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sábado, 7 de febrero de 2026

¿Ve el universo a través de ti?

 El hombre, los seres vivos somos un producto de la naturaleza, del universo... Y tenemos ojos que alcanzan a admirarlo, a verlo, a asombrarnos de su majestuosidad.

La afirmación de que "somos los ojos del universo", parece más bien una afirmación característica de nuestro antropomorfismo, es decir, la constatación clásica de nuestra mente humana aplicada a todo lo que nos rodea... Seguramente sí, por ello debemos intentar ser más objetivos en nuestras expresiones. Indudablemente, el hombre, muchas de las criaturas vivas poseemos ojos que dan cuenta de lo que nos rodea (la naturaleza), y hasta, gracias a ellos, podemos elaborar teorías, descripciones, explicaciones de los fenómenos que se desarrollan a nuestro alrededor... Sí, pero esa apropiación del entorno es la de cada uno de nosotros, mas ¿eso que tiene que ver con que el propio universo como tal, pueda ser consciente de aquello que vemos nosotros? ¡Hay un mundo entre el ojo humano y el ojo del universo!... Y desde lo más básico: el sujeto "receptivo". En el caso humano, hay un sujeto claro, el individuo, pero en el caso del universo no hay claridad alguna: ¿Existe algún "sujeto" o ser propio del universo, es decir, puede considerarse el universo todo como una identidad,  algo así como la Gaia que algunos asignan al planeta Tierra?

Podría ser, pero estamos a años luz de tal afirmación... así que solo podemos plantearnos si ello sería posible. En mi opinión creo que sí, y nosotros podemos coadyuvar a que suceda.

Para mí, desde una mentalidad puramente científica, vendría a cuento el símil del magnetismo. Un cuerpo material es ferromagnético si el magnetismo de cada uno de sus elementos componentes puede "acoplarse" a los otros (misma dirección y sentido); en caso contrario no presenta dicho magnetismo. Una especie de sintonía.

Salvando las indudables distancias, si los ojos de las distintas criaturas vivas (al nivel humano) se "alinean", es decir, "sintonizan" de alguna forma, esa visión múltiple ¿no podría en el fondo considerarse, o más bien, hacer posible una visión uniforme perteneciente a cierto ente que desconocemos, obviamente, aún?

El ontológico salto a ese supuesto ente, expresado a través de las miradas "acopladas" de los distintos ojos de las criaturas humanas correspondientes es, por supuesto, una hipótesis muy atrevida, pero en ello radicaría la posibilidad de la Conciencia Universal propuesta en este Blog.


Si eso fuese posible deberían aparecer indicios, o alguna señal en la propia historia humana que apuntase a ello.

Especulación sí, pero me permito hacer hincapié en algún ejemplo humano que apunta, en cierto sentido, a ello. Lo encuentro en los estados de conciencia denominados "Pachakuna", que se da entre los creyentes de la Pachamama andina (con el mayor respeto hacia ellos).

En quechua la Pachamama es una deidad de los Andes que representa el espacio-tiempo. Es una deidad del tipo de la Diosa Madre vinculada a la fertilidad, la siembra y la cosecha. Posee el rol de madre del mundo que provee su sustrato material y aptitud de los humanos. En la ontología andina, Pachamama trasciende la condición terrestre y se asocia con una unidad espacio-temporal, o ciertos estados de conciencia. Una diosa, un ente que podría, a través de sus creyentes ser y observar (ver) la naturaleza misma.

Y volviendo a la hipótesis anterior, si el universo pudiera "observarse a sí mismo" a través de nuestros propios ojos humanos, sintonizados u orientados en dirección a un faro común, ¡qué tal si el horizonte fuese la consecución, la "realización" del punto Omega del fin del mundo!

La vía parece clara, la sintonización que haría posible la especulativa "Conciencia Universal". Es indudable que somos productos o hijos evolutivos del universo, pero "construir" la Conciencia Universal supone ser "precursor" del movimiento que conducirá al Omega final. De ahí el título del presente artículo. ¿Quieres participar en la consecución de la Conciencia Universal?... Solo tienes que preguntarte: ¿Ve el universo a través de ti?

martes, 10 de junio de 2025

Criatura humana

 El ser humano: el cenit de la evolución en el planeta Tierra.

Las características de la criatura humana nos son conocidas, pues es algo que portamos encima, querámoslo o no, y por ello podemos sentirlas y especular sobre ellas.

El presente es una de las circunstancias básicas del comportamiento, pues en él se circunscribe el marco de la acción. El tiempo se empieza a percibir desde tal situación. A continuación, pasado como el marco en el que ya no podemos incidir, y futuro que aún no llegó y por ello estamos fuera de su acceso, se contemplan como extensión inmediata de aquel presente, y juntos configuran lo que llamamos tiempo, una dimensión perfectamente establecida en Física.

Pero para la criatura humana, ese tiempo no es lo más sustancial, pues se rige más bien por el tiempo que inunda nuestra mente, el tiempo psicológico. Al llegar a este punto, no puedo más que referirme tiempo al que Bergson llamó la durée que se refiere al proceso o el movimiento que percibimos en el mismo como transcurrencia. El tiempo así se configura como el ligado a la propia vida de la criatura: es nuestra experiencia como seres humanos, como criaturas humanas.

Pero ese pasado está compuesto por multitud de flashes que en su día fueron presentes, y desde el punto de vista de esa transcurrencia, son equivalentes al presente actual. La durée, pues, es el tiempo importante para la criatura humana, para su vida visionada como un conjunto que transcurre desde el nacimiento a la muerte.

Entonces, y consiguientemente, habría que buscar el encuadre que desde un punto de vista físico, material, explicase la constitución interna de esa durée. En mi opinión tendría mucho que ver con la casi mágica propiedad cuántica del entrelazamiento. Es sabido que el entrelazamiento no solo se produce en cuanto al espacio, sino también en el tiempo. Entonces, aquellos instantes que constituyeron en su día el presente de cada acción, se ven entrelazados con el presente actual , y no solo con los presentes del pasado, sino también con los que lo serán en el futuro. Así que esa durée que abarca toda la vida de la criatura humana, formaría el bloque definible al que me estoy refiriendo.



Y por qué circunscribirnos al humano solamente. La vida, nos enseña la evolución, es como una mancha que progresa al unísono, diversificándose desde el momento que apareció. Lo que existe para la criatura humana debe existir salvo matices entre sus compañeros vivientes, en mayor o menor grado. Así nos lo ilumina la lógica que para tales menesteres se presenta imprescindible.

Criatura humana, vida: ¡somos la catapulta desde la que el universo se presenta ante sus propios ojos!

miércoles, 11 de octubre de 2023

¿Qué es la segunda manifestación del universo o de la naturaleza?

 No voy a enumerar nuevamente los últimos escritos sobre el tema, aparecidos en este Blog y en el Blog Foro Esencia. Los doy por leídos, así que trataré de explicar mejor el concepto de la segunda manifestación en la naturaleza. No voy a dar clases de fisiología en este momento, pues todos conocemos lo que es un órgano que realiza una función en una criatura viva.

En una agrupación de células que conforman un órgano su principal característica es su funcionalidad, es decir, la función para la que nació o se perfeccionó en la evolución biológica. Pues funcionalidad implica una "sensación" que recae, adorna o impregna todo el órgano, y también la criatura que lo posee. Y en eso consiste la hipótesis que elaboré y describí en los artículos citados. La agrupación de células presenta el aspecto de la materialidad sometida el imperio de la físico-química clásica, por eso la llamo primera manifestación de la criatura viva. La "sensación" (tomada en un sentido muy amplio, pues comprende emociones, sensibilidades, etcétera) pertenece a lo que llamé la segunda manifestación. Lo que afirmo en mi hipótesis es que primera y segunda manifestación son inseparables: pertenecen al mismo órgano, a la misma criatura. Sería algo así como el yin y el yang del mundo oriental. No se presenta el uno sin el otro, como si fuera una dualidad, salvando las distancias, tal como la onda y la partícula en Física, aunque la expresión de una de ellas no anula a la otra.



Quiero llamar "Kuerpo" y no solo "Cuerpo", al conjunto de células que forman el órgano, por que no solo comprendería las células en sí, sino también el conjunto de "relaciones" entre las mismas: neurotransmisores, etcétera.

Y aquí me ciño no solo a la materialidad más visible (cuerpo), sino al conjunto completo Kuerpo... Pues bien es ese órgano o criatura con la funcionalidad o funcionalidades citadas las que se ven impregnadas de lo que he llamado "sensación", un elemento correspondiente a la segunda manifestación de la naturaleza, segunda manifestación que tiene su campo de aplicación sobre la materialidad Kuerpo de la criatura o individuo en cuestión.

No es la dualidad materia-sensación, sino Kuerpo-sensación. Es decir una forma elaborada de la materialidad, un sistema complejo dotado de vida, por ello hago mucho hincapié en la naturaleza, como maestra en la conformación de los seres a través de millones de años de evolución. Vuelvo a repetir lo que asiduamente manifesté en numerosos escritos: la vida es un aglomerado de información (ADN) y sensación.

Y precisamente los "elementos" pertenecientes a la segunda manifestación tienen propiedades muy distintas a las del mundo de la primera manifestación (materia). Una de ellas y muy fundamental, la individualidad, o la identidad, pertenencia a un mismo cuerpo de todos los elementos que conforman el órgano o la criatura, una especie de sentimiento interno de tal pertenencia. Un Kuerpo "aunado" por una sensación.

Todo ello quiere decir que a igualdad de elementos del Kuerpo, aparece una sensación común en cualquier criatura que los poseyera... Pero es tal la enormidad de posibilidades de conformación, entre las que interviene la herencia, las circunstancias externas del ambiente, etcétera, etcétera, (mucho menor es el número de granos de arena de la playa. o de estrellas del universo) que es casi imposible la aparición de dos criaturas con el mismo Kuerpo; ahora bien, sí pudieran guardar cierta semejanza que vendría determinada por las leyes o mejor lo que he llamado Know-how, del mundo de la segunda manifestación. Es de suponer que también aquí al igual que en el mundo físico, no exista continuidad, sino niveles que proporcionen distintos elementos o sensaciones.

Una consecuencia de todo ello podría ser el poder explicar el fenómeno tan sorprendente, quizás no tan especulativo, como el que el físico Pauli y el psicólogo Jung llamaron "sincronicidad", entre acontecimientos observados o sentidos por individuos distintos en espacios y tiempos diferentes, es decir, "acausales"; agrupaciones de elementos de la primera manifestación formando Kuerpos parecidos lo haría posible... Semejante explicación serviría para dar cuenta de las conexiones inexplicables entre las sensaciones y emociones percibidas por mellizos, gemelos o siameses. En ello consistiría la Ley de semejanza que establecí, tiempo atrás, entre la forma o complejidad de los organismos vivos y sus sensaciones.

El origen de todo, como ya expliqué, sería una especie de panpsiquismo, pero iría mucho más allá.

Para no complicar más el entendimiento sobre los conceptos que acabo de proponer, prefiero hoy dejar en suspenso la ciencia humana de la robótica, por contra, acudiendo al enorme laboratorio de la naturaleza con esa evolución que creó vida basada en la continua retroalimentación, es decir, la acción continua sobre sí misma en los cuerpos, algo que la ciencia actual es incapaz aún de realizar. Esto ha sido definido recientemente en la expresión de que "la ciencia ha sido capaz de imitar lo difícil, pero incapaz de replicar lo fácil" (lo inconscientemente construido por la naturaleza).

lunes, 23 de enero de 2023

Vida: Colisión entre dos mundos

 Este artículo es continuación de los siguientes de este mismo Blog: "El yo y la inconsciencia" y "Esencia y dinámica del Mundo (I) y (II)". Su lectura es imprescindible.

Parto de la base de la existencia de dos mundos (establecidos en los artículos citados): el representado por el Inconsciente y el que corresponde al universo físico o material. Cada uno de ellos tiene sus especiales características; el segundo sus conocidas coordenadas espaciotemporales, el mundo ordinario en el que nos desenvolvemos; en el primero hago residir el mundo de cualidades relacionadas profundamente con la mente y la psiquis: voluntad, sensación, unicidad, etcétera. Así que este último se presenta a sí mismo como único, continuo y modulable. Sí, sin partes diferenciadas excluyentes o separadas.

La Colisión, yo diría mejor contacto entre ambos mundos, viene representado por el Ego o "yo", y como tal presenta características de uno y otro mundo. Al presentarse dentro del tiempo, es el presente la fase en que reside y en ella ejerce su dominio; posee un comportamiento reflejado en las acciones que ejercita sobre su entorno (la naturaleza). Y es la voluntad que reside en el mundo del Inconsciente el motor de ese Ego, así como las pulsiones, instintos, etcétera, que influyen en su toma de decisiones... A su través, el mundo físico (la naturaleza) incide sobre el Inconsciente, marcándole pautas, sucesos o acontecimientos que quedan grabados en su interior como hitos o eventos psicológicos, señales internas en el Inconsciente de tales hechos y de las circunstancias temporales en que sucedieron, junto al entorno de los mismos.

Todo ello acrecienta la toma de conciencia de la criatura viva como individuo, su reconocimiento como individualidad, su existencia (su sí mismo). En cierta forma, pues, graba en su interior todo lo vivido por los "presentes" sucesivos de su vida: ¡Como si el tiempo (al que en esencia es ajeno), se "incrustase" en su interior! Hablando impropiamente, la inicial "indiferenciada sustancia" del Inconsciente (quiere decir que no tiene dueño o sujeto al que pertenezca), quedaría después revestida de un sujeto, individuo o criatura, cuya esencia o individualidad va a ser ese Inconsciente, fruto del comportamiento o acciones (en los presentes) del Ego a lo largo de su vida.



El Inconsciente, a su vez, empodera al Ego por medio de su voluntad, energía psíquica (libido), pulsiones, instintos, etcétera, para poder "actuar" en el universo físico (entorno, naturaleza): reviste al Ego de cualidades como la sensibilidad, o el reconocimiento de la belleza, en suma, además, de las llamadas virtudes morales, guiado por su especializado Superego.

No podemos hacer "particiones" temporales en el Inconsciente, como consecuencia de su "acoplo" con los distintos presentes: ¡El tiempo no "señorea" sobre el mundo del Inconsciente!, porque todo sentimiento, sensación o emoción de cada presente, aunque se "incorpora" en el Inconsciente,  se "difumina" en él, en su integridad total, sin embargo, la voluntad o deseos del Inconsciente, procedan de donde procedan de su interioridad, sí pueden reflejarse en un instante determinado (presente) del Ego. Aquí si puede darse la partición, dada la existencia temporal de ese Ego, dentro de la llamada flecha del tiempo (pasado, presente y futuro).

Todo ello hace posible la evolución en la vida, por que el universo físico, sin el motor del Inconsciente sería una "semilla estéril" incapaz de crear vida.

El Ego se dota, en su contacto con el universo físico, de la consciencia necesaria para su presencia en el mismo: ¡Esa parte del Inconsciente trasladado a la luz de la consciencia! ¡Y esa consciencia (en mi opinión, con raíces en el fondo asentadas en la Cuántica) es capaz, entonces, de acrecentar el universo físico por "decantación" de potenciales posibilidades, y así "crear" nuevo mundo! Y ese "contacto" o "colisión" de los mundos de la Inconsciencia y la materialidad física, hace posible el reinado de las "consciencias" creadoras de vida, de la misma totalidad del universo.

De igual forma, cuando la carga psicológica de un acontecimiento histórico, posee la suficiente magnitud, puede producirse el "salto" del mismo en cualquier dirección del tiempo (aún cuando el Inconsciente "puro" es ajeno al tiempo), abriéndose un abanico de posibilidades (parapsicología) entre las que estarían la adivinación, y las propias regresiones.

Lo que está claro es que la materia no crea la psiquis; es la psiquis quien se "acopla" a la materia.

¡El Ego es caduco; el Inconsciente perdura!

jueves, 19 de enero de 2023

Esencia y dinámica del Mundo (II)

 "Ontogénesis"

Continúo con la segunda parte del artículo.

En esta entrega he de hacer hincapié en algo fundamental, que no fue tan explícito en la primera parte, y es, una vez más, destacar la sustancial importancia del observador, siguiendo con la línea marcada por Einstein en su teoría relativista. El lema que se erige como clave de la psiquis es:

"El observador está siempre fuera; nunca dentro."

Ello quiere decir que el observador, quien da fe de lo existente, quien realiza las mediciones, lo hace distanciado de lo que ve, y viene aquí a colación el antiguo símil de la ventana que tanto y tanto utilicé en obras anteriores: "observamos a través del marco de una ventana, hacia el exterior, la naturaleza, el universo físico"; de donde se deduce que nunca podemos observarnos a nosotros mismos, nuestra interioridad, por eso es tan difícil la práctica de la "introversión": solo podemos "conocernos" relativamente, observando lo que se ve "a través de la ventana", que comprende también nuestras acciones sobre esta naturaleza, lo que indirectamente puede hacernos comprender lo que podemos ser nosotros mismos, ya que al averiguar las leyes que existen en esa naturaleza, algunas proceden de nuestras propias acciones en tal entorno, y fruto de ello aportarán cierto conocimiento de nuestra interioridad.

Consecuencias: En primer lugar poder explicar la constitución del "yo", pues la Reflexión de eso que observamos en el entorno acerca de nosotros, su retroalimentación, produce en el Inconsciente, agente final de la acción volitiva, en una especie de narcisismo, la formación o diferenciación en dicho Inconsciente del "yo" o Ego, ya con cierta "autonomía" respecto al propio Inconsciente. En segundo lugar, todo esto nos da la explicación de por qué a la Ciencia le resulta tan difícil estudiar el Inconsciente, consecuencia de la falta de un observador "válido", pues el conocimiento del mismo solo puede alcanzarse tímidamente de la forma indirecta apuntada, sin un observador "puro" como requiere la propia Ciencia, pues apenas es posible la medida precisa dentro de las coordenadas imprescindibles en Ciencia, de espacio y tiempo , que no tiene nada que ver con el principio de incertidumbre de Heisenberg.



La libido, según Freud y Jung, es la energía psíquica, que explica variadas propiedades de la mente como la propia Voluntad, defendida tan arduamente por Schopenhauer.

Así que una primera descripción de la constitución básica de la psiquis y del mismo Inconsciente, sería que éste en un principio es una "sustancia" indiferenciada, pero con la capacidad de poder producir en su seno tanto al Ego, como al Superego. Al Ego como lo he descrito y al Superego como una forma cómoda de elaborar dentro de él un "pináculo" difícil de manejar, manteniéndolo a salvo de las circunstancias extraordinariamente variables que se presentan en el funcionamiento (pensamiento, pulsiones, etcétera) del propio Inconsciente.

Estoy describiendo, por consiguiente, una especie de "ontogénesis del Inconsciente", a la que habría que añadir todo el proceso de "individualización" interna, debido a las propias acciones del Ego en los sucesivos presentes.

Como advertí, el Inconsciente como fuerza prístina del Mundo no está localizado ni en espacio, ni en tiempo, coordenada que le son ajenas. Solo existen modulaciones en su interior. Está, pues, fuera de la propia Física, esa ciencia básica que es la raíz de la propia Ciencia. Precisamente, tal presupuesto es la base de mi obra "Accesible e inaccesible".

Vuelvo a recalcar que en mi opinión, la raíz del misterio de la psiquis radica en el observador (en el fondo el propio Inconsciente, que es pero no está) ausente para su interioridad, y sin él no es posible el pensamiento puramente científico.

Por último, me hago eco de la conocida expresión de Lao Tsé:

"Nacer es llegar; morir es volver". Que transformaría en "Nacer es llegar (a ser); morir es volver (al Padre; la Materia primigenia). Ese volver ha completado la existencia de la criatura viva como individuo: ¡El Inconsciente contiene ya en sí la individualización completa, que se ha ido modulando a lo largo de la vida de la criatura en base a las acciones históricas del Ego (yo)! ¡ El Mundo es el entorno necesario que permite la autocreación del Ser!

martes, 17 de enero de 2023

Esencia y dinámica del Mundo (I)

 No es la primera vez que intento descifrar el misterio de nuestra presencia en el universo, el Mundo. En sucesivos artículos de mis Blogs ("Simbiotica", "Foro Esencia", "El imperio de la verdad") incido en esta vasta cuestión: "El yo y la inconsciencia", "Cosmovisión: el sentido del universo", "¿Que es la vida?... El misterio persiste", etcétera. Por otro lado, la incursión en la psicología con obras como "El ser y la vida", "Superego", etcétera, fue otra forma de abordar el tema. 

No se escapa que la cuestión de la consciencia y la conciencia humana son temas centrales, y verdaderos quebraderos de cabeza para los científicos que tratan de dar explicación a algo tan evidente en nuestra vida ordinaria, y sin embargo, tan difícil de enfrentar desde un planteamiento meramente científico. Y es que aquí la psicología y el psicoanálisis no acaban de hallar el punto de encuentro con los presupuestos científicos que los avalen.

Estamos ante la tremenda incógnita del surgimiento de la psiquis en las criaturas vivas, que parece solaparse con la misma raíz de la vida.

Pues, aún más, nada menos que pretendo no solo inmiscuirme en tales crípticos asuntos, sino yendo más allá, tratar de dar una explicación plausible a la totalidad de nuestra presencia en el universo, el Mundo, obra inmensa y en los detalles inconmensurable, así que solo intento, no puede ser de otro modo, presentar el esbozo de una hipótesis global, que podría pormenorizarse en un futuro más o menos lejano... Espero que tal pretensión no desanime por su inmodestia, a los avezados lectores que puedan aprovechar libremente algunas de las ideas que van a ser expuestas. Empecemos.

Primero, advertir que dada la enjundia y complejidad de lo que pretendo, aunque se tan solo un esbozo, necesariamente estas ideas se expondrán en más de un artículo o partes bajo el mismo título: "Esencia y dinámica del Mundo".

¿Por qué hablo del Mundo y no del universo? El desarrollo del artículo lo aclarará, solo decir que para mí el Mundo comprende no solo el universo físico contemplado por la ciencia básica, sino que incluyo en él los diversos fenómenos relacionados con la psiquis, la mente, etcétera.



En mi opinión, existen dos realidades primigenias en el Mundo, dos tipos de "sustancia" que constituyen la totalidad: La materia-energía psíquica (todo el ámbito del Inconsciente -individual, colectivo, etcétera) y el universo primordial o primigenio, la Nada de los filósofos, o el Tao oriental. (La materia-energía física, como veremos, sería algo "próximo" pero distinto a ese universo primordial o primigenio -hay matices que lo diferencian-.)

Y ahora vendría ese universo físico que conocemos, con sus "objetivas" y reconocidas propiedades... pero no adelantemos acontecimientos.

Mas, ocurre que el "contacto" entre ese Inconsciente con el universo primordial, por ejemplo, en la criatura humana, origina la aparición y "diferenciación" en ese Inconsciente del "Ego" o "yo", que se comporta como una nueva "figura" distinta ya del mismo Inconsciente... Y ello a través de una dinámica que consiste en la Reflexión del Inconsciente sobre el metafórico espejo de la naturaleza (universo), un "narcisismo" creador del Ego.

Pues bien, ese Ego, nacido del "contacto" entre Inconsciente e universo primordial tiene, a su vez, un doble efecto: uno sobre ese universo primordial, transformándolo en el universo físico de nuestro entorno: ¡El universo responde con una "retroalimentación" que hace dotar al Ego de las coordenada espaciotemporales!... El resultado: ese Ego se circunscribe al "presente", porque  indirectamente el Ego, igualmente, produce u origina la llamada "flecha del tiempo" (pasado, presente y futuro). Y en ese "presente" transcurre la "acción" del Ego sobre el universo físico, contribuyendo con la propiedad "consciencia, de la que aparece adornado (consciencia de la medida), a la decantación de las posibilidades que se presentan de cara al futuro, creando así realidad, el propio universo físico. Una dinámica circular de acción y reacción (retroalimentación). Fruto de esa realimentación y a través del Ego, se produce el otro efecto apuntado: el del universo físico sobre el Inconsciente. Con ello el Inconsciente se va nutriendo de nuevos contenidos que alimentan el llamado inconsciente individual de la criatura, también el inconsciente colectivo, etcétera... Curioso: Tal proceso conlleva la sucesiva y progresiva "individualización" del propio Inconsciente (transformación final del Inconsciente en Individuo). Otra consecuencia trascendental de tal dinámica es la "apropiación" de cualidades o propiedades propias del Inconsciente, por parte del universo físico (entorno): ¡El "mundo de cualidades" propio del Inconsciente hace aparición en el entorno de nuestro universo físico!

Con esto finaliza la primera parte del artículo, que proseguirá en la parte II, y en el que se explicitarán y desarrollarán aún más todas estas ideas.

martes, 10 de enero de 2023

El yo y la inconsciencia

 En primer lugar, he de advertir que aunque con título similar, no me estoy refiriendo en el artículo a la obra de Jung.

Existen multitud de artículos en los que ya hacía referencia a la "impronta" de nuestra vida en la totalidad que representa el universo, con su globalidad que incluye su espacialidad y su temporalidad completa. Pues bien, en verdad que en ellos hacía mucho hincapié en el papel trascendental del "presente" como campo en el que el "yo" ejerce su acción, de forma que en cierto modo la vida podría circunscribirse al conjunto de todos los "presentes" que sucesivamente, y hasta la muerte, habría tenido la criatura viva...

Una nueva vuelta de tuerca en ese estudio sobre la vida, y en particular la psiquis del ser vivo (entre ellas la del hombre), creo que representan los razonamientos e intuiciones que ahora expresaré.

Y todo tiene que ver con el papel tan fundamental que el Inconsciente representa en nuestras vidas... Es casi como una corrección de lo que apunté en aquellos artículos precedentes, en los que la voluntad del "yo" del presente se erigía como lo más importante del individuo, lo que marcaba su "individualidad".



Corrijo ahora, creo que la "individualidad" de la criatura viva está relacionada mucho más con el "Inconsciente"... Son clásicos en el psicoanálisis los estudios de Freud y Jung sobre el Inconsciente que le dan suma importancia en la psiquis de la criatura: el Inconsciente es (metafóricamente) el inmenso "cuerpo del iceberg sumergido en el agua"; lo consciente y lo subconsciente solo entran en la pequeña parte de ese iceberg expuesto al aire.

Yo y sí-mismo, bajo la misma naturaleza, no son, sin embargo, lo mismo: el segundo se refiere a la parte reflejada del yo en su interior. El yo, su consciencia, presenta muchos "altibajos", desde los episodios de vigilia al sueño, pasando por escasos momentos de clarividencia, y hasta de casi su supresión en la criatura anestesiada... Sin embargo, no ocurre lo mismo con el Inconsciente. En él existen modulaciones, sí, pero no tan pronunciadas como el los diversos presentes del yo, al albur de la momentaneidad temporal (presente) de la realidad... Y es que, como Freud opinaba, el Inconsciente no está sometido a las coordenadas espaciotemporales en las que de ordinario nos desenvolvemos. Es por ello, por lo que la "individualidad" queda mucho mejor reflejada en dicho Inconsciente: ¡Existe un paralelismo entre "individualidad" e Inconsciente!

Así, me atrevo a afirmar que la "impronta" en el universo de la criatura viva  va pareja al Inconsciente de la misma. El ser vivo "graba" su existencia en la globalidad mundo a través de su Inconsciente: ¡La frontera del universo con el Inconsciente es la "impronta" de una vida, el espejo del Inconsciente (individuo) sobre el mundo, sin la sensación interna del Ser que solo le corresponde a dicho Inconsciente!

El yo del presente construye la realidad del tiempo (pasado-presente-futuro; flecha del tiempo), al decantar con sus acciones las "posibilidades" que se advierten hacia el futuro.

¡El Inconsciente, fuera de la causalidad temporal, no ajeno a la cuántica en su comportamiento, escribe con letras de oro y para siempre, en la globalidad universal, las vivencias de la criatura viva!

martes, 29 de noviembre de 2022

Sintiencia

 Hay multitud de teorías acerca de la sintiencia (capacidad de sentir de los seres vivos).

En realidad la sintiencia se refiere además de sentir emociones, dolor, bienestar, etcétera, a la consiguiente percepción subjetiva del entorno y las experiencias vitales. Se entiende, pues, que sea un concepto fundamental para la filosofía de los derechos de los animales, por ser la base de la capacidad de sufrir, y por ende de la otorgación de ciertos derechos.



Sería, entonces, una forma minimalista (qualia) de definir la conciencia, que sería distinta de otros aspectos de la mente y la conciencia, como la creatividad, la inteligencia, la intencionalidad o el auto-conocimiento.

Para Colin McGinn, la sintiencia nunca será entendida, "nuevo misterio", siendo el único aspecto de la conciencia que no se podría explicar. Otros filósofos, como Daniel Dennett, no están de acuerdo, y además piensan que los animales no humanos no son sintientes.

Para Donald Broon, de la Universidad de Cambridge, un ser sintiente, puede "evaluar las acciones de otros en relación a las suyas y las de otros, recordar sus acciones y sus consecuencias, evaluar los riesgos y beneficios, sentir sentimientos y tener un grado variable de conciencia".

La sintiencia implicaría la capacidad de experimentar placer y dolor.

El investigador Manu Herrán se pregunta si hay más sufrimiento que dolor en la naturaleza. Nos dice que Oscar Horta ("La cuestión del mal natural: bases evolutivas de la prevalencia del desvalor"), opina que "el desvalor prevalece sobre la felicidad existente en la naturaleza", debido al proceso evolutivo en un contexto en el que los recursos son escasos, así que el sufrimiento y la muerte temprana serían la norma de la naturaleza; en otras palabras, "el número de individuos que viene al mundo solo para morir de forma dolorosa al poco tiempo supera ampliamente al de aquellos que sobreviven".

Para Herrán, el uso de simulaciones informáticas de teorías sobre la sintiencia podría ayudar a entender mejor las discusiones sobre la sintiencia que se manifiestan en abundantes debates sobre el tema.

De todas formas, dicho autor, advierte de los inconvenientes que se presentan acerca de la sintiencia en relación del sufrimiento y disfrute. Se pregunta: ¿sufrimiento y disfrute son medibles y comprobables, o bien pueden considerarse como valores negativos y positivos de una misma variable, dimensión, eje o gráfica?; o ¿serían variables diferentes, como la sal y el azúcar que parecen opuestos pero no lo son, y sin duda, no se compensan?

En mi opinión, esta forma de afrontar la sintiencia, en cuanto a sufrimiento y disfrute de forma global de las criaturas vivientes de la naturaleza, tiene un defecto básico en orden ontológico, que tiene mucho que ver con el mundo de las cualidades (qualia). Por no extenderme mucho, decir que la evolución como criba de la vida, al escoger las criaturas más adaptadas, supone admitir el espejismo del sacrificio (sufrimiento) de muchos en beneficio de los que quedan (disfrute). Y eso no debe tomarse así, pues el mundo de cualidades (qalia) pertenece a un críptico entorno donde la circunstancia temporal (presente), no posee el trascendente poder de totalidad en cuanto al comportamiento y la decisión: la vida es un todo atemporal e histórico que trasciende el mismo tiempo, y su qualia representa la unicidad y el reconocimiento propio del individuo. Ontológicamente hay un abismo entre la materia inerte, y la materia viviente y sentiente: ¡el hecho de vivir, de ser tal ente, supera en mucho la capacidad de sentir sufrimiento o disfrute en cada uno de los presentes de la vida de una criatura!

Estoy con MacGinn en su idea de que la sintiencia es el único aspecto de la conciencia que no se puede explicar (científicamente). 

sábado, 22 de octubre de 2022

Un universo de consciencias

 "La traza vital de cada criatura permea el universo"

Ya hace tiempo que me incliné por la hipótesis de que cada consciencia y todas juntas constituyen la verdadera esencia del universo. En el universo no solo se da la evolución biológica, sino una mayor que es la que supone la evolución de cada criatura en el sentido completo total, su esencia, su incremento de consciencia. Así cada ser vivo tiene una traza vital en el universo que es su vida entera, su historia, con indiferencia del conocimiento que lo demás tengan sobre ella: es un diálogo entre el ser y la realidad del mundo.


Pero además, como cada ser tiene su impronta en el universo, el conjunto de dichas consciencias sería una envolvente que representaría lo más genuino de dicho universo, del mundo; para mí lo más importante: el universo está "permeado" por todas las consciencias de los seres vivos: en verdad, por todas las pequeñas historias de cada criatura. Aquí el tiempo no significa nada, si no es la correa de transmisión de la evolución, y en esta última son los presentes quienes portan la bandera de la actividad material de tales consciencias. El resto del tiempo, pasado y futuro, son tan reales, tienen existencia dentro del universo, aún cuando carecen de la acción que si poseen los presentes.

En conjunto, pues, el universo evoluciona, sobre todo en cuanto a la consciencia como un todo que da a luz una criatura sorprendente que es la llamada Criatura Suprema, origen y final de toda la evolución: el Alfa y el Omega del filósofo Teilhard de Chardin. Se adivina una especie de evolución dentro de la Nada, desde el caos inicial del Taoísmo a la divinidad representada por ese Ser Supremo, que al final hizo capaz la Creación entera.

Claro que ante semejante panorama, yo mismo me encuentro tan desvalido como el propio San Agustín al intentar explicarse al mismo Dios: ¡Nos supera en mucho y solo podemos adivinar una minúscula parte de su inmensidad!

sábado, 15 de octubre de 2022

El universo: sustancia divina... y ¡humana!

Como expuse en mi reciente obra, "Consciencia y sensación", ambas conforman un "estado de la materia". Existirían tres estados de la misma: la inanimada (la masa de la Física); la materia-energía como fabulosa concentración de energía, de acuerdo con la famosa ecuación E=mc2; y la animada citada.

Las características de este último tipo de materia conlleva, a su vez, la aparición de la "flecha temporal": pasado-presente-futuro. Y ello porque el "presente" es el período del tiempo donde esta materia animada ejerce su acción (el presente se define como la cantidad de tiempo necesario para la realización de la acción). El "pasado" sería el período temporal anterior a este último; y el "futuro" el posterior.

También se dice que el presente es el "asiento" de la consciencia, aún cuando las últimas  teorías neurocientíficas afirmen que la consciencia es posterior a la inconsciencia, aunque se salvaguarde el "libre albedrío". ( Ver en la revista digital Levante las referencias al artículo del neurólogo Andrew Budson "Consciousness as a Memory System".)



En resumen, consciencia y sensación están "alambicadas" en la propia materia: la materia animada las "rezuma"... Y dando la vuelta al razonamiento: sin materia, su alambique, consciencia y sensación se difuminan: ¡no existen! La muerte sentenciaría tanto a la consciencia como a la sensación, que deberían ser cualidades del presente de la materia animada... Pero, ¿y si, aún cuando la acción se circunscribe al presente, consciencia y sensación como binomio sobre el que se edifica el espíritu humano, se hiciesen atemporales? (Curioso: el tiempo de la relatividad equivale casi a la inexistencia del propio tiempo -pasado, presente y futuro estarían inscritos en el mismo bloque-.)

¡El universo quedaría permeado por ese binomio de lo vívido, del espíritu vital de cada criatura!: las consciencias inundarían el universo todo, y la frase milenaria de Lao-Tse, "Vivir es llegar, morir es volver", poseería un total sentido. Entramos en el universo del tiempo y el espacio al nacer, y volvemos al universo de la Nada -el Tao de donde procedemos- al morir.

¡Habríamos hecho nuestra "aportación" voluntaria al Todo, así nuestro espíritu en el "cuenco" construido con su labor recibiría su parte del néctar de la divinidad!

domingo, 12 de diciembre de 2021

Más allá de la vida

 "El universo es cambio, la vida es cambio; el ser vivo está en continuo cambio.

La evolución es cambio y ello permite el progreso (evolución) de los propios seres vivos"


*Las esencias son inmutables.

*La sensación-presente es una esencia.

*Vida es un conjunto de sensaciones-presente.

*Las sensaciones-presente están hiladas por el tiempo.

*Las sensaciones-presente de una misma vida son un conjunto cuyos elementos poseen una relación definida por una ley de semejanza.

*El tiempo establece el ineludible cambio de una sensación-presente a otra. (Ello conlleva la ilusión traducida en la expresión: el presente es transcurrente.)

*La vida de una criatura en concreto, tiene un origen (nacimiento) en una sensación-presente y un final (muerte) en otra sensación-presente.



Sin el tiempo, la sensación-presente como tal esencia sería inmutable, entonces, el tiempo dejará de existir para toda criatura viva a su óbito.

Por la conexión de la ley de semejanza, cada elemento del conjunto (sensaciones-presente de la vida), posee en sí un comportamiento holístico de todas las circunstancias vitales. Y eso vale para el instante final de  de la sensación-presente del último instante, que se mantendrá inmutable (como esencia) per se.

A partir de tal instante (último), es una incógnita la posible conexión entre las sensaciones-presente de una misma vida (criatura) fuera del universo material ordinario conocido (coordenadas espacio-temporales). ¿Existirá otra ley de semejanza para tal especulativo entorno, que representaría algo así como una perpetuación de la criatura en un mundo sin cambios?... Mas, ese especulativo mundo imperturbable lo es, también, para la relación entre sus miembros.

¡Pero todo ello significa una intromisión en ámbitos religiosos que así lo afirman, toma de posición que en ningún modo es mi verdadera intención!

viernes, 26 de noviembre de 2021

Cuántica y mente

 Cierto que el conocimiento del comportamiento de los cerebros que hacen posible el campo mental, presenta aún muchas lagunas que la ciencia trata de rellenar... y aunque mucho se sabe, queda un mundo por conocer, y entre las cuestiones principales figura el del dominio de la cuántica en los procesos más básicos del funcionamiento de las mentes. Y es que las propiedades cuánticas más características como el entrelazamiento cuántico y el efecto túnel se antojan imprescindibles en sus procesos ordinarios.

Ya dije anteriormente que las condiciones necesarias para que un sistema material presente signos claros de sensación, es decir, ser una materia sensible, eran las siguientes:

a) Existencia de un campo electromagnético abrazando el conjunto.

b) Feedbacks o retroalimentaciones consustanciales al sistema, en un movimiento continuo de vaivén entre entradas y salidas.

c) Dominio de la cuántica en lo más esencial de sus procesos.



Pues bien, en una investigación del Instituto de Tecnología e Ingeniería de materiales de Ningbo (China), han sido descubiertos mecanismos cuánticos en estructuras de de ferritina en el laboratorio que son similares a los que se encuentran en neuronas críticas del cerebro, que forman parte de estructuras cerebrales implicadas en movimientos voluntarios conscientes y en procesos cognitivos, lo que sugiere que por lo menos determinadas facultades mentales humanas tienen un sustrato cuántico.

La investigación evidencia la existencia de una función cuántica en las capas de proteína de ferritina que se encuentran en las células, por supuesto en las neuronas, así que esta función cuántica estaría extendida por todo el organismo.

Con ello se describen nuevos aspectos de los procesos biológicos cuánticos que hasta ahora se han sugerido que ocurren en la fotosíntesis, en la mutación del ADN, en el olfato o en la visión, en la actitud enzimática, y en la magnetorrecepción que usan los animales para orientarse en el campo magnético de la Tierra.

Ya hace años que el físico-matemático Roger Penrose sugirió que en el cerebro regiría la biología cuántica, con lo que la consciencia podría ser el resultado de procesos cuánticos en el mismo.

En el artículo de la BBC, debido a Cristiane de Morais Smith, titulado:"¿Puede explicarse la conciencia con física cuántica?", en alusión a la hipótesis anterior de Penrose, esta nos dice: "las leyes de la mecánica cuántica solo suelen aplicarse a temperaturas muy bajas. Los ordenadores cuánticos, por ejemplo, funcionan actualmente a unos -272 grados centígrados." Así que, como nuestro cuerpo funciona a temperatura ambiente, sería esperable que se rija por la leyes de la física clásica, y esta sería la razón por la que la hipótesis de Penrose ha sido descartada por bastantes científicos.

Aún así, Cristiane de Morais se ha unido a otros colegas de China, como el profesor Xian-Min Jin, para "poner a prueba algunos de los principios que sustentan la teoría cuántica de la conciencia". En particular, han investigado cómo podrían moverse las partículas cuánticas en una estructura compleja como el cerebro, pero en un entorno de laboratorio.

Las neuronas contienen microtúbulos que transportan sustancias a distintas partes de la célula, y la teoría de Penrose- Hameroff sostiene que los "microtúbulos están estructurados en un patrón fractal que permitiría que se produjeran procesos cuánticos".

Cristiane nos dice que si este es el caso, "solo podría estar ocurriendo a nivel cuántico, con diminutas partículas moviéndose en patrones fractales dentro de las neuronas del cerebro".

Pues bien, los experimentos realizados en la Universidad de Jiaotong de Shanghai por Cristiane y sus colegas chinos, revelan que los "fractales cuánticos se comportan en realidad de forma diferente a los clásicos", así que "este nuevo conocimiento de los fractales cuánticos podría sentar las bases para que lo científicos comprueben experimentalmente la teoría de la conciencia cuántica".

(De la obra del autor Conciencia y sensación)

martes, 16 de noviembre de 2021

Condiciones necesarias para la materia sensible

 Los signos claros de la aparición de la sensación en un sistema material son los siguientes:

a) Existencia de un campo electromagnético abrazando el conjunto.

b) Feedbacks o retroalimentaciones consustanciales al sistema, en un movimiento continuo de vaivén entre entradas y salidas.

c) Dominio de la cuántica en lo más esencial del proceso.

Analizaré las tres condiciones.

a) El campo electromagnético y las ondas cerebrales

Me hago eco del artículo de Johnjoe McFadden titulado "Integrating information in the brain´s EM field: the cemi field theory of consciousness", publicado en Neuroscience of Consciousness

Según la concepción del autor podrían edificarse las bases de una inteligencia artificial consciente, capaz de crear robots con pensamientos y consciencia de sí mismos.

En el artículo se cita el monismo filosófico que sostiene que la sustancia básica de las cosas puede ser reducida a materia neutra, así que la consciencia sería generada por el propio cerebro y su enorme red de conexiones neurales, pero para McFadden habría que volver en cierto modo al dualismo de Descartes, aunque no en el sentido de la existencia de materia y alma, sino de materia y energía. En palabras del autor de la teoría: "la consciencia es la experiencia de los nervios que se conectan al campo electromagnético autogenerado del cerebro, para impulsar lo que llamamos libre albedrío y nuestras acciones voluntarias".

En su teoría las ondas eléctricas no solo circulan por las fibras nerviosas, sino que "también emiten un pulso de energía electromagnética al tejido circundante". "Dicha energía lleva la misma información que las descargas nerviosas, pero no lo hace como un flujo de átomos dentro y fuera de los nervios sino mediante ondas de energía inmaterial" conformando el campo electromagnético del cerebro que puede detectarse mediante técnicas como el electroencefalograma (EEG) o la magnetoencefalografía (MEG). El electroencefalograma mide las frecuencias de disparo de los impulsos eléctricos en la corteza cerebral.


Así que para McFadden, el campo electromagnético del cerebro no solo es rico en información, sino que también funciona como "sede" de la consciencia que impulsa el libre albedrío y las acciones voluntarias de animales y humanos. Para él la comprobación y aplicación de su teoría hará posible el desarrollo de robots en basa a "inteligencia artificial consciente" con la capacidad de pensar por sí mismos.

La existencia de ondas cerebrales en animales como mascotas, u otros mamíferos y hasta aves, está totalmente comprobado, también que los animales sincronizan sus estructuras cerebrales para la interacción social.

Es indudable, pues, que las experiencias en el campo neurocientífico parecen confirmar la necesidad del campo electromagnético para la existencia del campo mental de la materia-energía sensible.

(De la obra del autor Consciencia y sensación)

domingo, 14 de noviembre de 2021

Consciencia y sensación (Antecedentes)

 Me gustaría contribuir, aunque sea modestamente, a la magnífica labor que supuso para el común la aparición de obras de eminentes científicos y pensadores en torno al significado de la vida; obras históricas que supusieron un hito en el esclarecimiento del mayor misterio que aún perdura, y no será por la enorme cantidad de medios y esfuerzos que se han dedicado al tema. En mi horizonte siempre figurará la pequeña, pero magnífica obra de Erwin Schrödinger "¿Qué es la vida?", también la filosófica de Heidegger "El ser y el tiempo"... Y muchas más que prefiero no citar, pues me dejaría muchas en el tintero... En verdad, son multitud los pensadores que han aportado su granito de arena al desvelamiento casi metafísico del fenómeno vital, de su significado, de su trascendencia... Hasta en mí la curiosidad me hizo escribir algunos apuntes sobre el tema, tales como las obras: "El ser y la vida"; "El cierre del círculo"; o "La empatía y otras cuestiones".


Ahora vuelvo a sumergirme en los entresijos de la búsqueda del significado de la vida, la mente, la consciencia, y cómo no, de la sensación.

Me congratulo de haber definido, en varias de las obras citadas, la que en mi opinión es la definición más amplia de la vida: "La vida es un conglomerado de información y sensación"... Ya parecía sospechar en mis adentros la trascendencia de la sensación en el fenómeno vital.

La sensación es la cualidad esencial que presenta la materia-energía sensible, pero esta última requiere unas condiciones necesarias para que así podamos percibirla. (Aunque habría que analizar profundamente hasta donde se extienden esas condiciones, pues no hay que desechar la idea de que toda la materia-energía fuera sensible -panpsiquismo.)

En la próxima entrega abordaremos tales condiciones necesarias.

(De la obra del autor "Consciencia y sensación")

jueves, 4 de noviembre de 2021

Introducción a la obra "Consciencia y sensación"

Dos mundos aparentemente distintos se deslizan ante nuestros ojos y nuestro entendimiento, cual si fueran, en bastantes ocasiones, opuestos en sus cualidades, contrapuestas unas a las otras... algo que a lo largo de la historia ha confundido y aún confunde a las mentes más prolíficas y preparadas de nuestro entorno social. Lo fue para Descartes con su dualismo, cuerpo y alma, y ha seguido siendo así hasta nuestros días.

 No obstante, hoy, un monismo, quizás no confesado abiertamente, salpica los distintos ámbitos científicos, a costa de ir eliminando uno de los componentes del dualismo: el alma.

De cualquier forma, es una obviedad negar las diferencias cualitativas que persisten en el llamado mundo científico, abanderado por las ciencias que apellidamos exactas, como la Física y la Matemática, y otras tan cercanas como la Cibernética, la Biología, la Neurociencia en sus distintas especialidades, etcétera, y aquello que anteriormente estudiaban las llamadas "carreras" de Letras... Entre medias una Psicología a la que sus detractores nunca dieron completa "carta de validez"...

Así y resumiendo, quedaba establecido un mundo al que llamábamos de la "objetividad" ("real" para algunos), y otro "mundo de cualidades" (qualia), que la Ciencia en sí le resultaba muy difícil de estudiar... a veces, y muchas, hasta se le "desplazaba" fuera de las fronteras de la misma Ciencia. Emociones, sentimientos, cualidades volitivas y mentales, el sentido de la belleza, el arte, etcétera, llenaban estanterías enteras de temas ante los cuales la Ciencia prefería sentirse ajena...

Pues bien, sin extenderme mucho más ante asuntos tan inabarcables, enjundiosos y complejos, mi pretensión en este pequeño trabajo es ensanchar un poco más el formidable edificio de la Ciencia, sin perjudicar el amplio campo de cuestiones tan importantes para el ser humano que constituyen en conjunto: la Religión, la Historia, la Metafísica y otras.

Ya supuso una revolución considerable en nuestras mentes la asimilación de la equiparación del concepto clásico de la masa física con la energía, en la famosa fórmula de Einstein, E=mc², que significaba que la masa (con su característica propiedad de la "inercia") era energía extraordinariamente concentrada, hasta el punto que su súbita transformación en energía equivalía a una deflagración de efectos catastróficos (base de la bomba atómica).

Pues, ahora, pretendo convencer (especialmente a mí mismo) de la bondad de una hipótesis, que significaría una nueva revolución en el mismo ámbito, "que la energía también posee otra cualidad excepcional, cuando se dan unas circunstancias especiales", que trataré de exponer en lo siguiente. Y esa cualidad no es, ni más ni menos, que la "sensación", es decir, que la masa-energía se hace "sensible", siente, y en ello radican las facultades percibidas en los seres vivos de consciencia, voluntad, etcétera.


Y he de aclarar que, en mi opinión, no estamos ante una "emergencia" que justificaría el dualismo de Descartes, sino que la energía, la energía-materia, posee siempre tal propiedad, tal cualidad, aún cuando no estemos en disposición de observarla en multitud de ocasiones, dada nuestra nula sensibilidad ante tal hecho en los niveles evolutivos más bajos, al punto que denominamos como masa-energía "inerte" a este estado, es decir, la tradicional masa de la Física.

Existe, pues, una continuidad, en otras palabras, podemos decir que la energía existe en tres estados diferentes: energía a secas, masa inerte concentrada, y masa-energía sentiente.

Que esta última, según nos enseña la experiencia, se establece, más que sobre la materialidad pura de las partículas, sobre un campo electromagnético (cerebro vivo), es otra cuestión que analizaré oportunamente.

(En la imagen Pitágoras. Artículo extraído del ensayo del autor "Consciencia y sensación")

miércoles, 10 de marzo de 2021

Materia "animada"

¿En qué se distingue una máquina (por cierto, creación humana), de la máquina-cuerpo del ser vivo?


 ¿Qué ocurre en un mecanismo, u organismo realmente vivo?

Pues, sólo y nada menos que la aportación fundamental del llamado "de suyo" de la propia máquina a las salidas del sistema (al "comportamiento" del ser vivo, en otras palabras). ¿Y cómo puede ser esto?... ¿Qué hemos aportado a la cuestión, que se nos ha escapado?

El cambio se refiere a la "forma de actuación de la inteligencia sobre el mecanismo". Esta forma de actuación o incidencia ya no es externa, sino que se "confunden" actuación con inteligencia, al transformarse ambas en algo interno, en un "de suyo".

En un símil, en el caso del mecanismo simple, la acción del hombre (observador, sujeto, etcétera) se asemeja a un "operario" gobernando una máquina, en que su actuación se traduce en el "manejo" de una serie de palancas o mandos del aparato. Entonces, este último, si está en perfecto funcionamiento (no averiado), responderá fielmente (el "esclavo" informático) y de forma "totalmente previsible" a la acción de dicho operario.

Sin embargo, en el caso de la materia animada no existen palancas (mandos externos) que pueda "manejar ningún operador". La "inteligencia" de la misma máquina "gobierna" el mecanismo de forma directa, sin intermedio de mandos o palancas. Es más, no existe por ningún lado algo asimilable a mandos o palancas; es el organismo el que actúa al unísono, en todos los casos. (Eso no quita que existan subsistemas, dentro de todo el sistema que es el organismo, pero no es más que un aspecto funcional, pues la imbricación de todos los subsistemas es total y global en el sistema-mecanismo entero.)

¿Cómo, pues, puede manejarse la "máquina" organismo vivo (cuerpo)?... Pues de una forma tan "directa" que la simple "mente", a través del proceso de "implementación de la idea" (de cierta forma, el antiguo "logos"), es en sí la inteligencia y la acción juntas (una especie de dualidad, como en física la onda y el corpúsculo). Así que el organismo produce, entonces, "outputs" o salidas -comportamiento del ser vivo- que denotan claramente la actuación del "de suyo" de ese organismo (entonces ya transformado claramente en un ser vivo, en materia puramente viva): ¡El mecanismo ha incorporado al "sujeto" dentro! ¡El operador no es ya "exterior" al mecanismo, sino que se ha "introducido" en el mismo, es "interior" a él! También, paralelamente, hay un cambio "sustancial" en dicha materia "animada": aparece el "sentimiento" (una sensación interna). La materia se hace "sentiente", cuando todo mecanismo o aparato creado por el hombre es incapaz de sentir (es decir, no posee esa característica de la vida del "de suyo").

Lo básicamente novedoso es la aparición de una "voluntad" en la misma materia (esa materia-cuerpo tiene ya "voluntad", y por ende sentimiento). De esa "voluntad" original (la voluntad del filósofo Shopenhauer) nace todo lo demás, la misma vida.

Después de lo descrito, habría que analizar más detenidamente lo que ello supone... La materia se dota del "de suyo", y ello significa una voluntad, un sentimiento, un "hacerse sujeto", "un centrar el mundo sobre sí"... Todo ello constituye de forma indisoluble y no excluyente, la aportación del tal "de suyo".

Pero, al crearse aquella dualidad inteligencia-acción, dicha "fusión o síntesis" significa la transformación radical tanto de la inteligencia como de la acción, perdiendo ambas muchas de sus características definitorias... Para un "observador externo" (no el ser vivo que actúa) es apreciable en aquella "dualidad" la inteligencia que refleja la acción observada en el "comportamiento del ser vivo". O sea, es "perceptible" la "acción" y es deducible de ella la "inteligencia" que hay detrás de la misma... Mas para el propio ser vivo (el sujeto), ni hay "consciencia" de esa inteligencia (realmente es el "inconsciente" del propio sujeto el que actúa), ni hay "consciencia de que se está actuando, si no fuera por el efecto de dichas acciones sobre el "mundo exterior" (en su retroacción sobre el ser vivo). El organismo se limita a "vivir", solo "siente la vivencia", ese sentimiento básico de "sentirse vivo"... Desde esa vivencia "no actúa", habría que expresarlo mejor diciendo que más bien "despliega" su vida en el mundo. (Desde la radicalidad de su interior más íntimo se "despliega" hacia el exterior, hacia el mundo que, nuevamente, para un observador externo, presenta los aspectos de un comportamiento, de una forma de actuación ante el medio.)

Así que puede darse la paradoja, de hecho de lo más corriente, de observarse un comportamiento que a veces denota una alta inteligencia (caso humano), cuando el mismo sujeto no es "consciente" del alto grado de conocimiento e inteligencia que denota dicho comportamiento. (En la mayoría de los casos el hombre, por ejemplo, no siquiera tiene que "pensar conscientemente" -algo que, curiosamente, definimos como inteligencia humana- lo que tiene que hacer en las situaciones más cotidianas.) No hace falta recordar la cantidad de funciones altamente elaboradas que realiza el organismo humano sin ser plenamente consciente el mismo sujeto de ello; son lo que llamamos automatismos, precisamente un campo de investigación sumamente activo.

Del análisis de todo lo anterior, surgen cuestiones que parecen chocar con la lógica a la que estamos acostumbrados: ¿Cómo una inteligencia sin consciencia puede actuar? Parece que todo el proceso se inicia con una voluntad que construye una idea en la mente... La idea en la mente, ¿sería, entonces, capaz de "gobernar" el cuerpo, y ese gobierno significa establecer aquella dualidad inteligencia- acción? En nuevos artículos estudiaremos la cuestión.

(De la obra del autor Superego)

lunes, 8 de marzo de 2021

Reflexión, tiempo, sensación

Siguiendo con las recomendaciones expuestas en el artículo del Blog Foro Esencia "Las claves del fenómeno cuántico", voy a continuar con el hilo del artículo anterior de este mismo Blog.


Dije que es la reflexión sobre la imagen especular de nosotros mismos en el entorno, la que hace posible la decantación de uno de los estados de la superposición cuántica sobre nuestra interioridad: una consciencia (del observador) que se hace consciente de sí misma, la que a su vez, provoca la "emergencia" de la propia interioridad de la criatura (observador). Mas, ahora, quiero matizar aun más lo que representa tal hecho... Ya sabemos que esa "evidencia" sobre sí mismo que aparece, conlleva sobre la criatura la sensación-emoción, una incursión parcial en el mundo de lo inaccesible (INAC) que trae consigo: entendimiento, sensación, en suma, inmersión en el "mundo de las cualidades"... Pero, no solo eso, sino que también le supone la "aparición del tiempo", esa dimensión a la que estamos acostumbrados y que, entonces, se "incrusta" en lo más profundo del ser de la criatura... Quiero decir que esa nexo-reflexión entre criatura (observador) y su imagen especular en el entorno, hace posible la "cuantificación" del tiempo, "continuo" y por ello "inexistente", de la "naturaleza" del ser, en el archiconocido pasado-presente-futuro... Esa nexo-reflexión construye el "presente" del tiempo para la criatura, presente que significa potencialidad para la "acción" sobre el mundo (entorno). Y yendo más lejos, también la sensación necesita de esa "cuantificación" para existir en el presente, acompañando de esta forma a la acción, lo que en conjunto representa la "actividad", el comportamiento del sujeto... Sin esa "cuantificación" estaríamos ante algo más diáfano, más extendido, más sentimiento general del ser y menos sensación momentánea del presente...

Así que la materia (cuerpo) no limita al ser, y éste no es una "emergencia" de aquel, sino todo lo contrario, el ser lo "supera", desde su posición de elemento de lo inaccesible (INAC). Esa materialidad del cuerpo (con ella, el cerebro), es realmente una "retracción" de las inmensas posibilidades de la criatura, su ser, como elemento del INAC: se comporta como un "filtro" que acota al ser en su presente temporal, algo imprescindible para la acción, pues sin ello no sería posible la propia evolución (crecimiento o decrecimiento) de la naturaleza del ser: su desarrollo (creación de su naturaleza) lo necesita...

Al llegar a este punto, se entiende que tal "acotación" deja de incidir en el "óbito" (el filtro material desaparece -se descompone), resurgiendo el ser en todo su esplendor, fuera de sus limitaciones, dentro del "corsé" de su cuerpo material.

Un apunte más. Aunque la criatura funciona o se manifiesta con "unicidad", un "yo" (salvando los matices que se vislumbran claramente en mi obra Superego), es evidente que soterradamente existen innumerables subsistemas (igualmente vivos) que la conforman de diversa forma, en cada momento y en cada situación... ¿Qué hace posible, pues, esa "unicidad"?... Adivino que es la consecuencia de la aplicación de aquella ley ya expuesta asiduamente en muchas de mis obras, "la ley de semejanza", que hace posible el "entrelazamiento" necesario entre todos esos subsistemas (linfático, cardiovascular, etcétera), para poder actuar como un solo individuo. En este caso, creo que la "unicidad" que presenta el cuerpo material, tiene mucho que ver con el componente genético del núcleo de las células que lo componen (neuronas, células germinales, etcétera), tanto genética como fenotípicamente. Su identidad en todas las células del cuerpo, representa la "semejanza" requerida.

Y hasta aquí, el conjunto de reflexiones que he querido presentar en relación con el desvelamiento del mundo al que llamo inaccesible, cuyo interregno con el del mundo material que nos rodea es esa parte de la Física que llamamos MQ. 

lunes, 8 de febrero de 2021

El entrelazamiento cuántico clave de la mente

 Una hipótesis que no he contemplado hasta ahora, se refiere a la "extraña" propiedad del entrelazamiento cuántico en su relación con el llamado cerebro cuántico... Los detalles los postergaré, dando prioridad a la emisión de tal hipótesis.


Se me ocurre que entidades independientes como, por ejemplo dos partículas, pasan a ser un mismo sistema, una vez entrelazadas... El intríngulis de la cuestión es la esencia de esa "conexión" que permite la transformación de dos sistemas, o muchos más en el caso de múltiples partículas, en un todo o sistema único (propiedades correlacionadas), como es el ejemplo del condensado de Bose-Einstein... Es algo así como un cambio de fase, que en este caso es un cambio de sistema y, en la hipótesis que expresaré, de "condiciones físicas".

Emito la hipótesis de que un sistema entrelazado, para sí, para sus componentes, antes individuales, posee un comportamiento cual si dejase de existir en su seno una diferenciación espaciotemporal: pasa a ser una única entidad en la que no caben "diferenciaciones". En otras palabras, dentro de tal entidad, los conceptos de espacio (diferenciación espacial) y de tiempo (anterioridad y posterioridad) dejan de tener sentido...

Desde la posición de un observador externo a la misma (nuestro universo físico clásico), sí cabe establecer diferenciaciones de localización de cada uno de los elementos del sistema o entidad, es decir, está definido el concepto de espacio... y también las distintas evoluciones del sistema (transcurrencia temporal): ¡Tiempo y espacio son dimensiones "necesarias"! Pero todo ello deja de tener validez en la "interioridad" de la entidad: es imposible definir un centro o punto crítico diferenciado; es como todas sus propiedades estuvieran difuminadas en su interior, sin localización. Curiosamente, es la misma propiedad que presenta la "mente", pues no tiene localización: ¡está en el cerebro entero! Y la mente, así mismo, sería "indiferente" al tiempo, si no fuera que el entorno, el mundo,  "ancla" a esta mente al transcurrir de los movimientos externos, los sucesos del universo físico...

Así que, de acuerdo con esta hipótesis, por el entrelazamiento se produce un "cambio de fase", un "cambio de sistema", desde el universo espaciotemporal de la física clásica, a otro donde esas dimensiones espaciotemporales dejan de existir, el nuevo sistema que representa la propiedad cuántica del entrelazamiento. Internamente -para sí- se "desgarra" del tejido espacio-temporal, en una indiferenciación de sus componentes, pasando a ser una "entidad única", lo que tiene similitudes evidentes con el llamado "cerebro cuántico", que nos introduce de lleno en el especial mundo de la "mente", con su deslocalización y su incumplimiento de la ley causa-efecto...

Y ahora vienen los "detalles" que postergué para este momento... ¿En qué me baso para emitir la hipótesis apuntada?... Para mí, hay dos hechos que me han conducido a recalar en el planteamiento de la hipótesis. Uno tiene que ver con la circunstancia del acontecimiento ordinario de la pérdida de la consciencia de la vigilia al entrar en el sueño y la subsiguiente recuperación de tal consciencia de la vigilia al despertar; lo mismo habría que decir al "volver" de la anestesia aplicada en cualquier intervención quirúrgica... Hay una especie de conexión entre ambos momentos, el de antes y el de después, al recuperar la consciencia de la vigilia, aunque haya pasado cierto tiempo (duración del período en que se está anestesiado, en un caso, y duración del sueño, en el otro). Eso quiere decir que es precisa un cierta disposición o semejanza entre los estados del cerebro antes y después de tales acontecimientos.

En el sueño existe otro tipo de consciencia (no la de la vigilia), que corresponde con estados del cerebro no similares, lo que no hace posible, entonces, la "continuidad" entre las consciencias de la vigilia y la del sueño... Por supuesto, mucho más clara parece la discontinuidad entre la (posible) consciencia del anestesiado y la de la vigilia...

Es la similitud o la semejanza la que parece, pues, establecer la continuidad o la indiferenciación de los distintos elementos del sistema que llamamos mente consciente: el entrelazamiento cuántico dentro del sistema es evidente.

El otro hecho que me ha conducido a la emisión de la hipótesis ha sido el reciente experimento expuesto en la revista digital Tendencias21, de la construcción de una "red de átomos individuales que procesan y almacenan información tal como lo hace el cerebro biológico, siguiendo la dinámica de los sistemas cuánticos". Tal red de átomos individuales "imitan el comportamiento de las neuronas y de sus conexiones sinápticas".

Los investigadores del experimento han llamado a la red "cerebro cuántico", en el sentido de que cambia de estado físico instantáneamente, tal como ocurre en los sistemas cuánticos y de una manera remotamente parecida a las neuronas biológicas. Además, el sistema es inteligente, ya que "aprende de los estímulos del entorno, por lo que posee también una plasticidad semejante a la del cerebro biológico". Esta red neuronal artificial, construida con átomos de cobalto sobre fósforo negro, no necesita programación informática (programa de aprendizaje automático -IA) para imitar el funcionamiento cerebral cuando procesa y almacena información. Gracias a la propiedad del entrelazamiento cuántico, en este circuito cerebral cuántico, los investigadores fueron capaces de modelar y conectar los átomos débilmente "informados" entre sí, comprobando que imitaban el comportamiento autónomo de las neuronas y de las sinapsis cerebrales.

El entrelazamiento cuántico, pues, permite el "paso" del mundo físico clásico de las dimensiones espaciotemporales, al mundo cuántico que regula en los más íntimo el comportamiento de los cerebros y que hace posible la mente y la consciencia.

viernes, 22 de enero de 2021

"Interioridad" del Ser y el origen de su libertad

Voy a poner un ejemplo que nos lleve a hacer comprender en qué consiste el "impulso" vital origen de la evolución. 


Simplificaremos. Adoptemos un modelo teórico en el que solo existen, digamos, 100 inputs o entradas que controlan totalmente un sistema al que llamaremos "entorno". No existe, entonces, ninguna otra capacidad de "influencia" sobre tal sistema, es decir, que no sean esas 100 entradas citadas, y toda configuración o subsistema que se dé dentro de tal entorno es obra de las mismas y agota, pues, el 100%  de posibilidades, es decir, de posibles resultados dentro del entorno... El modelo edificado por el experimentador y creador de tal modelo comprende, por consiguiente, todas las influencias (inputs) y resultados posibles que se den en el entorno.

Si solo pudiéramos manipular 70 de esos inputs, ya no nos encontraríamos con todos los subsistemas anteriores, sino con solo los construidos como máximo con esas 70 entradas; por ello las clasificaremos con el nivel del entorno que designaremos como del 70%. De igual forma, lo mismo con solo 50 inputs que correspondería en el entorno, usando la misma nomenclatura, con el nivel 50%.  Y por simplicidad, solo definiré los niveles correspondientes a las entradas: 100, 90, 70, 50, 30, 10 y 0. La brevedad es una virtud y el modelo no necesita más.

Ahora y mentalmente, concentrémonos en el inverso del modelo anterior. Si los resultados (subsistemas) del entorno están situados en el nivel 10%, resultados correspondientes a las 10 entradas, habría que preguntarse, ¿cómo, espontáneamente, el sistema puede pasar al nivel 20% (se supone que sin intervención de otro agente externo como el citado experimentador)?... Tenemos el ejemplo de un robot, aplicación de la Inteligencia artificial (IA), que podemos dotarlo de capacidad de "aprendizaje autónomo"... Así, por esta capacidad de aprendizaje, y por puro azar (por tanto, sin influencia externa), sí podría llegarse a ese siguiente nivel en orden creciente, el 20%. Claro está, hemos hecho intervenir el azar, algo que cada vez se va haciendo más improbable para alcanzar los siguientes niveles del 30, 50, 70, 90 y 100 por ciento... Y si, además, el número de entradas del sistema en vez de 100 inputs, fuese muchísimo mayor, como ocurre en la naturaleza, la probabilidad de alcanzar los niveles crecientes serían no más de un infinitésimo que requeriría un tiempo tan extraordinariamente largo, que está fuera, con creces, de lo observado en el universo...

No obstante, se nos podría seguir objetando que un programa de "aprendizaje autónomo" muy elaborado podría ser capaz de llegar al nivel 100%, pero fijémonos en lo que estamos diciendo: el programa de aprendizaje de IA al que me estoy refiriendo requiere, sí o sí, que el creador del mismo sea capaz de concebir hacia donde nos estamos dirigiendo, en otras palabras, un conocimiento previo de esos 100 inputs del modelo inicialmente citado, lo que supone que el experimentador, creador del programa de aprendizaje, es quien en verdad, aunque en diferido, "crea" todo el sistema (la sucesión de niveles), por lo que no hay en absoluto "autonomía" por parte del la semilla inicial que establecimos en el nivel del 10%, para evolucionar a los niveles superiores.

Imaginemos, pues, lo que ocurre en el entorno del complicado sistema que es la propia naturaleza: desde ese nivel 0 que podríamos asimilar a la materia inerte (inicial), por sí sola, por mucho que la IA y los diseñadores de robots, nos quieran convencer de lo contrario, nunca se podrían haber alcanzado los diversos niveles de complejidad que representan los seres vivos de la misma. (¿En eso consiste la ausencia de "mente" en los robots, a la que se refiere la propia IA?)

Solo puede concebirse que debería haber existido una "Potencia exterior" al sistema que hubiera dirigido la evolución en tal sentido... pero, esto es algo que los mismos defensores de la evolución han desechado... Solo queda, pues, una posibilidad, la existencia de un "impulso interno" en el propio ser vivo que impulse tal evolución... , es decir, la "autonomía" en la que radica la "libertad" del ser vivo, y que con su actividad le permite evolucionar el mismo, "crearse en cierto modo"... Yo lo definí con estas palabras: ¡El ser es libre solo y únicamente porque se crea a sí mismo!

Consciencia, Creación y Evolución

  ¿Una reedición de la "Evolución creadora" de Bergson? Por supuesto que no, aunque el concepto de "elán vital", impulso...