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jueves, 24 de octubre de 2024

Pensamiento profundo, la evolución del pensamiento

 Sin otro conocimiento de los números, ¿podrían haberse concebido directamente los números imaginarios?

Es fácil ver que los números imaginarios aparecieron como una evolución natural de los números naturales y sus operaciones entre ellos: al llegar a las raíces cuadradas, por ejemplo, ¿cómo extraer la raíz cuadrada de un número negativo?. El número natural surge de añadir elementos a un conjunto. El número negativo, de extraerlos. El cuadrado de multiplicar por sí mismo el número natural. La raíz de la operación inversa a la anterior. Pues esta última operación, aplicada al número negativo, da lugar a algo que no existe en la naturaleza: el número imaginario. Una abstracción a la que se llega naturalmente siguiendo la evolución que acabo de exponer. Pues esta forma de evolución del pensamiento se da en todos los órdenes del pensamiento, de la abstracción y en multitud de áreas, aún de las más caracterizadas como ciencias exactas: matemáticas, físicas, etcétera.

Lo curioso es que si volvemos a plantearnos profundamente lo que significan los razonamientos que acabo de exponer se llega a conclusiones hartamente sorprendentes, partiendo como hemos visto de su suma sencillez.

Todo lo anterior desde un cierto punto de vista, significa que, por ejemplo, en este caso de la aparición del abstracto número imaginario, es inimaginable si no se da de alguna forma la secuencia ilustrada en mi descripción. Es decir, ello supone que el número imaginario es deudor de un tipo de planteamiento, de una cierta evolución del pensamiento que presupone un orden intrínseco necesario para el advenimiento de la abstracción número imaginario. En otras palabras: la abstracción número imaginario no se presenta por sí sola sino que tiene que ser en relación con una cierta evolución: unos elementos previos.



Pues dicho estado de cosas no solo acaece en la teoría de números, sino en una variedad de situaciones que aparecen en la misma raíz de las matemáticas, y por ende en la física. Por ejemplo, la naturaleza de los quarks, gluones, del mismo espín requirió una serie de conceptos previos sin los cuales sería inimaginable la visión actual del núcleo atómico. En resumen, en los conceptos, en las abstracciones, en los pensamientos. Aparece, entonces una evolución natural en las ideas, en los pensamientos, necesarios previamente para alcanzar otros más evolucionados, más complejos. Y esa evolución significa establecer un cierto orden en la naturaleza, pero lo curioso es lo azaroso del proceso, pues la evolución tiene mucho que ver con el azar, la falta de previsión absoluta, pues no va más allá de alguna tendencia.

Así que, y en resumen, el azar ilumina la evolución, evolución que significa la imposición de un cierto orden en el mundo, y como evolución la coordenada temporal es básica. Pues bien, como se deduce de estos razonamientos, es también la evolución del pensamiento, del mundo de la abstracción, el que se ve comprometido en el mismo sentido. De ello, por consiguiente, la esencial importancia del observador que certifica tales hechos y procesos es evidente, y con ello la conciencia del mismo, su inteligencia, su consciencia participa en el establecimiento del orden en el universo (un cierto orden, si quiera parcial); en cierto sentido, pues, en la propia creación del mundo.

Nuevamente, ¡la trascendental importancia del observador!

lunes, 14 de octubre de 2024

La máquina del tiempo

 Literal: "El cerebro crea el tiempo".

Frase rotunda que merece, cómo no, su aclaración.

El cerebro, un órgano con un volumen no mayor de unas pocas decenas o centenas de centímetros cúbicos (en el humano unos 1350 centímetros cúbicos y 1500 gramos de peso), es la más maravillosa "máquina" creada por la evolución. Súper compleja, dotada de capacidades asombrosas que van desde el discernimiento, a la emoción, la voluntad o ¿el libre albedrío?

Muchas veces se le ha comparado a un ordenador altamente sofisticado, cuyas propiedades van más allá de la propia cibernética.

Gracias al cerebro, su campo mental, nos apercibimos del mundo exterior; para otros, el mundo exterior "se conforma" según sus criterios. Entre esos criterios estarían el tiempo y el espacio. En relatividad, en la que tanto se habla de espacio y de tiempo (metro y reloj), en verdad, se pasa a categoría absoluta la existencia del espacio y el tiempo (entremezclados o no), pero si ese tiempo y espacio son creados realmente por la mente humana, este absolutismo sería un "espejismo" que haría caer en su esencia los principios básicos del razonamiento aportado por Einstein en la elaboración de su teoría relativista: ¡Habría algo más básico, anterior a la "prefijación" del espacio del metro, y del tiempo del reloj, en los fundamentos del mundo!



Y es que, por ejemplo, el tiempo no es algo "aséptico" (en el sentido de algo independiente y externo a nuestra mente), independiente de nuestro entendimiento... Y con el entendimiento, en el cerebro siempre aparecen los sentimientos y las sensaciones, y esto afecta considerablemente a los recuerdos, al pasado. El tiempo pasado, los hechos acontecidos, siempre tienen un componente emocional: "Recordar tiempos pasados evoca sensaciones y emociones inseparables en esos recuerdos". Así, el cerebro es un verdadero almacén de recuerdos de pasados temporales acoplados a sentimientos, inseparablemente. Entonces, el tiempo, ese tiempo pasado, no es la dimensión aséptica que la pura física teórica propone en sus cimientos básicos.

Yo diría que tales cimientos de la física relativista (tiempo del reloj y espacio del metro), se asemejarían a conceptos puramente matemáticos (no es de extrañar, cuando se pretende que tanto la Física, como la Matemática sean ciencias exactas que se aplican indistintamente). Pero las abstracciones matemáticas son, a grandes rasgos, simples posibilidades que no dan una certeza absoluta de su existencia.

El mundo no solo está constituido por entidades matemáticas abstractas, también existen los sentimientos, las emociones, etcétera, potencialidades mentales difícilmente clasificables dentro de la estricta ciencia de lo material, y precisamente mucho de ello entra dentro del llamado campo mental... Nuestra vida posee ambas componentes: es una realidad evidente en nuestra convicción y sensación interna... Vamos que para nosotros nunca existe una pura disociación entre los elementos de la abstracción y los de la sensación. Nuestra realidad, toda la realidad contiene en todos sus elementos, partes de una y otra. Precisamente, en el cerebro conviven ambas, es su característica. De ahí que el mismo tiempo (y el espacio) esté impregnado también de las sensaciones y emociones que acompañan a los recuerdos:¡Para la mente humana (el hombre) el tiempo real es el pasado "incrustado" en su memoria!; así que el tiempo, el tiempo verdaderamente importante y trascendente para el hombre es el de su mente, y desde este punto de vista, podemos decir que el tiempo, este tiempo, es creado por la mente, el cerebro: ¡El cerebro crea el tiempo (y el espacio)! ¡El cerebro es la máquina del tiempo!

(Un estudio pormenorizado del tiempo, una verdadera revisión del tiempo, aparece en una de mis obras, "El tiempo, una revisión", cuya lectura recomiendo como ampliación de estas ideas. Leer en https://www.monografias.com/trabajos101/mi-hipotesis-tiempo/mi-hipotesis-tiempo) El tiempo

viernes, 9 de junio de 2023

Sueño, infinito, realidad...

 Una reciente tarde disfrutando relajadamente del ocio y la curiosidad proporcionada por un documental televisivo de la NASA... Por cierto, un estupendo documental basado en las imágenes proporcionadas por sus artilugios enviados a lo largo de los años al espacio: Mariner, Voyager, etcétera.

Documental largo, de varias horas de duración, que explica en imágenes el recorrido viajero espacial, primero en dirección al Sol, nuestra estrella, partiendo de nuestro satélite lunar, hacia Venus y Mercurio... Después en dirección al exterior del Sistema Solar, desde Marte, Júpiter con sus satélites principales, Saturno con sus anillos y satélites más interesantes, haciendo hincapié en los colosales Io y Europa y sus posibilidades de vida extraterrestre; siguiendo por Urano y los últimos planetoides, entre ellos Plutón. A continuación, y ya basándose en las imágenes del telescopio espacial  Hubble, las estrellas más cercanas con imágenes fantásticas, así como el centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea, y la formidable y cercana galaxia Andrómeda. Aquí los años luz serán los que pausen nuestro caminar, pues los kilómetros se antojan una medida insignificante, 20, 30, 200 millones de años luz... púlsares, agujeros negros, gigantes rojas, enanas blancas, estrellas de neutrones, una serie de de elementos del Cosmos que nos indican su inmensidad, hasta los 13.800 millones de años donde se supone que todo nació, el mismo espacio y tiempo, en el llamado Big Bang.



La nitidez del recorrido, su "paisaje" reflejado en esas imágenes espléndidas, nos acerca a un entorno cercano en el que como en un paisaje de nuestra hermosa Tierra, sus árboles, rocas, ríos y demás nos son familiares, pertenecen a nuestra vida ordinaria, a nuestra realidad más inmediata, nuestro hábitat, nuestra casa, consustanciales con nosotros mismos (el llamado "yo" y sus circunstancias). Sí, este entorno inmediato (si así podemos tratar los años luz, tratándose del espacio) nos parece tan real, tan objetivo como el paisaje natural que nos rodea... pero, los cientos de años luz a los que se sitúan esas otras estrellas, constelaciones y galaxias cuyas imágenes solo pueden construirse de una forma un tanto abstracta a partir de métodos como el de los "anillos de Einstein", u otros más sofisticados, hacen que su realidad, su objetividad aparezca más difusa: ¡si fuera impresionista, diría que en cierto modo son impresiones, más que imágenes realmente objetivas, en otras palabras, más cercanas a la abstracción matemática!

Todo ello, y desde cierta perspectiva, se asemejaría a un sueño... para mí, desde luego. Y curioso que un especulativo observador situado a esos cientos de millones de años luz, lo apreciaría con la objetividad de su realidad inmediata, de su paisaje incontrovertible... O sea, ese, a mi parecer, sueño (por su poca definición en ese espacio inmenso), es la realidad más objetiva para tal observador... Y más teniendo en cuenta, complicando aún más la especulación, que existe un universo que por el hecho cierto de la recesión de las galaxias, ni aún con los instrumentos más avanzados, debido a la simple ley física que indica que su alejamiento se realiza a más velocidad que la de la luz, nunca podremos observarlo, ¿qué nos importa, entonces su realidad-objetividad?: ¡Parece más un sueño de una mente acalorada, infestada de manipulación abstracta matemática, una verdadera y trasnochada fe en bases científicas!

Y es que para nosotros el infinito, que a todos los efectos, dada su magnitud, es lo que nos parece, se confunde con las especulativas deducciones de un sueño, de una abstracción que en esencia parece carecer de realidad.

En lo grande, en lo inmenso, pues, la realidad se diluye al igual que en lo pequeño, en lo minúsculo, en el mundo subatómico de la cuántica, donde la realidad es totalmente especulativa, simplemente una posibilidad de existencia.

¡Sueño, infinito, realidad... todo se confunde en los límites de la abstracción!

viernes, 14 de abril de 2023

El universo de hechos: el universo "humano"

 Las herramientas están puestas: El sentido del universo; Más allá de la vida; Consciencia y sensación; La consciencia como agente moldeador y creador del universo; ¿Por qué apareció la consciencia?; El libre albedrío; Azar creador; Caos, empatía y tiempo; El mundo de la interioridad; ¿Qué es la vida? El misterio persiste; Principios de la unicidad del yo; Física y consciencia; La huella en el universo de cada vida; Escrutando más allá de la vida; La consciencia como demiurgo; y un largo etcétera perteneciente a la obra del autor, Pensamientos.

Otras obras: Sueño o realidad; El tiempo (una revisión); Multiverso y realidad; Accesible e inaccesible; Vida y mente. Ciencia y misterio.

Además, el recientemente artículo publicado (Foro Esencia), "Acerca de la realidad", me da pie para exponer mi última y más sugestiva hipótesis: "Hay un universo de los hechos, los acontecimientos firmemente establecidos tras los sucesivos colapsos de las omnipresentes funciones de onda cuánticas"; "un universo que parece circunscrito a la consciencia humana, que se adapta como el símil del guante a la mano".

El aparente caos cuántico con, a nuestro parecer, sus extrañas propiedades, queda difuminado, tras su indeterminista colección de potenciales posibilidades o probabilidades, en un mundo de luz (emergiendo de tales sombras) en el que los sucesos son únicos, determinados por las precisas medidas obtenidas, cuando se le pregunta con la consciencia y la inteligencia que nos adorna (humana). El resultado más evidente es el cuadro determinista (aquí "Dios no juega a los dados") que presenta la Relatividad General de Einstein. Para el genio alemán, pasado, presente y futuro "están ya escritos": ¡Algo del pasado, puede ser también presente y hasta futuro! (Distintos sistemas inerciales, agujeros negros, u otros objetos relativistas). Si esa historia está ya configurada (mas, curioso, no en detrimento de la libertad de la criatura actuante o su libertad de albedrío), el presente posee el mismo papel que el pasado y el futuro, con la salvedad que el presente es el "creador" del suceso, hecho o acontecimiento, como "reservorio" de la acción.



La extraordinaria revalorización del presente en nuestras sociedades modernas, considerándolo como lo único "vivo" es, en este "universo de los hechos", nada más relevante que el pasado y el futuro: ¡Todos son partícipes de la misma historia: la historia del universo de los hechos!: ¡Amigo antepasado, hermano, somos compañeros del mismo mundo!

jueves, 19 de enero de 2023

Esencia y dinámica del Mundo (II)

 "Ontogénesis"

Continúo con la segunda parte del artículo.

En esta entrega he de hacer hincapié en algo fundamental, que no fue tan explícito en la primera parte, y es, una vez más, destacar la sustancial importancia del observador, siguiendo con la línea marcada por Einstein en su teoría relativista. El lema que se erige como clave de la psiquis es:

"El observador está siempre fuera; nunca dentro."

Ello quiere decir que el observador, quien da fe de lo existente, quien realiza las mediciones, lo hace distanciado de lo que ve, y viene aquí a colación el antiguo símil de la ventana que tanto y tanto utilicé en obras anteriores: "observamos a través del marco de una ventana, hacia el exterior, la naturaleza, el universo físico"; de donde se deduce que nunca podemos observarnos a nosotros mismos, nuestra interioridad, por eso es tan difícil la práctica de la "introversión": solo podemos "conocernos" relativamente, observando lo que se ve "a través de la ventana", que comprende también nuestras acciones sobre esta naturaleza, lo que indirectamente puede hacernos comprender lo que podemos ser nosotros mismos, ya que al averiguar las leyes que existen en esa naturaleza, algunas proceden de nuestras propias acciones en tal entorno, y fruto de ello aportarán cierto conocimiento de nuestra interioridad.

Consecuencias: En primer lugar poder explicar la constitución del "yo", pues la Reflexión de eso que observamos en el entorno acerca de nosotros, su retroalimentación, produce en el Inconsciente, agente final de la acción volitiva, en una especie de narcisismo, la formación o diferenciación en dicho Inconsciente del "yo" o Ego, ya con cierta "autonomía" respecto al propio Inconsciente. En segundo lugar, todo esto nos da la explicación de por qué a la Ciencia le resulta tan difícil estudiar el Inconsciente, consecuencia de la falta de un observador "válido", pues el conocimiento del mismo solo puede alcanzarse tímidamente de la forma indirecta apuntada, sin un observador "puro" como requiere la propia Ciencia, pues apenas es posible la medida precisa dentro de las coordenadas imprescindibles en Ciencia, de espacio y tiempo , que no tiene nada que ver con el principio de incertidumbre de Heisenberg.



La libido, según Freud y Jung, es la energía psíquica, que explica variadas propiedades de la mente como la propia Voluntad, defendida tan arduamente por Schopenhauer.

Así que una primera descripción de la constitución básica de la psiquis y del mismo Inconsciente, sería que éste en un principio es una "sustancia" indiferenciada, pero con la capacidad de poder producir en su seno tanto al Ego, como al Superego. Al Ego como lo he descrito y al Superego como una forma cómoda de elaborar dentro de él un "pináculo" difícil de manejar, manteniéndolo a salvo de las circunstancias extraordinariamente variables que se presentan en el funcionamiento (pensamiento, pulsiones, etcétera) del propio Inconsciente.

Estoy describiendo, por consiguiente, una especie de "ontogénesis del Inconsciente", a la que habría que añadir todo el proceso de "individualización" interna, debido a las propias acciones del Ego en los sucesivos presentes.

Como advertí, el Inconsciente como fuerza prístina del Mundo no está localizado ni en espacio, ni en tiempo, coordenada que le son ajenas. Solo existen modulaciones en su interior. Está, pues, fuera de la propia Física, esa ciencia básica que es la raíz de la propia Ciencia. Precisamente, tal presupuesto es la base de mi obra "Accesible e inaccesible".

Vuelvo a recalcar que en mi opinión, la raíz del misterio de la psiquis radica en el observador (en el fondo el propio Inconsciente, que es pero no está) ausente para su interioridad, y sin él no es posible el pensamiento puramente científico.

Por último, me hago eco de la conocida expresión de Lao Tsé:

"Nacer es llegar; morir es volver". Que transformaría en "Nacer es llegar (a ser); morir es volver (al Padre; la Materia primigenia). Ese volver ha completado la existencia de la criatura viva como individuo: ¡El Inconsciente contiene ya en sí la individualización completa, que se ha ido modulando a lo largo de la vida de la criatura en base a las acciones históricas del Ego (yo)! ¡ El Mundo es el entorno necesario que permite la autocreación del Ser!

martes, 29 de noviembre de 2022

Sintiencia

 Hay multitud de teorías acerca de la sintiencia (capacidad de sentir de los seres vivos).

En realidad la sintiencia se refiere además de sentir emociones, dolor, bienestar, etcétera, a la consiguiente percepción subjetiva del entorno y las experiencias vitales. Se entiende, pues, que sea un concepto fundamental para la filosofía de los derechos de los animales, por ser la base de la capacidad de sufrir, y por ende de la otorgación de ciertos derechos.



Sería, entonces, una forma minimalista (qualia) de definir la conciencia, que sería distinta de otros aspectos de la mente y la conciencia, como la creatividad, la inteligencia, la intencionalidad o el auto-conocimiento.

Para Colin McGinn, la sintiencia nunca será entendida, "nuevo misterio", siendo el único aspecto de la conciencia que no se podría explicar. Otros filósofos, como Daniel Dennett, no están de acuerdo, y además piensan que los animales no humanos no son sintientes.

Para Donald Broon, de la Universidad de Cambridge, un ser sintiente, puede "evaluar las acciones de otros en relación a las suyas y las de otros, recordar sus acciones y sus consecuencias, evaluar los riesgos y beneficios, sentir sentimientos y tener un grado variable de conciencia".

La sintiencia implicaría la capacidad de experimentar placer y dolor.

El investigador Manu Herrán se pregunta si hay más sufrimiento que dolor en la naturaleza. Nos dice que Oscar Horta ("La cuestión del mal natural: bases evolutivas de la prevalencia del desvalor"), opina que "el desvalor prevalece sobre la felicidad existente en la naturaleza", debido al proceso evolutivo en un contexto en el que los recursos son escasos, así que el sufrimiento y la muerte temprana serían la norma de la naturaleza; en otras palabras, "el número de individuos que viene al mundo solo para morir de forma dolorosa al poco tiempo supera ampliamente al de aquellos que sobreviven".

Para Herrán, el uso de simulaciones informáticas de teorías sobre la sintiencia podría ayudar a entender mejor las discusiones sobre la sintiencia que se manifiestan en abundantes debates sobre el tema.

De todas formas, dicho autor, advierte de los inconvenientes que se presentan acerca de la sintiencia en relación del sufrimiento y disfrute. Se pregunta: ¿sufrimiento y disfrute son medibles y comprobables, o bien pueden considerarse como valores negativos y positivos de una misma variable, dimensión, eje o gráfica?; o ¿serían variables diferentes, como la sal y el azúcar que parecen opuestos pero no lo son, y sin duda, no se compensan?

En mi opinión, esta forma de afrontar la sintiencia, en cuanto a sufrimiento y disfrute de forma global de las criaturas vivientes de la naturaleza, tiene un defecto básico en orden ontológico, que tiene mucho que ver con el mundo de las cualidades (qualia). Por no extenderme mucho, decir que la evolución como criba de la vida, al escoger las criaturas más adaptadas, supone admitir el espejismo del sacrificio (sufrimiento) de muchos en beneficio de los que quedan (disfrute). Y eso no debe tomarse así, pues el mundo de cualidades (qalia) pertenece a un críptico entorno donde la circunstancia temporal (presente), no posee el trascendente poder de totalidad en cuanto al comportamiento y la decisión: la vida es un todo atemporal e histórico que trasciende el mismo tiempo, y su qualia representa la unicidad y el reconocimiento propio del individuo. Ontológicamente hay un abismo entre la materia inerte, y la materia viviente y sentiente: ¡el hecho de vivir, de ser tal ente, supera en mucho la capacidad de sentir sufrimiento o disfrute en cada uno de los presentes de la vida de una criatura!

Estoy con MacGinn en su idea de que la sintiencia es el único aspecto de la conciencia que no se puede explicar (científicamente). 

martes, 13 de septiembre de 2022

Einstein, el "padre" de la Relatividad y su "dilema" cuántico

 "Cuántica y Relatividad, los dos pilares básicos de la Física desde el siglo XX a nuestros días".

Sí, ¡pero qué distintos han sido sus procesos de elaboración! 

En toda teoría física existen los verdaderos "creadores" de la misma, y los "desarrolladores", que como la palabra indica la desarrollaron a partir de los fundamentos básicos de la teoría.

Se da la circunstancia que en la creación de la teoría relativista destaca un solo genio, el padre de la misma, Albert Einstein, creador tanto de la Restringida como de la General, que explica fehacientemente la gravitación, pero no es menor la importancia de la Relatividad Restringida, ya que cambió para siempre nuestros conceptos de espacio y tiempo y su imbricación, algo que desde los tiempos de Newton habían permanecido inalterados.

En Relatividad, el creador indiscutible de la misma fue Einstein; su genio dio a luz a una teoría perfecta desde el punto de vista de la abstracción, alumbrada desde su extraordinario pensamiento, sin más apoyo experimental, pues solo fue después cuando los experimentos le dieron su apoyo (perihelio de Mercurio, desviación de la luz por la gravedad, etcétera). Fue su creación más perfecta, un ejemplo de teoría científica desarrollada simplemente por abstracción matemática, desde unos planteamientos básicos, como la ley de equivalencia (entre masa inercial y gravitatoria); la labor de un genio irrepetible.

Pues bien, el otro pilar básico de la Física, la Cuántica, tuvo un desarrollo teórico completamente distinto:¡no fue creada por un solo genio, sino por unos cuantos! A saber: Schrödinger, Born, Bohr, Heisenberg, Planck, Pauli, Wheeler y el mismo Einstein.

La controvertida frase, atribuida a Einstein, "Dios no juega a los dados", marcó el hito de su "dilema" entre seguir los pasos de la Teoría Cuántica que se venía vislumbrando, o afianzarse más en su teoría relativista, patrocinando la idea de las "variables ocultas" dentro de la Cuántica. Posteriormente el teorema de Bell desechó completamente dicha hipótesis de las variables ocultas.



Entonces, uno de los creadores de la Teoría Cuántica, como Einstein, tuvo que elegir entre su magnífica Teoría Relativista y las interpretaciones de la Cuántica que se oponían visiblemente a su Teoría de la Relatividad (trayectorias totalmente definidas -intervalos de universo-, ausencia de azar, etcétera). Lógicamente, como creador de la Relatividad, orgulloso de su máxima creación científica, eligió la primera, apartándose en esos puntos de la incipiente Teoría Cuántica: ¡He aquí su dilema!

Por supuesto, que igual que en la Relatividad (Schwarzschild, Hawking, Penrose, etcétera), hubo "desarrolladores" en la Cuántica (Zeilinger, Wigner, Everett, Dirac, Feynman, etcétera), pero en la construcción de la Teoría: ¡en Relatividad, un genio, Einstein; en Cuántica, un mérito compartido!

viernes, 15 de julio de 2022

El paraíso terrenal

 El paraíso terrenal: ¡El planeta Tierra!

Sí, la Tierra es el "paraíso terrenal" para la "estirpe humana"... Y recalco, "para la estirpe humana"... Ni hombres buenos, ni hombres malos... No hay "moralidad" en lo que digo, simplemente "la estirpe humana".

Después de ir conociendo (tímidamente aún, pero numerosos en conjunto: más de varios miles) la existencia de planetas extrasolares, es decir, de más allá del Sistema Solar, por el tipo de instrumentos usados en su búsqueda y localización, son mayoría los planetas gaseosos al estilo de Júpiter o Saturno, pero aún los rocosos (tipo Marte o la Tierra), con los conocimientos actuales, solo pueden albergar vida los situados en una zona muy limitada y concreta de las órbitas de la estrella sobre la que rotan... Pero son muchas las condiciones necesarias para que cualquiera de tales planetas pudieran poseer vida (bacteriana o más elaborada). Aparte de que la propia definición de vida, sigue siendo un problema científico a resolver de primer orden, pues pequeñas variaciones en los factores que concurren en su aparición traen consigo, previsiblemente, tipos de vida que se antojan extraordinariamente variables; solo hace falta ver la diversidad de especies (millones) que se dan en la Tierra, dentro de un margen o variación de dichos factores que no parecen ser demasiado extremos... Pero no solo hablamos de unos pocos factores o condiciones que hagan posible la vida, sino que pudieran ser muchos más, quizás bastantes, y no solo la gravedad, la atmósfera, la existencia de agua, la temperatura, etcétera, existentes en tales planetas que pudieran sustentar vida; hasta la deriva de los continentes, a la existencia de satélites adecuados, o sea, un largo etcétera.

Pero lo principal no es ya la posibilidad de vida que, por cierto, sigue siendo una desconocida en su totalidad, sino: ¿Qué tipo de vida?... Y es que la evolución nos ha enseñado que los organismos vivos en la Tierra, se han ido adaptando a las diversas circunstancias, cataclismos, etcétera, es decir, a la historia geológica, climática, etcétera, del planeta... En otras palabras, toda esa historia, ha "esculpido" la diversidad genética de las especies que viven y han vivido en cada uno de los períodos geológicos que han ido sucediendo, hasta llegar a la realidad actual (millares y millones de especies), en la que es evidente el predominio tecnológico, para bien o para mal, de una de esas especies, el "Homo sapiens".

Y todo se ha comportado como el símil de una puerta con su cerradura, y su llave correspondiente: ¡la vida en la Tierra es el resultado de una evolución sobre un entorno (la puerta) para producir unas especies específicas para ese entorno (las llaves). De forma que la vida terrestre está tan intrincadamente superpuesta al mismo planeta, como la "puerta y su llave precisa"... una coevolución inseparable una de otra... Y en cada planeta extrasolar (casi sabemos con seguridad que en los demás planetas del Sistema Solar, no puede existir ninguna vida tan evolucionada como la nuestra) debería suceder lo mismo, es decir, en cada uno de estos planetas la vida habrá evolucionado de forma tal, que sus especies tendrían una "conexión íntima" con las circunstancias especiales del mismo, en otras palabras: ¡esa vida podría fácilmente ser incompatible con nuestro entorno terrestre!... ¿De qué valdría llegar en el futuro a planetas donde prácticamente no podríamos vivir?... ¡La vida se desarrollaría en "cápsulas" aisladas del entorno de dichos planetas!... y para mí tal vida "artificial" no me parece nada sugerente... ¡Sería algo así como vivir en el espacio interestelar por siempre, no como el "Homo sapiens" (con nuestra condición de simio avanzado) sino, más bien, como "Homo errante" (me recuerda al "holandés errante)!


La derivación con respecto a los posibles "viajeros del espacio" que nos visitasen sería que no somos en absoluto "apetecibles" para que nos invadan, en un mundo en el que les sería muy difícil vivir (de forma "natural", a su consideración). No habría que desechar, entonces, que los posibles viajantes fueran, más bien, autómatas, o simples naves de observación.

Así que, habría que añadir. entonces, tal nuevo factor a la ecuación de Drake respecto a la improbabilidad de los contactos con otras inteligencias extraterrestres. (Por cierto, el descubrimiento de América, con la introducción del hombre europeo en civilizaciones desconocidas como la Maya o la Inca, existentes entonces en la zona, es muy mal ejemplo al respecto: ¡se desarrollaban en el mimo planeta Tierra).

Por ello, recalco con rotundidad el imprescindible y necesario cuidado de nuestro planeta Tierra, nuestra cuna y nuestro futuro más probable y previsible. Desde tal punto de vista, pues, la Tierra es el mejor regalo que tenemos para vivir, es decir, aquello que desde siempre se asemejaba al "Paraíso terrenal" de nuestras mitologías, limitado como la Tierra y el propio hombre, pero sí de este mundo.

lunes, 25 de abril de 2022

PENSAMIENTOS

 La nueva obra de Alejandro Álvarez Silva, del mismo título, contiene más de 130 artículos publicados por el autor a lo largo de los años, desde 2016 a 2022, en tres de sus Blogs (Simbiotica, Foro Esencia, y El imperio de la Verdad).

Puedes ver la sinopsis de la obra aquí.



A continuación, a modo de Índice, se expone una muestra de títulos de los mismos, en los que se aprecia la variedad de temas que comprende.

2016 (Una profunda revisión de los mundo de Penrose; ¿Dónde está la libertad humana?; Escrutando más allá de la vida; La consciencia como demiurgo; Elucubraciones sobre la "otra vida"; El presente "transcurrente"; Eternidad y subjetivismo).

2017 (Regreso al origen: materia y forma; Un cóctel maravilloso; Elucubraciones en torno a la intersubjetividad; ¿Qué es la conciencia (consciencia)?; El sentimiento de "mar en calma"; ¡Qué felices éramos en aquellos tiempos!; Las lagunas del entendimiento; Nicho de expansión cósmica; La muerte: ¿un cambio de estado?; "Desde" y "en", perspectivas inconexas; La "huella" en el universo de cada vida; Pasado y ritos funerarios).

2018 (Sobre la conciencia subjetiva del tiempo; La retroacción del tiempo: un fenómeno cuántico; Física y consciencia; Consciencia: el símil del agujero negro; El velo de la cotidianidad; De observador a sujeto: la clave de la conciencia; La vida del sujeto: entrelazamiento e intersubjetividad; Bipolaridad del espíritu; El mundo de la interioridad; El egoísmo del yo: la vigilia; El hombre: de la biología a la espiritualidad; Del más allá al más acá; La conexión mundo-objeto-lo otro; ¿Qué es la vida?: el misterio persiste; Principios de la "unicidad" del yo; El universo: "ámbito natural de las consciencias"; Paradigma necesario: "La ciencia controlada"; ¡Pena, qué pena...!; El segundo paso de la humanidad: "la técnica de contención").

2019 (La muerte desde otra perspectiva; El entorno inmediato de la consciencia; Vida y psiquis comparada; Camino hacia la luz; Azar creador; Emergencia verdadera: característica descriptiva; El mundo en él, y él en el mundo; Lo esencial de la vida en la era de lo sintético; La cadena de consciencias-inconsciencias en el ser vivo; De sentimientos y emociones en el ser vivo; El amor no pide nada... ¡da!; A vueltas con la muerte: los instantes previos; Los niveles-mundos (el universo) y su conexión; El milagro de lo cotidiano; Una trayectoria, un camino; Caos, empatía y tiempo; La creación: experimento inacabado; Sensación-intuición: la brújula del Ser; Inconsciencia y consciencia global).

2020 (El acto de crear: ¡la consciencia lumínica!; Los efluvios de lo material; Los espíritus: ¡cosa de vivos!; Evidencia del final; Sentido del universo y sentimiento religioso; El proceso vital; ¿Por qué apareció la consciencia?; Sobre el libre albedrío; Tanta ciencia para tan poco: el "balbuceo" de nuestra conciencia; El velo como "reparación" (la actitud ante la muerte); La muerte propia y la de otros (a la memoria de Stephen Hawking); Consciencia y vida: ¡Un salto al universo!; El hilo conductor de la consciencia; Vida, autofunción y anestesia; "Espiritualizando" el mundo; Metafísica de los grises; Caos y obscuridad; El mito del Narciso y la introversión; Mágico futuro y futuro transversal; Perspectiva personal, perspectiva general).

2021 (Poesía... la "críptica" puerta; El amor por sí mismo y la adaptación al entorno; Narcisismo y amor; ¡Nuestras queridas mascotas!; Caos y sentido; "Interioridad" del Ser y el origen de su libertad; Emergencia del momento y pensamiento "elevado"; Reflexión, tiempo y sensación; Materia "animada"; Del "dejar estar"... al camino de lo sublime; Oscurantismo-magia-religión-ciencia; Perdurando en el tiempo; La miríada de entornos vitales; ¡Sí que es grande...!; Que el futuro no "ralentice" tu trayectoria; Una noche en vela y la caverna de Platón;  La consciencia como agente moldeador y creador del universo; El relativismo del tiempo y su falta de esencia; El repliegue del Ser ante la expansión del Cosmos; ¡Hablemos de Dios!; La senda de lo divino; Los límites del reduccionismo; Más allá de la vida).

2022 (El sueño de una noche febril; Sensación personal, conocimiento holístico; Historia auténtica y voluntad integradora).

viernes, 26 de noviembre de 2021

Cuántica y mente

 Cierto que el conocimiento del comportamiento de los cerebros que hacen posible el campo mental, presenta aún muchas lagunas que la ciencia trata de rellenar... y aunque mucho se sabe, queda un mundo por conocer, y entre las cuestiones principales figura el del dominio de la cuántica en los procesos más básicos del funcionamiento de las mentes. Y es que las propiedades cuánticas más características como el entrelazamiento cuántico y el efecto túnel se antojan imprescindibles en sus procesos ordinarios.

Ya dije anteriormente que las condiciones necesarias para que un sistema material presente signos claros de sensación, es decir, ser una materia sensible, eran las siguientes:

a) Existencia de un campo electromagnético abrazando el conjunto.

b) Feedbacks o retroalimentaciones consustanciales al sistema, en un movimiento continuo de vaivén entre entradas y salidas.

c) Dominio de la cuántica en lo más esencial de sus procesos.



Pues bien, en una investigación del Instituto de Tecnología e Ingeniería de materiales de Ningbo (China), han sido descubiertos mecanismos cuánticos en estructuras de de ferritina en el laboratorio que son similares a los que se encuentran en neuronas críticas del cerebro, que forman parte de estructuras cerebrales implicadas en movimientos voluntarios conscientes y en procesos cognitivos, lo que sugiere que por lo menos determinadas facultades mentales humanas tienen un sustrato cuántico.

La investigación evidencia la existencia de una función cuántica en las capas de proteína de ferritina que se encuentran en las células, por supuesto en las neuronas, así que esta función cuántica estaría extendida por todo el organismo.

Con ello se describen nuevos aspectos de los procesos biológicos cuánticos que hasta ahora se han sugerido que ocurren en la fotosíntesis, en la mutación del ADN, en el olfato o en la visión, en la actitud enzimática, y en la magnetorrecepción que usan los animales para orientarse en el campo magnético de la Tierra.

Ya hace años que el físico-matemático Roger Penrose sugirió que en el cerebro regiría la biología cuántica, con lo que la consciencia podría ser el resultado de procesos cuánticos en el mismo.

En el artículo de la BBC, debido a Cristiane de Morais Smith, titulado:"¿Puede explicarse la conciencia con física cuántica?", en alusión a la hipótesis anterior de Penrose, esta nos dice: "las leyes de la mecánica cuántica solo suelen aplicarse a temperaturas muy bajas. Los ordenadores cuánticos, por ejemplo, funcionan actualmente a unos -272 grados centígrados." Así que, como nuestro cuerpo funciona a temperatura ambiente, sería esperable que se rija por la leyes de la física clásica, y esta sería la razón por la que la hipótesis de Penrose ha sido descartada por bastantes científicos.

Aún así, Cristiane de Morais se ha unido a otros colegas de China, como el profesor Xian-Min Jin, para "poner a prueba algunos de los principios que sustentan la teoría cuántica de la conciencia". En particular, han investigado cómo podrían moverse las partículas cuánticas en una estructura compleja como el cerebro, pero en un entorno de laboratorio.

Las neuronas contienen microtúbulos que transportan sustancias a distintas partes de la célula, y la teoría de Penrose- Hameroff sostiene que los "microtúbulos están estructurados en un patrón fractal que permitiría que se produjeran procesos cuánticos".

Cristiane nos dice que si este es el caso, "solo podría estar ocurriendo a nivel cuántico, con diminutas partículas moviéndose en patrones fractales dentro de las neuronas del cerebro".

Pues bien, los experimentos realizados en la Universidad de Jiaotong de Shanghai por Cristiane y sus colegas chinos, revelan que los "fractales cuánticos se comportan en realidad de forma diferente a los clásicos", así que "este nuevo conocimiento de los fractales cuánticos podría sentar las bases para que lo científicos comprueben experimentalmente la teoría de la conciencia cuántica".

(De la obra del autor Conciencia y sensación)

martes, 16 de noviembre de 2021

Condiciones necesarias para la materia sensible

 Los signos claros de la aparición de la sensación en un sistema material son los siguientes:

a) Existencia de un campo electromagnético abrazando el conjunto.

b) Feedbacks o retroalimentaciones consustanciales al sistema, en un movimiento continuo de vaivén entre entradas y salidas.

c) Dominio de la cuántica en lo más esencial del proceso.

Analizaré las tres condiciones.

a) El campo electromagnético y las ondas cerebrales

Me hago eco del artículo de Johnjoe McFadden titulado "Integrating information in the brain´s EM field: the cemi field theory of consciousness", publicado en Neuroscience of Consciousness

Según la concepción del autor podrían edificarse las bases de una inteligencia artificial consciente, capaz de crear robots con pensamientos y consciencia de sí mismos.

En el artículo se cita el monismo filosófico que sostiene que la sustancia básica de las cosas puede ser reducida a materia neutra, así que la consciencia sería generada por el propio cerebro y su enorme red de conexiones neurales, pero para McFadden habría que volver en cierto modo al dualismo de Descartes, aunque no en el sentido de la existencia de materia y alma, sino de materia y energía. En palabras del autor de la teoría: "la consciencia es la experiencia de los nervios que se conectan al campo electromagnético autogenerado del cerebro, para impulsar lo que llamamos libre albedrío y nuestras acciones voluntarias".

En su teoría las ondas eléctricas no solo circulan por las fibras nerviosas, sino que "también emiten un pulso de energía electromagnética al tejido circundante". "Dicha energía lleva la misma información que las descargas nerviosas, pero no lo hace como un flujo de átomos dentro y fuera de los nervios sino mediante ondas de energía inmaterial" conformando el campo electromagnético del cerebro que puede detectarse mediante técnicas como el electroencefalograma (EEG) o la magnetoencefalografía (MEG). El electroencefalograma mide las frecuencias de disparo de los impulsos eléctricos en la corteza cerebral.


Así que para McFadden, el campo electromagnético del cerebro no solo es rico en información, sino que también funciona como "sede" de la consciencia que impulsa el libre albedrío y las acciones voluntarias de animales y humanos. Para él la comprobación y aplicación de su teoría hará posible el desarrollo de robots en basa a "inteligencia artificial consciente" con la capacidad de pensar por sí mismos.

La existencia de ondas cerebrales en animales como mascotas, u otros mamíferos y hasta aves, está totalmente comprobado, también que los animales sincronizan sus estructuras cerebrales para la interacción social.

Es indudable, pues, que las experiencias en el campo neurocientífico parecen confirmar la necesidad del campo electromagnético para la existencia del campo mental de la materia-energía sensible.

(De la obra del autor Consciencia y sensación)

domingo, 14 de noviembre de 2021

Consciencia y sensación (Antecedentes)

 Me gustaría contribuir, aunque sea modestamente, a la magnífica labor que supuso para el común la aparición de obras de eminentes científicos y pensadores en torno al significado de la vida; obras históricas que supusieron un hito en el esclarecimiento del mayor misterio que aún perdura, y no será por la enorme cantidad de medios y esfuerzos que se han dedicado al tema. En mi horizonte siempre figurará la pequeña, pero magnífica obra de Erwin Schrödinger "¿Qué es la vida?", también la filosófica de Heidegger "El ser y el tiempo"... Y muchas más que prefiero no citar, pues me dejaría muchas en el tintero... En verdad, son multitud los pensadores que han aportado su granito de arena al desvelamiento casi metafísico del fenómeno vital, de su significado, de su trascendencia... Hasta en mí la curiosidad me hizo escribir algunos apuntes sobre el tema, tales como las obras: "El ser y la vida"; "El cierre del círculo"; o "La empatía y otras cuestiones".


Ahora vuelvo a sumergirme en los entresijos de la búsqueda del significado de la vida, la mente, la consciencia, y cómo no, de la sensación.

Me congratulo de haber definido, en varias de las obras citadas, la que en mi opinión es la definición más amplia de la vida: "La vida es un conglomerado de información y sensación"... Ya parecía sospechar en mis adentros la trascendencia de la sensación en el fenómeno vital.

La sensación es la cualidad esencial que presenta la materia-energía sensible, pero esta última requiere unas condiciones necesarias para que así podamos percibirla. (Aunque habría que analizar profundamente hasta donde se extienden esas condiciones, pues no hay que desechar la idea de que toda la materia-energía fuera sensible -panpsiquismo.)

En la próxima entrega abordaremos tales condiciones necesarias.

(De la obra del autor "Consciencia y sensación")

jueves, 4 de noviembre de 2021

Introducción a la obra "Consciencia y sensación"

Dos mundos aparentemente distintos se deslizan ante nuestros ojos y nuestro entendimiento, cual si fueran, en bastantes ocasiones, opuestos en sus cualidades, contrapuestas unas a las otras... algo que a lo largo de la historia ha confundido y aún confunde a las mentes más prolíficas y preparadas de nuestro entorno social. Lo fue para Descartes con su dualismo, cuerpo y alma, y ha seguido siendo así hasta nuestros días.

 No obstante, hoy, un monismo, quizás no confesado abiertamente, salpica los distintos ámbitos científicos, a costa de ir eliminando uno de los componentes del dualismo: el alma.

De cualquier forma, es una obviedad negar las diferencias cualitativas que persisten en el llamado mundo científico, abanderado por las ciencias que apellidamos exactas, como la Física y la Matemática, y otras tan cercanas como la Cibernética, la Biología, la Neurociencia en sus distintas especialidades, etcétera, y aquello que anteriormente estudiaban las llamadas "carreras" de Letras... Entre medias una Psicología a la que sus detractores nunca dieron completa "carta de validez"...

Así y resumiendo, quedaba establecido un mundo al que llamábamos de la "objetividad" ("real" para algunos), y otro "mundo de cualidades" (qualia), que la Ciencia en sí le resultaba muy difícil de estudiar... a veces, y muchas, hasta se le "desplazaba" fuera de las fronteras de la misma Ciencia. Emociones, sentimientos, cualidades volitivas y mentales, el sentido de la belleza, el arte, etcétera, llenaban estanterías enteras de temas ante los cuales la Ciencia prefería sentirse ajena...

Pues bien, sin extenderme mucho más ante asuntos tan inabarcables, enjundiosos y complejos, mi pretensión en este pequeño trabajo es ensanchar un poco más el formidable edificio de la Ciencia, sin perjudicar el amplio campo de cuestiones tan importantes para el ser humano que constituyen en conjunto: la Religión, la Historia, la Metafísica y otras.

Ya supuso una revolución considerable en nuestras mentes la asimilación de la equiparación del concepto clásico de la masa física con la energía, en la famosa fórmula de Einstein, E=mc², que significaba que la masa (con su característica propiedad de la "inercia") era energía extraordinariamente concentrada, hasta el punto que su súbita transformación en energía equivalía a una deflagración de efectos catastróficos (base de la bomba atómica).

Pues, ahora, pretendo convencer (especialmente a mí mismo) de la bondad de una hipótesis, que significaría una nueva revolución en el mismo ámbito, "que la energía también posee otra cualidad excepcional, cuando se dan unas circunstancias especiales", que trataré de exponer en lo siguiente. Y esa cualidad no es, ni más ni menos, que la "sensación", es decir, que la masa-energía se hace "sensible", siente, y en ello radican las facultades percibidas en los seres vivos de consciencia, voluntad, etcétera.


Y he de aclarar que, en mi opinión, no estamos ante una "emergencia" que justificaría el dualismo de Descartes, sino que la energía, la energía-materia, posee siempre tal propiedad, tal cualidad, aún cuando no estemos en disposición de observarla en multitud de ocasiones, dada nuestra nula sensibilidad ante tal hecho en los niveles evolutivos más bajos, al punto que denominamos como masa-energía "inerte" a este estado, es decir, la tradicional masa de la Física.

Existe, pues, una continuidad, en otras palabras, podemos decir que la energía existe en tres estados diferentes: energía a secas, masa inerte concentrada, y masa-energía sentiente.

Que esta última, según nos enseña la experiencia, se establece, más que sobre la materialidad pura de las partículas, sobre un campo electromagnético (cerebro vivo), es otra cuestión que analizaré oportunamente.

(En la imagen Pitágoras. Artículo extraído del ensayo del autor "Consciencia y sensación")

martes, 13 de julio de 2021

El relativismo del tiempo y su falta de esencia

 El tiempo es un "comparador". Indica relación entre los procesos, y como toda relación necesita de los "agentes implicados". Sin ellos no es nada: "falta de esencia en sí".


Y es que los procesos (movimientos) son muy variables. Demasiado cortos como la emisión de un fotón; demasiado largos como los geológicos o cosmológicos.

La vida, al menos como la conocemos, se sitúa, respecto a la dimensión tiempo, en medio de de los procesos anteriores... Y esa vida puede ser, por ejemplo, la mental, la del pensamiento... por eso se "escapa" al entendimiento humano, en un primer momento, aquellos ambos extremos referidos: lo muy corto como la desintegración atómica, o lo muy largo como el crecimiento de una cordillera.

Tenemos que hacer uso de la inteligencia, de la lógica, para poder percibir tales procesos, que por observación directa, se nos "escaparían". Y aún dentro de la vida misma, cada especie o individuo posee sus tiempos de vida característicos: grandes en muchos mamíferos como los humanos, y cortos para musarañas y multitud de insectos.

Una tabla con los diferentes procesos que se dan en la naturaleza no deja de ser esclarecedora... Y hasta los sentidos de las distintas criaturas poseen un abanico concreto donde son útiles, o donde pueden percibir; fuera del mismo se hacen inservibles. Por ejemplo, la vista solo percibe las longitudes de onda de lo visible en humanos, y no el infrarrojo o el ultravioleta.

Todo esto indica la gran diferencia entre procesos en cuanto se refiere a sus duraciones, y la constatación de la relatividad del tiempo, imprescindible, pero falto de esencia en sí... ¡Sin los elementos del mundo el tiempo no existiría!

miércoles, 23 de junio de 2021

Una noche en vela y la caverna de Platón

 Una de tantas noches en que la imaginación del durmiente escudriña en los rescoldos de la mente, tratando de alcanzar los secretos que la vigilia oculta.

Esta vez simplemente tratando de adivinar el orden de colocación de una serie de diversos elementos de acuerdo con los números que característicamente les corresponden: problema muy fácil de resolver, por contra, en la vida real de la vigilia, de la "consciencia"... La manía de intentar descubrir claves en la duermevela, en el caos de los sueños, lleva a veces a estos contrasentidos...

Es cierto que algunos sueños. como los de José del antiguo Egipto, dan la clave de presentimientos sobre el futuro, una visión críptica de la realidad, misteriosa y alucinante, pero en muchos casos suelen comportar complejidad a una realidad que puede dilucidarse mucho más fácilmente en la vigilia, sobre todo cuando participa la lógica de los números, del cálculo matemático.


Y aquí habría que acudir al mito o alegoría de la "caverna de Platón", pero a mi juicio al revés: la realidad no serían las sombras de un mundo ideal mucho más clarificador, sino, por el contrario, la solución o iluminación del mundo de las sombras y claroscuros de la mente, con la aparición de la lógica de Ludwig Wittgenstein, del Tractatus ("La total realidad es el mundo").

Es más, la "creación" del mundo requiere de esa consciencia "captora" de la realidad, la consciencia del científico, la lógica de Wittgenstein.

Toda criatura creadora, y el hombre lo es, necesita de esa lógica, la lógica del filósofo austriaco en su creación, lógica "desenredadora" de entuertos, de paradojas, a la que apunta la realidad. La creación necesita de la vigilia, de la "consciencia" como elaboración más elevada de la mente, no del mundo de sueños en el que nos sume la inconsciencia en el mismo (nivel de consciencia alterado). En resumen: ¡Consciencia y creación son caras del mismo principio!

En tal sentido y sin querer ahondar más en ello (por el momento), podemos imaginar la existencia de cierta barrera imaginaria entre sueños o figuras de la mente del mundo inconsciente, y la consciencia de la realidad (acción creativa), entonces, las potencialidades del futuro (superposición de estados), cristalizadas en el suceso o acontecimiento pertenecerían al primer supuesto: ¡La consciencia es el elemento creador del mundo, del universo!

lunes, 8 de marzo de 2021

Reflexión, tiempo, sensación

Siguiendo con las recomendaciones expuestas en el artículo del Blog Foro Esencia "Las claves del fenómeno cuántico", voy a continuar con el hilo del artículo anterior de este mismo Blog.


Dije que es la reflexión sobre la imagen especular de nosotros mismos en el entorno, la que hace posible la decantación de uno de los estados de la superposición cuántica sobre nuestra interioridad: una consciencia (del observador) que se hace consciente de sí misma, la que a su vez, provoca la "emergencia" de la propia interioridad de la criatura (observador). Mas, ahora, quiero matizar aun más lo que representa tal hecho... Ya sabemos que esa "evidencia" sobre sí mismo que aparece, conlleva sobre la criatura la sensación-emoción, una incursión parcial en el mundo de lo inaccesible (INAC) que trae consigo: entendimiento, sensación, en suma, inmersión en el "mundo de las cualidades"... Pero, no solo eso, sino que también le supone la "aparición del tiempo", esa dimensión a la que estamos acostumbrados y que, entonces, se "incrusta" en lo más profundo del ser de la criatura... Quiero decir que esa nexo-reflexión entre criatura (observador) y su imagen especular en el entorno, hace posible la "cuantificación" del tiempo, "continuo" y por ello "inexistente", de la "naturaleza" del ser, en el archiconocido pasado-presente-futuro... Esa nexo-reflexión construye el "presente" del tiempo para la criatura, presente que significa potencialidad para la "acción" sobre el mundo (entorno). Y yendo más lejos, también la sensación necesita de esa "cuantificación" para existir en el presente, acompañando de esta forma a la acción, lo que en conjunto representa la "actividad", el comportamiento del sujeto... Sin esa "cuantificación" estaríamos ante algo más diáfano, más extendido, más sentimiento general del ser y menos sensación momentánea del presente...

Así que la materia (cuerpo) no limita al ser, y éste no es una "emergencia" de aquel, sino todo lo contrario, el ser lo "supera", desde su posición de elemento de lo inaccesible (INAC). Esa materialidad del cuerpo (con ella, el cerebro), es realmente una "retracción" de las inmensas posibilidades de la criatura, su ser, como elemento del INAC: se comporta como un "filtro" que acota al ser en su presente temporal, algo imprescindible para la acción, pues sin ello no sería posible la propia evolución (crecimiento o decrecimiento) de la naturaleza del ser: su desarrollo (creación de su naturaleza) lo necesita...

Al llegar a este punto, se entiende que tal "acotación" deja de incidir en el "óbito" (el filtro material desaparece -se descompone), resurgiendo el ser en todo su esplendor, fuera de sus limitaciones, dentro del "corsé" de su cuerpo material.

Un apunte más. Aunque la criatura funciona o se manifiesta con "unicidad", un "yo" (salvando los matices que se vislumbran claramente en mi obra Superego), es evidente que soterradamente existen innumerables subsistemas (igualmente vivos) que la conforman de diversa forma, en cada momento y en cada situación... ¿Qué hace posible, pues, esa "unicidad"?... Adivino que es la consecuencia de la aplicación de aquella ley ya expuesta asiduamente en muchas de mis obras, "la ley de semejanza", que hace posible el "entrelazamiento" necesario entre todos esos subsistemas (linfático, cardiovascular, etcétera), para poder actuar como un solo individuo. En este caso, creo que la "unicidad" que presenta el cuerpo material, tiene mucho que ver con el componente genético del núcleo de las células que lo componen (neuronas, células germinales, etcétera), tanto genética como fenotípicamente. Su identidad en todas las células del cuerpo, representa la "semejanza" requerida.

Y hasta aquí, el conjunto de reflexiones que he querido presentar en relación con el desvelamiento del mundo al que llamo inaccesible, cuyo interregno con el del mundo material que nos rodea es esa parte de la Física que llamamos MQ. 

lunes, 8 de febrero de 2021

El entrelazamiento cuántico clave de la mente

 Una hipótesis que no he contemplado hasta ahora, se refiere a la "extraña" propiedad del entrelazamiento cuántico en su relación con el llamado cerebro cuántico... Los detalles los postergaré, dando prioridad a la emisión de tal hipótesis.


Se me ocurre que entidades independientes como, por ejemplo dos partículas, pasan a ser un mismo sistema, una vez entrelazadas... El intríngulis de la cuestión es la esencia de esa "conexión" que permite la transformación de dos sistemas, o muchos más en el caso de múltiples partículas, en un todo o sistema único (propiedades correlacionadas), como es el ejemplo del condensado de Bose-Einstein... Es algo así como un cambio de fase, que en este caso es un cambio de sistema y, en la hipótesis que expresaré, de "condiciones físicas".

Emito la hipótesis de que un sistema entrelazado, para sí, para sus componentes, antes individuales, posee un comportamiento cual si dejase de existir en su seno una diferenciación espaciotemporal: pasa a ser una única entidad en la que no caben "diferenciaciones". En otras palabras, dentro de tal entidad, los conceptos de espacio (diferenciación espacial) y de tiempo (anterioridad y posterioridad) dejan de tener sentido...

Desde la posición de un observador externo a la misma (nuestro universo físico clásico), sí cabe establecer diferenciaciones de localización de cada uno de los elementos del sistema o entidad, es decir, está definido el concepto de espacio... y también las distintas evoluciones del sistema (transcurrencia temporal): ¡Tiempo y espacio son dimensiones "necesarias"! Pero todo ello deja de tener validez en la "interioridad" de la entidad: es imposible definir un centro o punto crítico diferenciado; es como todas sus propiedades estuvieran difuminadas en su interior, sin localización. Curiosamente, es la misma propiedad que presenta la "mente", pues no tiene localización: ¡está en el cerebro entero! Y la mente, así mismo, sería "indiferente" al tiempo, si no fuera que el entorno, el mundo,  "ancla" a esta mente al transcurrir de los movimientos externos, los sucesos del universo físico...

Así que, de acuerdo con esta hipótesis, por el entrelazamiento se produce un "cambio de fase", un "cambio de sistema", desde el universo espaciotemporal de la física clásica, a otro donde esas dimensiones espaciotemporales dejan de existir, el nuevo sistema que representa la propiedad cuántica del entrelazamiento. Internamente -para sí- se "desgarra" del tejido espacio-temporal, en una indiferenciación de sus componentes, pasando a ser una "entidad única", lo que tiene similitudes evidentes con el llamado "cerebro cuántico", que nos introduce de lleno en el especial mundo de la "mente", con su deslocalización y su incumplimiento de la ley causa-efecto...

Y ahora vienen los "detalles" que postergué para este momento... ¿En qué me baso para emitir la hipótesis apuntada?... Para mí, hay dos hechos que me han conducido a recalar en el planteamiento de la hipótesis. Uno tiene que ver con la circunstancia del acontecimiento ordinario de la pérdida de la consciencia de la vigilia al entrar en el sueño y la subsiguiente recuperación de tal consciencia de la vigilia al despertar; lo mismo habría que decir al "volver" de la anestesia aplicada en cualquier intervención quirúrgica... Hay una especie de conexión entre ambos momentos, el de antes y el de después, al recuperar la consciencia de la vigilia, aunque haya pasado cierto tiempo (duración del período en que se está anestesiado, en un caso, y duración del sueño, en el otro). Eso quiere decir que es precisa un cierta disposición o semejanza entre los estados del cerebro antes y después de tales acontecimientos.

En el sueño existe otro tipo de consciencia (no la de la vigilia), que corresponde con estados del cerebro no similares, lo que no hace posible, entonces, la "continuidad" entre las consciencias de la vigilia y la del sueño... Por supuesto, mucho más clara parece la discontinuidad entre la (posible) consciencia del anestesiado y la de la vigilia...

Es la similitud o la semejanza la que parece, pues, establecer la continuidad o la indiferenciación de los distintos elementos del sistema que llamamos mente consciente: el entrelazamiento cuántico dentro del sistema es evidente.

El otro hecho que me ha conducido a la emisión de la hipótesis ha sido el reciente experimento expuesto en la revista digital Tendencias21, de la construcción de una "red de átomos individuales que procesan y almacenan información tal como lo hace el cerebro biológico, siguiendo la dinámica de los sistemas cuánticos". Tal red de átomos individuales "imitan el comportamiento de las neuronas y de sus conexiones sinápticas".

Los investigadores del experimento han llamado a la red "cerebro cuántico", en el sentido de que cambia de estado físico instantáneamente, tal como ocurre en los sistemas cuánticos y de una manera remotamente parecida a las neuronas biológicas. Además, el sistema es inteligente, ya que "aprende de los estímulos del entorno, por lo que posee también una plasticidad semejante a la del cerebro biológico". Esta red neuronal artificial, construida con átomos de cobalto sobre fósforo negro, no necesita programación informática (programa de aprendizaje automático -IA) para imitar el funcionamiento cerebral cuando procesa y almacena información. Gracias a la propiedad del entrelazamiento cuántico, en este circuito cerebral cuántico, los investigadores fueron capaces de modelar y conectar los átomos débilmente "informados" entre sí, comprobando que imitaban el comportamiento autónomo de las neuronas y de las sinapsis cerebrales.

El entrelazamiento cuántico, pues, permite el "paso" del mundo físico clásico de las dimensiones espaciotemporales, al mundo cuántico que regula en los más íntimo el comportamiento de los cerebros y que hace posible la mente y la consciencia.

viernes, 22 de enero de 2021

"Interioridad" del Ser y el origen de su libertad

Voy a poner un ejemplo que nos lleve a hacer comprender en qué consiste el "impulso" vital origen de la evolución. 


Simplificaremos. Adoptemos un modelo teórico en el que solo existen, digamos, 100 inputs o entradas que controlan totalmente un sistema al que llamaremos "entorno". No existe, entonces, ninguna otra capacidad de "influencia" sobre tal sistema, es decir, que no sean esas 100 entradas citadas, y toda configuración o subsistema que se dé dentro de tal entorno es obra de las mismas y agota, pues, el 100%  de posibilidades, es decir, de posibles resultados dentro del entorno... El modelo edificado por el experimentador y creador de tal modelo comprende, por consiguiente, todas las influencias (inputs) y resultados posibles que se den en el entorno.

Si solo pudiéramos manipular 70 de esos inputs, ya no nos encontraríamos con todos los subsistemas anteriores, sino con solo los construidos como máximo con esas 70 entradas; por ello las clasificaremos con el nivel del entorno que designaremos como del 70%. De igual forma, lo mismo con solo 50 inputs que correspondería en el entorno, usando la misma nomenclatura, con el nivel 50%.  Y por simplicidad, solo definiré los niveles correspondientes a las entradas: 100, 90, 70, 50, 30, 10 y 0. La brevedad es una virtud y el modelo no necesita más.

Ahora y mentalmente, concentrémonos en el inverso del modelo anterior. Si los resultados (subsistemas) del entorno están situados en el nivel 10%, resultados correspondientes a las 10 entradas, habría que preguntarse, ¿cómo, espontáneamente, el sistema puede pasar al nivel 20% (se supone que sin intervención de otro agente externo como el citado experimentador)?... Tenemos el ejemplo de un robot, aplicación de la Inteligencia artificial (IA), que podemos dotarlo de capacidad de "aprendizaje autónomo"... Así, por esta capacidad de aprendizaje, y por puro azar (por tanto, sin influencia externa), sí podría llegarse a ese siguiente nivel en orden creciente, el 20%. Claro está, hemos hecho intervenir el azar, algo que cada vez se va haciendo más improbable para alcanzar los siguientes niveles del 30, 50, 70, 90 y 100 por ciento... Y si, además, el número de entradas del sistema en vez de 100 inputs, fuese muchísimo mayor, como ocurre en la naturaleza, la probabilidad de alcanzar los niveles crecientes serían no más de un infinitésimo que requeriría un tiempo tan extraordinariamente largo, que está fuera, con creces, de lo observado en el universo...

No obstante, se nos podría seguir objetando que un programa de "aprendizaje autónomo" muy elaborado podría ser capaz de llegar al nivel 100%, pero fijémonos en lo que estamos diciendo: el programa de aprendizaje de IA al que me estoy refiriendo requiere, sí o sí, que el creador del mismo sea capaz de concebir hacia donde nos estamos dirigiendo, en otras palabras, un conocimiento previo de esos 100 inputs del modelo inicialmente citado, lo que supone que el experimentador, creador del programa de aprendizaje, es quien en verdad, aunque en diferido, "crea" todo el sistema (la sucesión de niveles), por lo que no hay en absoluto "autonomía" por parte del la semilla inicial que establecimos en el nivel del 10%, para evolucionar a los niveles superiores.

Imaginemos, pues, lo que ocurre en el entorno del complicado sistema que es la propia naturaleza: desde ese nivel 0 que podríamos asimilar a la materia inerte (inicial), por sí sola, por mucho que la IA y los diseñadores de robots, nos quieran convencer de lo contrario, nunca se podrían haber alcanzado los diversos niveles de complejidad que representan los seres vivos de la misma. (¿En eso consiste la ausencia de "mente" en los robots, a la que se refiere la propia IA?)

Solo puede concebirse que debería haber existido una "Potencia exterior" al sistema que hubiera dirigido la evolución en tal sentido... pero, esto es algo que los mismos defensores de la evolución han desechado... Solo queda, pues, una posibilidad, la existencia de un "impulso interno" en el propio ser vivo que impulse tal evolución... , es decir, la "autonomía" en la que radica la "libertad" del ser vivo, y que con su actividad le permite evolucionar el mismo, "crearse en cierto modo"... Yo lo definí con estas palabras: ¡El ser es libre solo y únicamente porque se crea a sí mismo!

Consciencia, Creación y Evolución

  ¿Una reedición de la "Evolución creadora" de Bergson? Por supuesto que no, aunque el concepto de "elán vital", impulso...