismos... Ahora bien, se requiere poca burocracia y mucha efectividad..., pues hay un hartazgo ante organismos que a su creación suscitaron muchas esperanzas y alta estima, y que se desinflaron prontamente en una ineficacia mortecina, véase la antigua Sociedad de Naciones, o la misma ONU, o la escasez de medios de la OMS, etcétera.

Es necesaria y urgente esta "gobernanza mundial", limitada por supuesto, para lo cual los Estados deben ceder parte de su soberanía (de hecho ya sucede en la práctica, ante los poderes fácticos internos y externos), y debe ser por ley, es decir, debemos acostumbrarnos a la "soberanía limitada" de los Estados en su cesión a la "Alianza común", nada extraño, pues la pertenencia a un Club supone cierta limitación a las decisiones propias... La experiencia obtenida en la confección de la Unión Europea, con sus aciertos y sus fracasos, puede servir como orientación.

En resumen, esa "Globalización mundial" debe estar dotada de:
1) Soberanía mundial (basada en la cesión de soberanía de los Estados).
2) Un análisis profundo y pormenorizado de cada riesgo, en base a los cuales se crea la "Alianza".
3) Una dotación de medios suficientes, acorde a la tarea encomendada.
4) Poder ejecutivo, para que sus acciones sean efectivas y contundentes.
5) El aval del ciudadano de todas las naciones, reflejado en plebiscitos de carácter electivo, a semejanza de las elecciones al Parlamento europeo.

Creo que debemos aprovechar la conmoción del momento (miedo común a la pandemia) para proceder a implantación del germen de tal "Gobernanza", que sería renovada anualmente, tras la aprobación de los medios necesarios, y la evaluación de riesgos y cataclismos a subsanar, definidos en el correspondiente Presupuesto, a sufragar de acuerdo con el PIB de cada Estado.

¡Y ya no es una utopía, es una evidente necesidad!

martes, 24 de marzo de 2020

¿Encontrado el primer ancestro de todos los animales?


Es lo que afirma haber descubierto un equipo de científicos dirigido por geólogos de UC Riverside (Australia).

Ese primer ancestro es una pequeña criatura parecida a un gusano, llamada Ikaria wariootia, primera bilateriana u organismo con una parte delantera y trasera, dos lados simétricos y aberturas en cada extremo, conectadas por un intestino.

Los primeros organismos multicelulares, como esponjas y esteras de algas, tenían formas variadas.Conocido colectivamente como la Biota Ediacaran, el grupo contiene los fósiles más antiguos de organismos complejos y multicelulares. Sin embargo, la mayoría de estos no está directamente relacionados con los animales actuales. A pesar de su forma relativamente simple y su pequeño tamaño (como un grano de arroz), Ikaria era complejo en comparación con otros fósiles de este período.

Leer el artículo completo en Phys.org.

viernes, 20 de marzo de 2020

¿Por qué sigo creyendo en Dios? Más allá de la cienciología


Este artículo es una continuación del publicado en el Blog Simbiotica a finales de 2019, titulado "Vigencia de la fe".

Cito en el título la "cienciología" en cuanto viene a la memoria de la gente aquel tipo de religión que adopta en sus principios o dogmas, la ciencia en su más amplio aspecto, pero de ninguna forma hago referencia a la religión así denominada y vigente que no tiene nada que ver con lo expuesto.

El panorama presente con la crisis del Coronavirus, indica claramente la fragilidad del devenir humano, es decir, representa una cura de humildad de la pretendida superioridad de la sociedad humana sobre la naturaleza. Y no voy a relatar las otras múltiples amenazas que como la realidad actual se ciernen sobre la especie humana, entre otras (ya las explicité en el citado artículo anterior "Vigencia de la fe",  así que no volveré a repetirlas).

El misterio que representa siempre el futuro (inescrutable), no debe servirnos para justificar el presente... Precisamente, ese misterio, esa incertidumbre figura en la misma esencia del futuro...

En el conjunto de las teorías físicas, expuestas a lo largo de mis artículos, en especial los referentes al mundo cuántico, el presente, como reservorio de la acción, pose en sus seno la decantación y conformación de las "posibilidades" del azar en realidad (existencia), azar que se va abriendo hacia el futuro, ampliando posibilidades, como en un gran abanico, un árbol gigantesco con ramas que se van diversificando continuamente...

Para mí no hay una dicotomía entre fe y ciencia (su oposición ha sido una constante a lo largo de todo el periplo de la religión)... Ya expresé tal convencimiento en una de mis "Semblanzas" (ver el Blog Simbiotica): "Mis planteamientos". Y ello porque, ciencia y fe son dos elementos de la misma "estructura filosófica", que se resume en que ambas deben ir en paralelo: si nuestra creencia (fe) aparece contradictoria con el hecho científico, o se ve ante la tesitura de la realización de verdaderos malabarismos para no entrar en contradicción con los mismos, es signo de que se precisa un cambio en los principios que la sustentan; así esa construcción filosófico-metafisica presentará una creciente fortaleza.

Y la pervivencia de la creencia en Dios se sustenta (entendida esta creencia en Dios, como la creencia en la fuerza sustancial del universo, origen y fin del mismo -en esto me acerco, en cierta forma, al dios en que creía el mismo Einstein-) en la pervivencia del misterio, ese al que perseguimos y al que no logramos llegar, pues es superior a nuestras fuerzas presentes y futuras, por lo que siempre habrá un más allá.

jueves, 19 de marzo de 2020

El valle de Enmedio: un entorno privilegiado


Un pequeño valle entre montañas graníticas (algunas dominadas por piedras caballeras) y que va cerrándose hacia la cumbre, presidido por la mayor altura de la Sierra de Malagón, Cueva Valiente, con más de 1.900 metros, podemos admirar en el entorno del camping del mismo nombre, en terrenos de Peguerinos (Ávila), aunque administrativamente dependiente de Santa María de la Alameda (Madrid).

No quiero extenderme sobre la belleza del paraje, porque prefiero, que dada la cercanía a Madrid, se vea con los propios ojos.

En la parte alta, arroyo arriba, se encuentra una lagunilla que surte de agua al citado camping y otro contiguo, este perteneciente a Peguerinos, prácticamente, ambos, situados al nivel de la carretera de acceso que va desde Peguerinos al Alto del León, y que está sumamente deteriorada a partir del Cerro de la Cierva y la mina wolfrámica "La Primera".

Pues bien, no quiero, no obstante, dejar de expresar el sentimiento de asombro que causa la ascensión por cualquiera de las veredas que parten de los dos campings en dirección a Cueva Valiente... Las dos son preciosas: una conduce a la lagunilla citada anteriormente (ver el reportaje fotográfico en la "Lagunilla de Enmedio"), y la otra, la que conduce directamente a la cima, de lo más sugerente.

Ahora, aprovechando el artículo, reivindico la creación, ya que estamos en un Parque Regional, de un área de animales salvajes en libertad, reservada y protegida por vallas metálicas, al igual que la que existió (y doy fe) cerca de la llamada Casa de la Cueva por los años 70, a cargo de la antigua ICONA.

Que el lugar llene vuestras expectativas.

miércoles, 18 de marzo de 2020

El velo como "reparación" (la actitud ante la muerte)


¡Cuántas veces hemos meditado acerca de la "brusquedad", la inevitabilidad del fenómeno de la muerte!... Casi nadie, yo diría que nadie, ha sido privado en alguna ocasión del "aldabonazo" de la muerte, cuando le llega a un ser cercano querido... Ahí empieza, mejor, se hace evidente la tragedia de tal hecho, que aunque natural y ordinario en la naturaleza, trastoca nuestra sensibilidad, haciéndonos ver, con su rotundidad, que ¡el mundo no es perfecto!

La muerte, igual que la vida, es un componente de la omnipresente evolución, sin la que no tendría lugar y con ello la aparición de nuevas especies, la diversificación de la vida...

Ahora bien, comprobamos que las criaturas más evolucionadas de la Tierra, casi como nosotros, comprenden la inevitabilidad de la muerte, la de sus seres queridos, lo que les acongoja, según se expresa en su comportamiento, empático y cooperativo... En opinión de muchos etólogos, elefantes, simios y delfines al menos, presentan una forma de velo ante la muerte de sus semejantes... Parece que los animales más evolucionados poseen estos comportamientos especiales, así que hay base para preguntarnos acerca del significado de tal tendencia, porque ¡también los animales (al menos los citados) velan sus muertos!: los elefantes palpan y mueven los huesos de otros elefantes, sobre todo del cráneo, y a veces velan sus cadáveres durante días, ahuyentando a los carroñeros y en ocasiones, semienterrándolos en la hojarasca.

En mi opinión, es una forma de "aminorar" la brusquedad de la muerte biológica, la "ausencia"... En otras palabras, usamos o practicamos el velo, el duelo y los ritos funerarios para conservar el recuerdo del muerto en la comunidad de sus allegados, lo que indirectamente contribuye a la unión entre sus componentes, en base al recuerdo del fallecido. Y también, ¿no será que ese velo es una especie de "reparación" (dado que para nosotros la muerte es una "imperfección" para un "mundo ideal"), de instinto de superación de tal hecho luctuoso?... Si fuera así, equivaldría a una manifestación de la actitud de solventar o suavizar los "defectos" que, a nuestros ojos, existen en la naturaleza, porque la muerte la asociamos al problema del "mal en el mundo" que siempre nos ha soliviantado, más allá de justificaciones parciales y puntuales (enemigos, enfermedades, etcétera). Y esta tendencia tiene ya su germen en esos otros animales citados, que demuestra la sensibilidad de la vida, llegando a un determinado nivel de desarrollo... y, precisamente, esta manifiesta tendencia es lo que nos lleva a conjeturar que no es el egoísmo de la especie, en particular la humana, el que acompaña al fenómeno religioso de búsqueda de otros horizontes, otros mundos (cielos, paraísos), la eternidad, pues lo expresado anteriormente puede interpretarse como la primera fase de una tendencia general de la sensibilidad vital hacia un futuro idílico, donde la propia vida se vea libre del mal y la muerte, y por consiguiente, la evolución no sea necesaria entre criaturas ya totalmente configuradas...

Esta actitud ante la muerte, ese duelo, ese velo es el deseo inconsciente de "reparar" el mundo que tenemos, para transformarlo en el idílico que nuestra sensibilidad anhela.

Consciencia, Creación y Evolución

  ¿Una reedición de la "Evolución creadora" de Bergson? Por supuesto que no, aunque el concepto de "elán vital", impulso...