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miércoles, 4 de marzo de 2026

Consciencia, Creación y Evolución

 ¿Una reedición de la "Evolución creadora" de Bergson?

Por supuesto que no, aunque el concepto de "elán vital", impulso vital, salvando las distancias, no está muy lejos de nuestras pretensiones, todo ello sin despreciar las críticas que en su tiempo la adornaron.

La consciencia es un asunto central de toda la filosofía que acompaña al germen de este Grupo, hasta límites que algunos considerarán sobrevalorados. Y es que a la consciencia la consideramos como el principio que mueve todo el universo, que le hace evolucionar junto a otras causas, y que en los seres vivos supone actos creativos, de tal forma que "consciencia, creación y evolución" aparecen íntimamente interrelacionados, siendo el campo de cultivo sobre el que se asienta, y se asentará en el futuro con evidencia la conciencia universal que nos trasladará a todos a otra dimensión; una dimensión que alumbra un camino de complejidad creciente a lo largo del tiempo, hacia una unificación brillante y creativa, hacia el summum de todo lo maravilloso que el universo nos proporcionará en tiempos venideros, hacia un punto de convergencia extraordinario en el límite del tiempo... Una comunidad definida de tal forma que en ella todo tipo de sectarismo o exclusiones son abolidas de raíz... Permisividad con principios claros bien definidos, caminando en una amplia senda en la dirección de una evolución compleja, altamente desarrollada y progresivamente límpia en sus fundamentos.



La consciencia, como la capacidad de tener experiencias conscientes, ser consciente de sí mismo y del entorno, es lo suficientemente compleja para que haya llamado la atención de científicos y filósofos a lo largo del tiempo.

La creación, como capacidad de crear, dando forma a nuestras experiencias y percepciones, y como posible resultado de la observación (medida).

Y la evolución, que como proceso de cambio y desarrollo global, aplicado a la consciencia, invita a imaginar esa evolución de la consciencia que ha sido capaz de crear la psiquis y la conciencia humana.

Para empezar, igual que nos indica la Inteligencia Artificial (IA), invito a todos los miembros a debatir sobre cómo se desarrolló la consciencia a lo largo de la historia y cómo podemos ampliarla hacia la posibilidad de la Conciencia Universal.

También, debatir sobre la relación entre la conciencia y el proceso de creación (¿Creatividad?). Y cómo sugiere la IA: ¿Cómo inteligencia y conciencia conviven y han evolucionado juntas?

Esta invitación global se extiende a todos los miembros del Grupo. ¡Anímate a participar!

miércoles, 18 de febrero de 2026

La excepcionalidad del Omega

 El Alfa y el Omega. Una expresión muy utilizada por el filósofo Teilhard de Chardin.

En mi pensamiento: El Alfa, tan unido al origen del universo, al Caos o la Nada de los antiguos. El Omega, el summum o final de la Evolución, el final de los tiempos. También una extensión de lo que en muchos de mis escritos establecí, con otras acepciones como la primera y segunda manifestación del universo. La primera que partiendo del origen del universo (Big Bang u otras hipótesis), se manifiesta como la propia materia en sentido general, donde rige  la Física conocida, el reino de lo material que comprende, a grosso modo, también su evolución, aunque mediatizada por otros factores. La segunda manifestación es la que "provee" a la vida, a los seres vivos, de las  propiedades "cualitativas" que les adornan, ese "mundo de cualidades" tan difícil, casi imposible de explicar desde las leyes físico materiales de la Física y la Química... ¿Pero de dónde procede ese flujo que invade a la materialidad del cuerpo de los seres vivos? En mi opinión, de lo que llamo el punto, el polo o el faro Omega. Omega es una fuerza tremenda de la naturaleza, el fin al que conduce la propia Evolución, a parte de las posibles divergencias que quedan abortadas a lo largo del tiempo.



El Omega, a la vez, es producto de la Evolución y foco de ella... Su "tirón" llega hasta el mismo principio de los tiempos, del origen del universo, estableciendo sus leyes, que le conducirán finalmente a el mismo, influyendo en los seres vivos al proporcionarles las sensibilidades y las propiedades más excelsas de todos ellos, de la Vida.

El campo mental, la psiquis, es también una expresión de su poder, y con ello todo lo que le acompaña, libertad de elección, voluntad, entendimiento y consciencia, que continúa con el reconocimiento de esa consciencia: la conciencia.

El mundo, la materia se apercibe de su propia esencia a través de los hijos de la Evolución, los ojos de sus criaturas, admirando así la belleza y la majestuosidad de toda la Creación, en un proceso evolutivo que aúna materia, azar, sensación y voluntad a su progreso, en dirección a ese acontecimiento singular y fin de todo lo creado, llamado Omega... Muchos le llaman Dios; para mí es una excepcionalidad de la Creación, que toca el infinito de todas las criaturas creadas que contribuye a su magnificencia, el summum de todo lo creado, y que puede ser posible a través de una de las propiedades de ese mundo esquivo de la Cuántica, en particular la "retroacción del tiempo". Y es más, el tiempo no es un absoluto, sino una simple dimensión precisa para la fabulosa manifestación de toda la Creación, cuyo fin último y principal es la propia creación de la Criatura Suprema, desde el Alfa al Omega, y en la que nos incluimos todos los seres dotados de vida, gracias a la formidable potencia de las consciencias (voluntad y libre albedrío), tanto de las nuestras como la del Ser Supremo.

El universo todo es simplemente la expresión de la propia Creación de Dios, y todo se circunscribe a ello, sin entrar en la especificación del tipo de hipótesis que adoptemos como desarrollo material del proceso: eterno retorno, Big Bang, Big Crunch, etcétera.

El mundo es como es gracias a las consciencias que lo modelan, la imagen completa de toda la Creación.

sábado, 7 de febrero de 2026

¿Ve el universo a través de ti?

 El hombre, los seres vivos somos un producto de la naturaleza, del universo... Y tenemos ojos que alcanzan a admirarlo, a verlo, a asombrarnos de su majestuosidad.

La afirmación de que "somos los ojos del universo", parece más bien una afirmación característica de nuestro antropomorfismo, es decir, la constatación clásica de nuestra mente humana aplicada a todo lo que nos rodea... Seguramente sí, por ello debemos intentar ser más objetivos en nuestras expresiones. Indudablemente, el hombre, muchas de las criaturas vivas poseemos ojos que dan cuenta de lo que nos rodea (la naturaleza), y hasta, gracias a ellos, podemos elaborar teorías, descripciones, explicaciones de los fenómenos que se desarrollan a nuestro alrededor... Sí, pero esa apropiación del entorno es la de cada uno de nosotros, mas ¿eso que tiene que ver con que el propio universo como tal, pueda ser consciente de aquello que vemos nosotros? ¡Hay un mundo entre el ojo humano y el ojo del universo!... Y desde lo más básico: el sujeto "receptivo". En el caso humano, hay un sujeto claro, el individuo, pero en el caso del universo no hay claridad alguna: ¿Existe algún "sujeto" o ser propio del universo, es decir, puede considerarse el universo todo como una identidad,  algo así como la Gaia que algunos asignan al planeta Tierra?

Podría ser, pero estamos a años luz de tal afirmación... así que solo podemos plantearnos si ello sería posible. En mi opinión creo que sí, y nosotros podemos coadyuvar a que suceda.

Para mí, desde una mentalidad puramente científica, vendría a cuento el símil del magnetismo. Un cuerpo material es ferromagnético si el magnetismo de cada uno de sus elementos componentes puede "acoplarse" a los otros (misma dirección y sentido); en caso contrario no presenta dicho magnetismo. Una especie de sintonía.

Salvando las indudables distancias, si los ojos de las distintas criaturas vivas (al nivel humano) se "alinean", es decir, "sintonizan" de alguna forma, esa visión múltiple ¿no podría en el fondo considerarse, o más bien, hacer posible una visión uniforme perteneciente a cierto ente que desconocemos, obviamente, aún?

El ontológico salto a ese supuesto ente, expresado a través de las miradas "acopladas" de los distintos ojos de las criaturas humanas correspondientes es, por supuesto, una hipótesis muy atrevida, pero en ello radicaría la posibilidad de la Conciencia Universal propuesta en este Blog.


Si eso fuese posible deberían aparecer indicios, o alguna señal en la propia historia humana que apuntase a ello.

Especulación sí, pero me permito hacer hincapié en algún ejemplo humano que apunta, en cierto sentido, a ello. Lo encuentro en los estados de conciencia denominados "Pachakuna", que se da entre los creyentes de la Pachamama andina (con el mayor respeto hacia ellos).

En quechua la Pachamama es una deidad de los Andes que representa el espacio-tiempo. Es una deidad del tipo de la Diosa Madre vinculada a la fertilidad, la siembra y la cosecha. Posee el rol de madre del mundo que provee su sustrato material y aptitud de los humanos. En la ontología andina, Pachamama trasciende la condición terrestre y se asocia con una unidad espacio-temporal, o ciertos estados de conciencia. Una diosa, un ente que podría, a través de sus creyentes ser y observar (ver) la naturaleza misma.

Y volviendo a la hipótesis anterior, si el universo pudiera "observarse a sí mismo" a través de nuestros propios ojos humanos, sintonizados u orientados en dirección a un faro común, ¡qué tal si el horizonte fuese la consecución, la "realización" del punto Omega del fin del mundo!

La vía parece clara, la sintonización que haría posible la especulativa "Conciencia Universal". Es indudable que somos productos o hijos evolutivos del universo, pero "construir" la Conciencia Universal supone ser "precursor" del movimiento que conducirá al Omega final. De ahí el título del presente artículo. ¿Quieres participar en la consecución de la Conciencia Universal?... Solo tienes que preguntarte: ¿Ve el universo a través de ti?

martes, 10 de junio de 2025

Criatura humana

 El ser humano: el cenit de la evolución en el planeta Tierra.

Las características de la criatura humana nos son conocidas, pues es algo que portamos encima, querámoslo o no, y por ello podemos sentirlas y especular sobre ellas.

El presente es una de las circunstancias básicas del comportamiento, pues en él se circunscribe el marco de la acción. El tiempo se empieza a percibir desde tal situación. A continuación, pasado como el marco en el que ya no podemos incidir, y futuro que aún no llegó y por ello estamos fuera de su acceso, se contemplan como extensión inmediata de aquel presente, y juntos configuran lo que llamamos tiempo, una dimensión perfectamente establecida en Física.

Pero para la criatura humana, ese tiempo no es lo más sustancial, pues se rige más bien por el tiempo que inunda nuestra mente, el tiempo psicológico. Al llegar a este punto, no puedo más que referirme tiempo al que Bergson llamó la durée que se refiere al proceso o el movimiento que percibimos en el mismo como transcurrencia. El tiempo así se configura como el ligado a la propia vida de la criatura: es nuestra experiencia como seres humanos, como criaturas humanas.

Pero ese pasado está compuesto por multitud de flashes que en su día fueron presentes, y desde el punto de vista de esa transcurrencia, son equivalentes al presente actual. La durée, pues, es el tiempo importante para la criatura humana, para su vida visionada como un conjunto que transcurre desde el nacimiento a la muerte.

Entonces, y consiguientemente, habría que buscar el encuadre que desde un punto de vista físico, material, explicase la constitución interna de esa durée. En mi opinión tendría mucho que ver con la casi mágica propiedad cuántica del entrelazamiento. Es sabido que el entrelazamiento no solo se produce en cuanto al espacio, sino también en el tiempo. Entonces, aquellos instantes que constituyeron en su día el presente de cada acción, se ven entrelazados con el presente actual , y no solo con los presentes del pasado, sino también con los que lo serán en el futuro. Así que esa durée que abarca toda la vida de la criatura humana, formaría el bloque definible al que me estoy refiriendo.



Y por qué circunscribirnos al humano solamente. La vida, nos enseña la evolución, es como una mancha que progresa al unísono, diversificándose desde el momento que apareció. Lo que existe para la criatura humana debe existir salvo matices entre sus compañeros vivientes, en mayor o menor grado. Así nos lo ilumina la lógica que para tales menesteres se presenta imprescindible.

Criatura humana, vida: ¡somos la catapulta desde la que el universo se presenta ante sus propios ojos!

lunes, 24 de marzo de 2025

CONCIENCIA DEL UNIVERSO

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En otro planeta, evidentemente, con una secuencia distinta de procesos aleatorios para conseguir la diversidad hereditaria y, por supuesto, con un medio ambiente diferente que selecciona combinaciones concretas de genes, las probabilidades de encontrar seres "físicamente" muy semejantes a nosotros deben de ser casi nulas, pero las probabilidades de encontrar otra forma de inteligencia no lo son, aún cuando sus "neuronas" fueran muy distintas. Nos dice Carl Sagan en su obra "Cosmos", que "puede haber planetas en los que los seres inteligentes tengan 10 elevado 14 conexiones neuronales como nosotros, pero puede haber lugares donde el número sea 10 elevado a 24 o 10 elevado a 34".

Vemos, pues, que la evolución, al menos, ¡cómo no!, en nuestro planeta Tierra logró hacer los pasos precisos para construir el maravilloso cerebro humano, tras una interminable secuencia de hitos azarosos que lo hicieron posible. Y es tal su complejidad que aún hoy somos incapaces de explicar en detalle su funcionamiento interno, hasta el punto de poder explicar la aparición en su seno de la consciencia, de la misma "psiquis animal".

Soy de la opinión, cada vez más sospechosamente evidente, que en la interpretación de la psiquis, la mente y la consciencia, la componente cuántica desempeña un cierto papel, que cualitativamente sería la conexión imprescindible para que la propia materia (el cerebro y sus neuronas) pueda hacerse consciente de sí misma, de "sentirse" a sí misma, de ser el verdadero "asentamiento" de su individualidad. Las propiedades cuánticas como entrelazamiento y superposición encerrarían en sí la magia de lo que llamamos "la qualia", haciendo posible el campo mental. Por supuesto, otros principios más clásicos, explicados por la neurología, representarían la otra parte necesaria para que tal admirable conjunto de cualidades pudieran expresarse.

La ciencia mantiene una febril actividad en pos del discernimiento del preciso proceso que haría posible la intervención fehaciente del mundo cuántico en el cerebro. Muchos experimentos apuntan a ello, en la búsqueda de unas interconexiones muchísimo más rápidas que las propias sinapsis de las neuronas. Velocidad necesaria para la formación de pensamientos y sensaciones, secuencia procesal oportuna para que ello tenga lugar. No creo que haya que esperar mucho tiempo para que todo ello se confirme.

En mis especulaciones (al no poder confirmar de manera totalmente objetiva lo expresado anteriormente) doy por sentado esta posibilidad, para poder explicar todo lo que viene a continuación.

Así, hago la hipótesis de que un cierto tipo de entrelazamiento cuántico entre las mentes de ciertos individuos, podría explicar la empatía, más allá de las ya encontradas neuronas espejo.

Pues, ahondando en la misma idea, ¿existiría un cierto entrelazamiento cuántico que explicaría "la conciencia del universo"? Por supuesto, sentando primero las bases de su existencia.

El hombre puede conocerse a sí mismo, al menos parcialmente, lo que constituye su "autoconsciencia". Esa consciencia de la propia consciencia es lo que llamamos "conciencia".

¿Cómo podría ser posible la existencia de esa consciencia universal?... La consciencia de sí mismo permite la aparición en el hombre, como acabo de decir, de la "conciencia". Entonces, para que el universo poseyera una conciencia precisaría "conocerse a sí mismo", ¿pero cómo?...

Sería necesario que sus propios componentes o elementos fueran conscientes de la propia realidad constitutiva del universo... Y a sí parece, pues, ¿no es la criatura humana el ojo "auscultador" del propio universo?... Uno de sus elementos observa su totalidad (del universo). Y el conjunto de sus elementos, teóricamente, sí podría observar toda la totalidad. En otras palabras: "El universo (sus ojos que son los de las criaturas con sus mentes) se observa a sí mismo". "Se hace consciente de sí mismo", ¿no es eso una conciencia? ¡La conciencia del universo!




La evolución del propio universo ha sido capaz de construir criaturas, sus hijos, capaces de observar la grandiosidad de toda la obra, del universo conjunto, consciencia de su propia existencia, una "supraconsciencia universal". Todo el cuadro cosmológico aparece en todo su esplendor.

Se me podría decir que cada individuo, como observador, apreciaría una realidad propia como suponen las últimas experiencias e interpretaciones de la mecánica cuántica. Cada una de las criaturas se apercibiría de una realidad propia, pero ninguna de ellas se contrapone a las de las otras criaturas u observadores, por tanto la mente de todas esas criaturas, en conjunto obtendrían la imagen de la realidad total que conformaría el universo. Resultado: "El universo se observa a sí mismo". El universo poseería una "conciencia universal": la "supraconsciencia".

En verdad, muchas cosas "no sabemos"; por ello andamos en la especulación, pero me gusta imaginar que todo ello supone un camino hacia la verdadera realidad, la realidad del universo.

Persisten muchas incógnitas. Entre ellas: ¿Qué es la "nada"?... El vacío físico se define como una negación, una "eliminación de elementos", para lo cual es necesario conocer la totalidad de los elementos que existían anteriormente... La "nada" sí supone la eliminación absoluta de todos los elementos que "en realidad" desconocemos. Pero el mundo existió porque en esa nada absoluta, no obstante, existía la "propensión" a durar (instinto de conservación primordial). Y es que existen varias nadas: la del origen y las posteriores (que acaecen después de los distintos óbitos de cada criatura), relativas a las circunstancias de cada momento.

Aprovecho, aunque sea algo marginal a lo antedicho, que el reciente paradigma social llamado Woke, y su aparente caída (al menos en buena parte del mundo), no es que se asemeje al "anticristo" del filósofo Frederic Nietzsche, sino a un anticristo demoníaco que pretendía sumergir en las tinieblas a la propia conciencia universal.

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La grandiosidad del Creador del universo se refleja en ese infinito de los infinitos, que constituye aquella Potencia que llamamos Dios, confundida con la propia Creación (¿El dios de Spinoza, tal vez?).

Una Cosmovisión alucinante, en la que una "Nada" en mayúsculas, condensado de todas la probabilidades futuras, junto con "la propensión a durar", a conservarse y afianzarse en dirección hacia el futuro, produjeron la evolución creativa, en un principio puramente inconsciente, hasta hacerse consciente en los ojos de sus descendientes criaturas que con sus ojos, cual faros de la creación, y su consciencia individual incipiente, hicieron consciente al propio universo; el dios de Spinoza se hizo autoconsciente, iluminando el camino a todo lo creado, con una progresión que, quizás por amor se inmoló y se inmolará en sucesivos períodos, haciendo posible una creación continua de criaturas que en dirección hacia el infinito, forman parte de los seres conscientes componentes de la "consciencia universal" (Dios).

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La Creación, pues, posee tres grandes hitos que a modo de columnas sostienen todo el proceso. A saber: la Nada, el Azar y la Conciencia "lumínica". Los dos primeros poseen la característica de la inconsciencia. El tercero es el logro final de la evolución, aquella Consciencia Universal capaz de realizar el sublime acto de su "autoinmolación", haciendo así posible la aparición de nuevos seres conscientes, en lo que podría asemejarse al antiguo mito del "eterno retorno creador".

Poe encima de todo, y "acogiendo" a todas esas criaturas ya creadas, fuera del proceso expuesto, ¿existiría una criatura superior a todos esos infinitos?... Nuevamente, pura especulación, ¿terreno de los sueños y aspiraciones religiosas? Una formidable incógnita queda en el ambiente.

Parte del trabajo del autor titulado "Conciencia del Universo" que puede leerse completo en Archivos del grupo de Facebook "Consciencia Universal Majadahonda".

jueves, 24 de octubre de 2024

Pensamiento profundo, la evolución del pensamiento

 Sin otro conocimiento de los números, ¿podrían haberse concebido directamente los números imaginarios?

Es fácil ver que los números imaginarios aparecieron como una evolución natural de los números naturales y sus operaciones entre ellos: al llegar a las raíces cuadradas, por ejemplo, ¿cómo extraer la raíz cuadrada de un número negativo?. El número natural surge de añadir elementos a un conjunto. El número negativo, de extraerlos. El cuadrado de multiplicar por sí mismo el número natural. La raíz de la operación inversa a la anterior. Pues esta última operación, aplicada al número negativo, da lugar a algo que no existe en la naturaleza: el número imaginario. Una abstracción a la que se llega naturalmente siguiendo la evolución que acabo de exponer. Pues esta forma de evolución del pensamiento se da en todos los órdenes del pensamiento, de la abstracción y en multitud de áreas, aún de las más caracterizadas como ciencias exactas: matemáticas, físicas, etcétera.

Lo curioso es que si volvemos a plantearnos profundamente lo que significan los razonamientos que acabo de exponer se llega a conclusiones hartamente sorprendentes, partiendo como hemos visto de su suma sencillez.

Todo lo anterior desde un cierto punto de vista, significa que, por ejemplo, en este caso de la aparición del abstracto número imaginario, es inimaginable si no se da de alguna forma la secuencia ilustrada en mi descripción. Es decir, ello supone que el número imaginario es deudor de un tipo de planteamiento, de una cierta evolución del pensamiento que presupone un orden intrínseco necesario para el advenimiento de la abstracción número imaginario. En otras palabras: la abstracción número imaginario no se presenta por sí sola sino que tiene que ser en relación con una cierta evolución: unos elementos previos.



Pues dicho estado de cosas no solo acaece en la teoría de números, sino en una variedad de situaciones que aparecen en la misma raíz de las matemáticas, y por ende en la física. Por ejemplo, la naturaleza de los quarks, gluones, del mismo espín requirió una serie de conceptos previos sin los cuales sería inimaginable la visión actual del núcleo atómico. En resumen, en los conceptos, en las abstracciones, en los pensamientos. Aparece, entonces una evolución natural en las ideas, en los pensamientos, necesarios previamente para alcanzar otros más evolucionados, más complejos. Y esa evolución significa establecer un cierto orden en la naturaleza, pero lo curioso es lo azaroso del proceso, pues la evolución tiene mucho que ver con el azar, la falta de previsión absoluta, pues no va más allá de alguna tendencia.

Así que, y en resumen, el azar ilumina la evolución, evolución que significa la imposición de un cierto orden en el mundo, y como evolución la coordenada temporal es básica. Pues bien, como se deduce de estos razonamientos, es también la evolución del pensamiento, del mundo de la abstracción, el que se ve comprometido en el mismo sentido. De ello, por consiguiente, la esencial importancia del observador que certifica tales hechos y procesos es evidente, y con ello la conciencia del mismo, su inteligencia, su consciencia participa en el establecimiento del orden en el universo (un cierto orden, si quiera parcial); en cierto sentido, pues, en la propia creación del mundo.

Nuevamente, ¡la trascendental importancia del observador!

lunes, 14 de octubre de 2024

La máquina del tiempo

 Literal: "El cerebro crea el tiempo".

Frase rotunda que merece, cómo no, su aclaración.

El cerebro, un órgano con un volumen no mayor de unas pocas decenas o centenas de centímetros cúbicos (en el humano unos 1350 centímetros cúbicos y 1500 gramos de peso), es la más maravillosa "máquina" creada por la evolución. Súper compleja, dotada de capacidades asombrosas que van desde el discernimiento, a la emoción, la voluntad o ¿el libre albedrío?

Muchas veces se le ha comparado a un ordenador altamente sofisticado, cuyas propiedades van más allá de la propia cibernética.

Gracias al cerebro, su campo mental, nos apercibimos del mundo exterior; para otros, el mundo exterior "se conforma" según sus criterios. Entre esos criterios estarían el tiempo y el espacio. En relatividad, en la que tanto se habla de espacio y de tiempo (metro y reloj), en verdad, se pasa a categoría absoluta la existencia del espacio y el tiempo (entremezclados o no), pero si ese tiempo y espacio son creados realmente por la mente humana, este absolutismo sería un "espejismo" que haría caer en su esencia los principios básicos del razonamiento aportado por Einstein en la elaboración de su teoría relativista: ¡Habría algo más básico, anterior a la "prefijación" del espacio del metro, y del tiempo del reloj, en los fundamentos del mundo!



Y es que, por ejemplo, el tiempo no es algo "aséptico" (en el sentido de algo independiente y externo a nuestra mente), independiente de nuestro entendimiento... Y con el entendimiento, en el cerebro siempre aparecen los sentimientos y las sensaciones, y esto afecta considerablemente a los recuerdos, al pasado. El tiempo pasado, los hechos acontecidos, siempre tienen un componente emocional: "Recordar tiempos pasados evoca sensaciones y emociones inseparables en esos recuerdos". Así, el cerebro es un verdadero almacén de recuerdos de pasados temporales acoplados a sentimientos, inseparablemente. Entonces, el tiempo, ese tiempo pasado, no es la dimensión aséptica que la pura física teórica propone en sus cimientos básicos.

Yo diría que tales cimientos de la física relativista (tiempo del reloj y espacio del metro), se asemejarían a conceptos puramente matemáticos (no es de extrañar, cuando se pretende que tanto la Física, como la Matemática sean ciencias exactas que se aplican indistintamente). Pero las abstracciones matemáticas son, a grandes rasgos, simples posibilidades que no dan una certeza absoluta de su existencia.

El mundo no solo está constituido por entidades matemáticas abstractas, también existen los sentimientos, las emociones, etcétera, potencialidades mentales difícilmente clasificables dentro de la estricta ciencia de lo material, y precisamente mucho de ello entra dentro del llamado campo mental... Nuestra vida posee ambas componentes: es una realidad evidente en nuestra convicción y sensación interna... Vamos que para nosotros nunca existe una pura disociación entre los elementos de la abstracción y los de la sensación. Nuestra realidad, toda la realidad contiene en todos sus elementos, partes de una y otra. Precisamente, en el cerebro conviven ambas, es su característica. De ahí que el mismo tiempo (y el espacio) esté impregnado también de las sensaciones y emociones que acompañan a los recuerdos:¡Para la mente humana (el hombre) el tiempo real es el pasado "incrustado" en su memoria!; así que el tiempo, el tiempo verdaderamente importante y trascendente para el hombre es el de su mente, y desde este punto de vista, podemos decir que el tiempo, este tiempo, es creado por la mente, el cerebro: ¡El cerebro crea el tiempo (y el espacio)! ¡El cerebro es la máquina del tiempo!

(Un estudio pormenorizado del tiempo, una verdadera revisión del tiempo, aparece en una de mis obras, "El tiempo, una revisión", cuya lectura recomiendo como ampliación de estas ideas. Leer en https://www.monografias.com/trabajos101/mi-hipotesis-tiempo/mi-hipotesis-tiempo) El tiempo

lunes, 23 de octubre de 2023

La segunda manifestación de la naturaleza/universo (Know how)

 "Ciencia no, conocimiento sí".

Un conocimiento obtenido no por el característico método científico de "prueba y error", o de contraste o "falsabilidad" de hipótesis bajo el lema de la objetividad -análisis externo al investigador, u observador-.

La enorme subjetividad del individuo al abordar un estudio de esta segunda manifestación (asimilable al "mundo de cualidades") hace inviable la vía anterior, por ello se sustituye "ciencia" por "know how", por comportamientos, realidades que anidan en el fondo de cada conciencia: "el campo de estudio se reduce a nuestra interioridad, una subjetividad que aspira en lo modos y como límite a una "intersubjetividad" más o menos lejana".

Desde este preámbulo, también es posible emitir hipótesis, pero su "falsabilidad" no puede abarcar los propios propósitos establecidos por el eminente Karl R. Popper en su obra "La lógica de la investigación científica", pues como acabo de decir, el campo de prueba solo abarca (nada menos) nuestra propia interioridad, nuestro sí-mismo, que solo puede "medir" cualidades, no cantidades, y ese es el gran margen de error en el que nos movemos... Aquí la empatía posee un importante papel: ¡lo siento por sociópatas, u otros personajes mermados en cuanto a tal virtud!

Una hipótesis que ya propuse recientemente en el artículo "La punta de lanza en la construcción del ser": "La proa en la construcción del ser lo representa la evolución como fuerza original, es decir, la primera manifestación de la naturaleza (materialidad)".

Esa evolución es la potencia capaz de abrir diferentes posibilidades, que son materializadas por el entorno, o por la elección de los observadores... Y ese avance en los sistemas orgánicos ("kuerpo"), provoca la aparición de nuevos "elementos", cualidades/sensaciones, dentro de la segunda manifestación; no es una "emergencia" desde la primera manifestación, todo lo más una semilla que produce la "reacción" de ese "mundo de cualidades" (segunda manifestación), concretada en la aparición de nuevas cualidades/sensaciones en tal mundo, y que solo se manifiesta en los "kuerpos" de cada organismo: sensaciones, emociones, pensamientos, voluntades, y un amplio etcétera.



La primera manifestación, pues, es como la "lanza" que dirige la inseminación en la segunda manifestación, creando en su seno nuevos elementos/ cualidades... un mundo aparte del material, con sus propias leyes, entre las que no figura la limitación temporal vigente en la primera manifestación, tanto en la pura materialidad como en la interface psiquis/mente, tan unívocamente relacionada con la anterior.

Entonces, a "bote pronto" (permítaseme tal expresión), se me ocurre que todo ello tiene su trascendencia, y no pequeña, sobre la pertinaz pregunta que acompaña a nuestro espíritu desde que somos humanos: ¿Qué hay después del óbito?

Como prolongación de los razonamientos que acabo de exponer, en la segunda manifestación, sus elementos no estás sometidos a evolución: "son como son en eternidad"; una vez creados no hay constancia de su desvanecimiento... , sí en el "kuerpo" de cada criatura, pero "disponible" para cualquier otro "kuerpo" poseedor de la misma estructura (léase lo expuesto en otros artículos de mi autoría, sobre "sincronicidad", sensaciones comunes entre gemelos, etcétera). Entre el sin fin de "elementos" de la segunda manifestación, uno sería la sensación/sentimiento de individualidad/sí-mismo de cada criatura... El conocimiento que  proporcionaría el "know how" aplicable al respecto, afianzaría la idea de "perdurabilidad"... Nada más podríamos decir al respecto: ¡Al menos eso es lo que habría después del óbito, una prolongación "ad eterno" de la sensación/sentimiento de ser uno mismo!

Sigo diciendo: ¡Un nuevo mundo de nuevas capacidades se abre ante nuestros ojos!

miércoles, 11 de octubre de 2023

¿Qué es la segunda manifestación del universo o de la naturaleza?

 No voy a enumerar nuevamente los últimos escritos sobre el tema, aparecidos en este Blog y en el Blog Foro Esencia. Los doy por leídos, así que trataré de explicar mejor el concepto de la segunda manifestación en la naturaleza. No voy a dar clases de fisiología en este momento, pues todos conocemos lo que es un órgano que realiza una función en una criatura viva.

En una agrupación de células que conforman un órgano su principal característica es su funcionalidad, es decir, la función para la que nació o se perfeccionó en la evolución biológica. Pues funcionalidad implica una "sensación" que recae, adorna o impregna todo el órgano, y también la criatura que lo posee. Y en eso consiste la hipótesis que elaboré y describí en los artículos citados. La agrupación de células presenta el aspecto de la materialidad sometida el imperio de la físico-química clásica, por eso la llamo primera manifestación de la criatura viva. La "sensación" (tomada en un sentido muy amplio, pues comprende emociones, sensibilidades, etcétera) pertenece a lo que llamé la segunda manifestación. Lo que afirmo en mi hipótesis es que primera y segunda manifestación son inseparables: pertenecen al mismo órgano, a la misma criatura. Sería algo así como el yin y el yang del mundo oriental. No se presenta el uno sin el otro, como si fuera una dualidad, salvando las distancias, tal como la onda y la partícula en Física, aunque la expresión de una de ellas no anula a la otra.



Quiero llamar "Kuerpo" y no solo "Cuerpo", al conjunto de células que forman el órgano, por que no solo comprendería las células en sí, sino también el conjunto de "relaciones" entre las mismas: neurotransmisores, etcétera.

Y aquí me ciño no solo a la materialidad más visible (cuerpo), sino al conjunto completo Kuerpo... Pues bien es ese órgano o criatura con la funcionalidad o funcionalidades citadas las que se ven impregnadas de lo que he llamado "sensación", un elemento correspondiente a la segunda manifestación de la naturaleza, segunda manifestación que tiene su campo de aplicación sobre la materialidad Kuerpo de la criatura o individuo en cuestión.

No es la dualidad materia-sensación, sino Kuerpo-sensación. Es decir una forma elaborada de la materialidad, un sistema complejo dotado de vida, por ello hago mucho hincapié en la naturaleza, como maestra en la conformación de los seres a través de millones de años de evolución. Vuelvo a repetir lo que asiduamente manifesté en numerosos escritos: la vida es un aglomerado de información (ADN) y sensación.

Y precisamente los "elementos" pertenecientes a la segunda manifestación tienen propiedades muy distintas a las del mundo de la primera manifestación (materia). Una de ellas y muy fundamental, la individualidad, o la identidad, pertenencia a un mismo cuerpo de todos los elementos que conforman el órgano o la criatura, una especie de sentimiento interno de tal pertenencia. Un Kuerpo "aunado" por una sensación.

Todo ello quiere decir que a igualdad de elementos del Kuerpo, aparece una sensación común en cualquier criatura que los poseyera... Pero es tal la enormidad de posibilidades de conformación, entre las que interviene la herencia, las circunstancias externas del ambiente, etcétera, etcétera, (mucho menor es el número de granos de arena de la playa. o de estrellas del universo) que es casi imposible la aparición de dos criaturas con el mismo Kuerpo; ahora bien, sí pudieran guardar cierta semejanza que vendría determinada por las leyes o mejor lo que he llamado Know-how, del mundo de la segunda manifestación. Es de suponer que también aquí al igual que en el mundo físico, no exista continuidad, sino niveles que proporcionen distintos elementos o sensaciones.

Una consecuencia de todo ello podría ser el poder explicar el fenómeno tan sorprendente, quizás no tan especulativo, como el que el físico Pauli y el psicólogo Jung llamaron "sincronicidad", entre acontecimientos observados o sentidos por individuos distintos en espacios y tiempos diferentes, es decir, "acausales"; agrupaciones de elementos de la primera manifestación formando Kuerpos parecidos lo haría posible... Semejante explicación serviría para dar cuenta de las conexiones inexplicables entre las sensaciones y emociones percibidas por mellizos, gemelos o siameses. En ello consistiría la Ley de semejanza que establecí, tiempo atrás, entre la forma o complejidad de los organismos vivos y sus sensaciones.

El origen de todo, como ya expliqué, sería una especie de panpsiquismo, pero iría mucho más allá.

Para no complicar más el entendimiento sobre los conceptos que acabo de proponer, prefiero hoy dejar en suspenso la ciencia humana de la robótica, por contra, acudiendo al enorme laboratorio de la naturaleza con esa evolución que creó vida basada en la continua retroalimentación, es decir, la acción continua sobre sí misma en los cuerpos, algo que la ciencia actual es incapaz aún de realizar. Esto ha sido definido recientemente en la expresión de que "la ciencia ha sido capaz de imitar lo difícil, pero incapaz de replicar lo fácil" (lo inconscientemente construido por la naturaleza).

lunes, 29 de mayo de 2023

Voluntad de... ¿trascendencia?

"Goodbye my body".

La ciencia es lo más básico en estos tiempos... El oscurantismo, la magia cedió paso a la luz, al pragmatismo, al objetivismo científico: La búsqueda más inmediata debe ir en esa dirección, pero ¿no estaremos dejando de lado algunos otros hechos que pudieran dar más consistencia a la realidad humana, al conjunto de hechos y acontecimientos que en su conjunto, aún parecen que nos desbordan?

Es cierto que después de décadas de estudio sobre la conciencia y otros fenómenos de lo más normal relacionados con la mente y la vida, no solo humana, sino animal en general, no se ha llegado a comprenderse en su totalidad, ni siquiera básicamente, su naturaleza, su trascendencia en el acontecer humano... Necesitamos un revulsivo, un cambio de perspectiva que nos sitúe con certidumbre en el frontispicio de su desvelamiento, y ello con pasos firmes, sin el devaneo continuo al que estamos acostumbrados y que conduce, lamentablemente, a una introducción en el mar de niebla en que nos encontramos, cuya única luz hacia adelante lo representa la bioquímica y la neurociencia, que necesitan de un tercer apoyo para el desarrollo global del volumen de conocimiento necesario para abordar el enorme desafío que representa la consciencia.

Un nuevo pilar que afiance y catapulte los dos anteriores, por encima de prejuicios históricamente demasiado debatidos y poco edificantes, cuya validez no ha sido nunca justificada.

Los tiempos han colocado el proceso histórico del reino de la brujería y la superstición en el pasado: ¡la ciencia no puede considerarse ya perjudicada por las mismas, debido a su obsolescencia, y sí por el contrario puede aprovecharse de ellas, extrayendo de sus entrañas sus principios y bases útiles, sin peligro de contaminación! ¡Simplemente por ridícula, sería una mayor implementación de aquellas!

La evolución sí es un proceso que hizo posible la emergencia desde la nada (si llamamos nada, erróneamente, la pura materia inerte) de la vida, esa "cualidad" tan extraordinaria que poseemos las criaturas de ella adornadas... Y se creó la mente, la sensibilidad, la consciencia, la unicidad de las criaturas (si queremos expresarlo así, su "yo"). Sí, de esa materia inerte procedió todo lo demás...

Aún cuando la experiencia enseña que el defecto en alguna de las características que acompañan al ser vivo, le hacen perder transitoriamente la consciencia, aún cuando la mente no siempre es consciente (inconsciente) y existen períodos parecidos a simple vida latente, hay una cierta ligación que acompaña siempre al ser vivo (campo psíquico). Podría considerarse, desde el punto de vista de la teoría física que esa ligación tiene mucho que ver con las novedosas propiedades cuánticos de entrelazamiento tanto en el espacio como en el tiempo (aún por ver).

Y aquí es el momento oportuno de exponer el "salto" que propongo acerca del tercer apoyo, tercera dimensión precisa para la construcción del edificio completo necesario para explicar la complejidad de ese campo psíquico.

Aunque la mente tiene su base en la materialidad, cuya ausencia es una condición conocida de su desaparición (algo consagrado por le experiencia), ¿no es hora de abordar la posibilidad de su posible "desprendimiento" de la misma, iniciando así el camino de un ascenso hacia un campo indefinido, cual pompas de gas desprendidas de un líquido en ebullición?... Una visión poética de un fenómeno, ¿con posible grado de verosimilitud?

Estamos introduciéndonos, sí, en nuevos terrenos que traspasan lo puramente científico que actualmente reconocemos, pero que aportan un posible tercer apoyo en busca de la esencia de lo mental, y en consecuencia en su posible potenciación exponencial y hacia los desconocido, un mundo ignoto.

En esa dirección romperíamos los lazos que nos unen con lo puramente material, haciendo posible la libre existencia, por sí, de lo mental, conservando un profundo respeto y reconocimiento de aquella parte material que fue su cuerpo (de la criatura viva), pero con una "separación" suficiente y básica de la misma que lo "auparía" a esa nueva condición... Sí, trascendencia, aspiración a tal realización...  Mas, ¿cuál puede ser, entonces, la fuerza capaz de tal proeza?... Escuchando al genio de Schopenhauer, la "Voluntad"... La "Voluntad" inició el glorioso camino de la vida, y podría ser capaz, también, en su evolución, de iniciar la abstractiva senda que conduce a la "iluminación", desprovista ya del enorme peso inercial de la materialidad... ¡Los precedentes son numerosos, aunque en la actualidad muy desvalorizados, y solo considerados en los terrenos de la fe, el pensamiento y la religión... pero quizás sea el único camino que pueda llevarnos al conocimiento completo de la mente y la consciencia!



Un Buda, un Jesús de Nazaret, el mismo profeta Mahoma, ¿no despreciaron el materialismo terrenal que se oponía a la mística de lo inefable donde situaban su nuevo mundo?

Así, en la senda que propongo y con orgullo y agradecimiento, ahora sí podemos despedir a lo externo de nuestra apariencia, como la etapa final de nuestra metamorfosis:

"Goodbye my body".

lunes, 23 de enero de 2023

Vida: Colisión entre dos mundos

 Este artículo es continuación de los siguientes de este mismo Blog: "El yo y la inconsciencia" y "Esencia y dinámica del Mundo (I) y (II)". Su lectura es imprescindible.

Parto de la base de la existencia de dos mundos (establecidos en los artículos citados): el representado por el Inconsciente y el que corresponde al universo físico o material. Cada uno de ellos tiene sus especiales características; el segundo sus conocidas coordenadas espaciotemporales, el mundo ordinario en el que nos desenvolvemos; en el primero hago residir el mundo de cualidades relacionadas profundamente con la mente y la psiquis: voluntad, sensación, unicidad, etcétera. Así que este último se presenta a sí mismo como único, continuo y modulable. Sí, sin partes diferenciadas excluyentes o separadas.

La Colisión, yo diría mejor contacto entre ambos mundos, viene representado por el Ego o "yo", y como tal presenta características de uno y otro mundo. Al presentarse dentro del tiempo, es el presente la fase en que reside y en ella ejerce su dominio; posee un comportamiento reflejado en las acciones que ejercita sobre su entorno (la naturaleza). Y es la voluntad que reside en el mundo del Inconsciente el motor de ese Ego, así como las pulsiones, instintos, etcétera, que influyen en su toma de decisiones... A su través, el mundo físico (la naturaleza) incide sobre el Inconsciente, marcándole pautas, sucesos o acontecimientos que quedan grabados en su interior como hitos o eventos psicológicos, señales internas en el Inconsciente de tales hechos y de las circunstancias temporales en que sucedieron, junto al entorno de los mismos.

Todo ello acrecienta la toma de conciencia de la criatura viva como individuo, su reconocimiento como individualidad, su existencia (su sí mismo). En cierta forma, pues, graba en su interior todo lo vivido por los "presentes" sucesivos de su vida: ¡Como si el tiempo (al que en esencia es ajeno), se "incrustase" en su interior! Hablando impropiamente, la inicial "indiferenciada sustancia" del Inconsciente (quiere decir que no tiene dueño o sujeto al que pertenezca), quedaría después revestida de un sujeto, individuo o criatura, cuya esencia o individualidad va a ser ese Inconsciente, fruto del comportamiento o acciones (en los presentes) del Ego a lo largo de su vida.



El Inconsciente, a su vez, empodera al Ego por medio de su voluntad, energía psíquica (libido), pulsiones, instintos, etcétera, para poder "actuar" en el universo físico (entorno, naturaleza): reviste al Ego de cualidades como la sensibilidad, o el reconocimiento de la belleza, en suma, además, de las llamadas virtudes morales, guiado por su especializado Superego.

No podemos hacer "particiones" temporales en el Inconsciente, como consecuencia de su "acoplo" con los distintos presentes: ¡El tiempo no "señorea" sobre el mundo del Inconsciente!, porque todo sentimiento, sensación o emoción de cada presente, aunque se "incorpora" en el Inconsciente,  se "difumina" en él, en su integridad total, sin embargo, la voluntad o deseos del Inconsciente, procedan de donde procedan de su interioridad, sí pueden reflejarse en un instante determinado (presente) del Ego. Aquí si puede darse la partición, dada la existencia temporal de ese Ego, dentro de la llamada flecha del tiempo (pasado, presente y futuro).

Todo ello hace posible la evolución en la vida, por que el universo físico, sin el motor del Inconsciente sería una "semilla estéril" incapaz de crear vida.

El Ego se dota, en su contacto con el universo físico, de la consciencia necesaria para su presencia en el mismo: ¡Esa parte del Inconsciente trasladado a la luz de la consciencia! ¡Y esa consciencia (en mi opinión, con raíces en el fondo asentadas en la Cuántica) es capaz, entonces, de acrecentar el universo físico por "decantación" de potenciales posibilidades, y así "crear" nuevo mundo! Y ese "contacto" o "colisión" de los mundos de la Inconsciencia y la materialidad física, hace posible el reinado de las "consciencias" creadoras de vida, de la misma totalidad del universo.

De igual forma, cuando la carga psicológica de un acontecimiento histórico, posee la suficiente magnitud, puede producirse el "salto" del mismo en cualquier dirección del tiempo (aún cuando el Inconsciente "puro" es ajeno al tiempo), abriéndose un abanico de posibilidades (parapsicología) entre las que estarían la adivinación, y las propias regresiones.

Lo que está claro es que la materia no crea la psiquis; es la psiquis quien se "acopla" a la materia.

¡El Ego es caduco; el Inconsciente perdura!

jueves, 19 de enero de 2023

Esencia y dinámica del Mundo (II)

 "Ontogénesis"

Continúo con la segunda parte del artículo.

En esta entrega he de hacer hincapié en algo fundamental, que no fue tan explícito en la primera parte, y es, una vez más, destacar la sustancial importancia del observador, siguiendo con la línea marcada por Einstein en su teoría relativista. El lema que se erige como clave de la psiquis es:

"El observador está siempre fuera; nunca dentro."

Ello quiere decir que el observador, quien da fe de lo existente, quien realiza las mediciones, lo hace distanciado de lo que ve, y viene aquí a colación el antiguo símil de la ventana que tanto y tanto utilicé en obras anteriores: "observamos a través del marco de una ventana, hacia el exterior, la naturaleza, el universo físico"; de donde se deduce que nunca podemos observarnos a nosotros mismos, nuestra interioridad, por eso es tan difícil la práctica de la "introversión": solo podemos "conocernos" relativamente, observando lo que se ve "a través de la ventana", que comprende también nuestras acciones sobre esta naturaleza, lo que indirectamente puede hacernos comprender lo que podemos ser nosotros mismos, ya que al averiguar las leyes que existen en esa naturaleza, algunas proceden de nuestras propias acciones en tal entorno, y fruto de ello aportarán cierto conocimiento de nuestra interioridad.

Consecuencias: En primer lugar poder explicar la constitución del "yo", pues la Reflexión de eso que observamos en el entorno acerca de nosotros, su retroalimentación, produce en el Inconsciente, agente final de la acción volitiva, en una especie de narcisismo, la formación o diferenciación en dicho Inconsciente del "yo" o Ego, ya con cierta "autonomía" respecto al propio Inconsciente. En segundo lugar, todo esto nos da la explicación de por qué a la Ciencia le resulta tan difícil estudiar el Inconsciente, consecuencia de la falta de un observador "válido", pues el conocimiento del mismo solo puede alcanzarse tímidamente de la forma indirecta apuntada, sin un observador "puro" como requiere la propia Ciencia, pues apenas es posible la medida precisa dentro de las coordenadas imprescindibles en Ciencia, de espacio y tiempo , que no tiene nada que ver con el principio de incertidumbre de Heisenberg.



La libido, según Freud y Jung, es la energía psíquica, que explica variadas propiedades de la mente como la propia Voluntad, defendida tan arduamente por Schopenhauer.

Así que una primera descripción de la constitución básica de la psiquis y del mismo Inconsciente, sería que éste en un principio es una "sustancia" indiferenciada, pero con la capacidad de poder producir en su seno tanto al Ego, como al Superego. Al Ego como lo he descrito y al Superego como una forma cómoda de elaborar dentro de él un "pináculo" difícil de manejar, manteniéndolo a salvo de las circunstancias extraordinariamente variables que se presentan en el funcionamiento (pensamiento, pulsiones, etcétera) del propio Inconsciente.

Estoy describiendo, por consiguiente, una especie de "ontogénesis del Inconsciente", a la que habría que añadir todo el proceso de "individualización" interna, debido a las propias acciones del Ego en los sucesivos presentes.

Como advertí, el Inconsciente como fuerza prístina del Mundo no está localizado ni en espacio, ni en tiempo, coordenada que le son ajenas. Solo existen modulaciones en su interior. Está, pues, fuera de la propia Física, esa ciencia básica que es la raíz de la propia Ciencia. Precisamente, tal presupuesto es la base de mi obra "Accesible e inaccesible".

Vuelvo a recalcar que en mi opinión, la raíz del misterio de la psiquis radica en el observador (en el fondo el propio Inconsciente, que es pero no está) ausente para su interioridad, y sin él no es posible el pensamiento puramente científico.

Por último, me hago eco de la conocida expresión de Lao Tsé:

"Nacer es llegar; morir es volver". Que transformaría en "Nacer es llegar (a ser); morir es volver (al Padre; la Materia primigenia). Ese volver ha completado la existencia de la criatura viva como individuo: ¡El Inconsciente contiene ya en sí la individualización completa, que se ha ido modulando a lo largo de la vida de la criatura en base a las acciones históricas del Ego (yo)! ¡ El Mundo es el entorno necesario que permite la autocreación del Ser!

martes, 17 de enero de 2023

Esencia y dinámica del Mundo (I)

 No es la primera vez que intento descifrar el misterio de nuestra presencia en el universo, el Mundo. En sucesivos artículos de mis Blogs ("Simbiotica", "Foro Esencia", "El imperio de la verdad") incido en esta vasta cuestión: "El yo y la inconsciencia", "Cosmovisión: el sentido del universo", "¿Que es la vida?... El misterio persiste", etcétera. Por otro lado, la incursión en la psicología con obras como "El ser y la vida", "Superego", etcétera, fue otra forma de abordar el tema. 

No se escapa que la cuestión de la consciencia y la conciencia humana son temas centrales, y verdaderos quebraderos de cabeza para los científicos que tratan de dar explicación a algo tan evidente en nuestra vida ordinaria, y sin embargo, tan difícil de enfrentar desde un planteamiento meramente científico. Y es que aquí la psicología y el psicoanálisis no acaban de hallar el punto de encuentro con los presupuestos científicos que los avalen.

Estamos ante la tremenda incógnita del surgimiento de la psiquis en las criaturas vivas, que parece solaparse con la misma raíz de la vida.

Pues, aún más, nada menos que pretendo no solo inmiscuirme en tales crípticos asuntos, sino yendo más allá, tratar de dar una explicación plausible a la totalidad de nuestra presencia en el universo, el Mundo, obra inmensa y en los detalles inconmensurable, así que solo intento, no puede ser de otro modo, presentar el esbozo de una hipótesis global, que podría pormenorizarse en un futuro más o menos lejano... Espero que tal pretensión no desanime por su inmodestia, a los avezados lectores que puedan aprovechar libremente algunas de las ideas que van a ser expuestas. Empecemos.

Primero, advertir que dada la enjundia y complejidad de lo que pretendo, aunque se tan solo un esbozo, necesariamente estas ideas se expondrán en más de un artículo o partes bajo el mismo título: "Esencia y dinámica del Mundo".

¿Por qué hablo del Mundo y no del universo? El desarrollo del artículo lo aclarará, solo decir que para mí el Mundo comprende no solo el universo físico contemplado por la ciencia básica, sino que incluyo en él los diversos fenómenos relacionados con la psiquis, la mente, etcétera.



En mi opinión, existen dos realidades primigenias en el Mundo, dos tipos de "sustancia" que constituyen la totalidad: La materia-energía psíquica (todo el ámbito del Inconsciente -individual, colectivo, etcétera) y el universo primordial o primigenio, la Nada de los filósofos, o el Tao oriental. (La materia-energía física, como veremos, sería algo "próximo" pero distinto a ese universo primordial o primigenio -hay matices que lo diferencian-.)

Y ahora vendría ese universo físico que conocemos, con sus "objetivas" y reconocidas propiedades... pero no adelantemos acontecimientos.

Mas, ocurre que el "contacto" entre ese Inconsciente con el universo primordial, por ejemplo, en la criatura humana, origina la aparición y "diferenciación" en ese Inconsciente del "Ego" o "yo", que se comporta como una nueva "figura" distinta ya del mismo Inconsciente... Y ello a través de una dinámica que consiste en la Reflexión del Inconsciente sobre el metafórico espejo de la naturaleza (universo), un "narcisismo" creador del Ego.

Pues bien, ese Ego, nacido del "contacto" entre Inconsciente e universo primordial tiene, a su vez, un doble efecto: uno sobre ese universo primordial, transformándolo en el universo físico de nuestro entorno: ¡El universo responde con una "retroalimentación" que hace dotar al Ego de las coordenada espaciotemporales!... El resultado: ese Ego se circunscribe al "presente", porque  indirectamente el Ego, igualmente, produce u origina la llamada "flecha del tiempo" (pasado, presente y futuro). Y en ese "presente" transcurre la "acción" del Ego sobre el universo físico, contribuyendo con la propiedad "consciencia, de la que aparece adornado (consciencia de la medida), a la decantación de las posibilidades que se presentan de cara al futuro, creando así realidad, el propio universo físico. Una dinámica circular de acción y reacción (retroalimentación). Fruto de esa realimentación y a través del Ego, se produce el otro efecto apuntado: el del universo físico sobre el Inconsciente. Con ello el Inconsciente se va nutriendo de nuevos contenidos que alimentan el llamado inconsciente individual de la criatura, también el inconsciente colectivo, etcétera... Curioso: Tal proceso conlleva la sucesiva y progresiva "individualización" del propio Inconsciente (transformación final del Inconsciente en Individuo). Otra consecuencia trascendental de tal dinámica es la "apropiación" de cualidades o propiedades propias del Inconsciente, por parte del universo físico (entorno): ¡El "mundo de cualidades" propio del Inconsciente hace aparición en el entorno de nuestro universo físico!

Con esto finaliza la primera parte del artículo, que proseguirá en la parte II, y en el que se explicitarán y desarrollarán aún más todas estas ideas.

martes, 10 de enero de 2023

El yo y la inconsciencia

 En primer lugar, he de advertir que aunque con título similar, no me estoy refiriendo en el artículo a la obra de Jung.

Existen multitud de artículos en los que ya hacía referencia a la "impronta" de nuestra vida en la totalidad que representa el universo, con su globalidad que incluye su espacialidad y su temporalidad completa. Pues bien, en verdad que en ellos hacía mucho hincapié en el papel trascendental del "presente" como campo en el que el "yo" ejerce su acción, de forma que en cierto modo la vida podría circunscribirse al conjunto de todos los "presentes" que sucesivamente, y hasta la muerte, habría tenido la criatura viva...

Una nueva vuelta de tuerca en ese estudio sobre la vida, y en particular la psiquis del ser vivo (entre ellas la del hombre), creo que representan los razonamientos e intuiciones que ahora expresaré.

Y todo tiene que ver con el papel tan fundamental que el Inconsciente representa en nuestras vidas... Es casi como una corrección de lo que apunté en aquellos artículos precedentes, en los que la voluntad del "yo" del presente se erigía como lo más importante del individuo, lo que marcaba su "individualidad".



Corrijo ahora, creo que la "individualidad" de la criatura viva está relacionada mucho más con el "Inconsciente"... Son clásicos en el psicoanálisis los estudios de Freud y Jung sobre el Inconsciente que le dan suma importancia en la psiquis de la criatura: el Inconsciente es (metafóricamente) el inmenso "cuerpo del iceberg sumergido en el agua"; lo consciente y lo subconsciente solo entran en la pequeña parte de ese iceberg expuesto al aire.

Yo y sí-mismo, bajo la misma naturaleza, no son, sin embargo, lo mismo: el segundo se refiere a la parte reflejada del yo en su interior. El yo, su consciencia, presenta muchos "altibajos", desde los episodios de vigilia al sueño, pasando por escasos momentos de clarividencia, y hasta de casi su supresión en la criatura anestesiada... Sin embargo, no ocurre lo mismo con el Inconsciente. En él existen modulaciones, sí, pero no tan pronunciadas como el los diversos presentes del yo, al albur de la momentaneidad temporal (presente) de la realidad... Y es que, como Freud opinaba, el Inconsciente no está sometido a las coordenadas espaciotemporales en las que de ordinario nos desenvolvemos. Es por ello, por lo que la "individualidad" queda mucho mejor reflejada en dicho Inconsciente: ¡Existe un paralelismo entre "individualidad" e Inconsciente!

Así, me atrevo a afirmar que la "impronta" en el universo de la criatura viva  va pareja al Inconsciente de la misma. El ser vivo "graba" su existencia en la globalidad mundo a través de su Inconsciente: ¡La frontera del universo con el Inconsciente es la "impronta" de una vida, el espejo del Inconsciente (individuo) sobre el mundo, sin la sensación interna del Ser que solo le corresponde a dicho Inconsciente!

El yo del presente construye la realidad del tiempo (pasado-presente-futuro; flecha del tiempo), al decantar con sus acciones las "posibilidades" que se advierten hacia el futuro.

¡El Inconsciente, fuera de la causalidad temporal, no ajeno a la cuántica en su comportamiento, escribe con letras de oro y para siempre, en la globalidad universal, las vivencias de la criatura viva!

martes, 29 de noviembre de 2022

Sintiencia

 Hay multitud de teorías acerca de la sintiencia (capacidad de sentir de los seres vivos).

En realidad la sintiencia se refiere además de sentir emociones, dolor, bienestar, etcétera, a la consiguiente percepción subjetiva del entorno y las experiencias vitales. Se entiende, pues, que sea un concepto fundamental para la filosofía de los derechos de los animales, por ser la base de la capacidad de sufrir, y por ende de la otorgación de ciertos derechos.



Sería, entonces, una forma minimalista (qualia) de definir la conciencia, que sería distinta de otros aspectos de la mente y la conciencia, como la creatividad, la inteligencia, la intencionalidad o el auto-conocimiento.

Para Colin McGinn, la sintiencia nunca será entendida, "nuevo misterio", siendo el único aspecto de la conciencia que no se podría explicar. Otros filósofos, como Daniel Dennett, no están de acuerdo, y además piensan que los animales no humanos no son sintientes.

Para Donald Broon, de la Universidad de Cambridge, un ser sintiente, puede "evaluar las acciones de otros en relación a las suyas y las de otros, recordar sus acciones y sus consecuencias, evaluar los riesgos y beneficios, sentir sentimientos y tener un grado variable de conciencia".

La sintiencia implicaría la capacidad de experimentar placer y dolor.

El investigador Manu Herrán se pregunta si hay más sufrimiento que dolor en la naturaleza. Nos dice que Oscar Horta ("La cuestión del mal natural: bases evolutivas de la prevalencia del desvalor"), opina que "el desvalor prevalece sobre la felicidad existente en la naturaleza", debido al proceso evolutivo en un contexto en el que los recursos son escasos, así que el sufrimiento y la muerte temprana serían la norma de la naturaleza; en otras palabras, "el número de individuos que viene al mundo solo para morir de forma dolorosa al poco tiempo supera ampliamente al de aquellos que sobreviven".

Para Herrán, el uso de simulaciones informáticas de teorías sobre la sintiencia podría ayudar a entender mejor las discusiones sobre la sintiencia que se manifiestan en abundantes debates sobre el tema.

De todas formas, dicho autor, advierte de los inconvenientes que se presentan acerca de la sintiencia en relación del sufrimiento y disfrute. Se pregunta: ¿sufrimiento y disfrute son medibles y comprobables, o bien pueden considerarse como valores negativos y positivos de una misma variable, dimensión, eje o gráfica?; o ¿serían variables diferentes, como la sal y el azúcar que parecen opuestos pero no lo son, y sin duda, no se compensan?

En mi opinión, esta forma de afrontar la sintiencia, en cuanto a sufrimiento y disfrute de forma global de las criaturas vivientes de la naturaleza, tiene un defecto básico en orden ontológico, que tiene mucho que ver con el mundo de las cualidades (qualia). Por no extenderme mucho, decir que la evolución como criba de la vida, al escoger las criaturas más adaptadas, supone admitir el espejismo del sacrificio (sufrimiento) de muchos en beneficio de los que quedan (disfrute). Y eso no debe tomarse así, pues el mundo de cualidades (qalia) pertenece a un críptico entorno donde la circunstancia temporal (presente), no posee el trascendente poder de totalidad en cuanto al comportamiento y la decisión: la vida es un todo atemporal e histórico que trasciende el mismo tiempo, y su qualia representa la unicidad y el reconocimiento propio del individuo. Ontológicamente hay un abismo entre la materia inerte, y la materia viviente y sentiente: ¡el hecho de vivir, de ser tal ente, supera en mucho la capacidad de sentir sufrimiento o disfrute en cada uno de los presentes de la vida de una criatura!

Estoy con MacGinn en su idea de que la sintiencia es el único aspecto de la conciencia que no se puede explicar (científicamente). 

jueves, 29 de septiembre de 2022

Alma y cuerpo: la misma esencia del universo

 Después de escribir en mis Blogs ("Foro Esencia" y "El imperio de la verdad") tres últimos artículos sobre la realidad, la mente y el "sí-mismo", junto con el antiguo titulado "El sentido del universo", creo adivinar, a grosso modo, el marco general del universo, nuestro papel dentro del mismo, y la previsible evolución futura.

Lo que más me ha llamado la atención ha sido la conclusión de tales devaneos acerca del significado de nuestra presencia en el entorno universal en el que nos movemos... Curiosamente, los conceptos medievales de "alma" y "cuerpo" vuelven a tener un significado profundo, desde el punto de vista de que el cuerpo equivaldría a los procesos biológicos que se verifican en el interior de cada criatura, mientras que el alma (la mente) es la maravilla que no solo contiene elementos físicos, sino y sobre todo, psicológicos, una novedad evolutiva que hace ser al individuo, a la criatura, al hombre lo que son, permitiendo a este último poder llegar a comprender al propio universo, la misma vida, y a sí-mismo, en resumen y finalmente  haber propiciado la aparición de la libertad, que "empodera" al ser vivo sobre la materialidad física de dicho universo.

El cuadro completo sería: leyes físico-matemáticas>mente>conciencia>creación de realidad>aparición de tiempo y espacio.

Cerrándose así el círculo que desde la Nada o el Caos inicial, prosiguiendo con la aparición de criaturas libres con consciencia, crea la propia realidad física (como observadores cuánticos).


Así que el universo real sería en sí una creación de la conciencia, que al final conducirá a la Conciencia Global creadora del Todo.

domingo, 12 de diciembre de 2021

Más allá de la vida

 "El universo es cambio, la vida es cambio; el ser vivo está en continuo cambio.

La evolución es cambio y ello permite el progreso (evolución) de los propios seres vivos"


*Las esencias son inmutables.

*La sensación-presente es una esencia.

*Vida es un conjunto de sensaciones-presente.

*Las sensaciones-presente están hiladas por el tiempo.

*Las sensaciones-presente de una misma vida son un conjunto cuyos elementos poseen una relación definida por una ley de semejanza.

*El tiempo establece el ineludible cambio de una sensación-presente a otra. (Ello conlleva la ilusión traducida en la expresión: el presente es transcurrente.)

*La vida de una criatura en concreto, tiene un origen (nacimiento) en una sensación-presente y un final (muerte) en otra sensación-presente.



Sin el tiempo, la sensación-presente como tal esencia sería inmutable, entonces, el tiempo dejará de existir para toda criatura viva a su óbito.

Por la conexión de la ley de semejanza, cada elemento del conjunto (sensaciones-presente de la vida), posee en sí un comportamiento holístico de todas las circunstancias vitales. Y eso vale para el instante final de  de la sensación-presente del último instante, que se mantendrá inmutable (como esencia) per se.

A partir de tal instante (último), es una incógnita la posible conexión entre las sensaciones-presente de una misma vida (criatura) fuera del universo material ordinario conocido (coordenadas espacio-temporales). ¿Existirá otra ley de semejanza para tal especulativo entorno, que representaría algo así como una perpetuación de la criatura en un mundo sin cambios?... Mas, ese especulativo mundo imperturbable lo es, también, para la relación entre sus miembros.

¡Pero todo ello significa una intromisión en ámbitos religiosos que así lo afirman, toma de posición que en ningún modo es mi verdadera intención!

viernes, 26 de noviembre de 2021

Cuántica y mente

 Cierto que el conocimiento del comportamiento de los cerebros que hacen posible el campo mental, presenta aún muchas lagunas que la ciencia trata de rellenar... y aunque mucho se sabe, queda un mundo por conocer, y entre las cuestiones principales figura el del dominio de la cuántica en los procesos más básicos del funcionamiento de las mentes. Y es que las propiedades cuánticas más características como el entrelazamiento cuántico y el efecto túnel se antojan imprescindibles en sus procesos ordinarios.

Ya dije anteriormente que las condiciones necesarias para que un sistema material presente signos claros de sensación, es decir, ser una materia sensible, eran las siguientes:

a) Existencia de un campo electromagnético abrazando el conjunto.

b) Feedbacks o retroalimentaciones consustanciales al sistema, en un movimiento continuo de vaivén entre entradas y salidas.

c) Dominio de la cuántica en lo más esencial de sus procesos.



Pues bien, en una investigación del Instituto de Tecnología e Ingeniería de materiales de Ningbo (China), han sido descubiertos mecanismos cuánticos en estructuras de de ferritina en el laboratorio que son similares a los que se encuentran en neuronas críticas del cerebro, que forman parte de estructuras cerebrales implicadas en movimientos voluntarios conscientes y en procesos cognitivos, lo que sugiere que por lo menos determinadas facultades mentales humanas tienen un sustrato cuántico.

La investigación evidencia la existencia de una función cuántica en las capas de proteína de ferritina que se encuentran en las células, por supuesto en las neuronas, así que esta función cuántica estaría extendida por todo el organismo.

Con ello se describen nuevos aspectos de los procesos biológicos cuánticos que hasta ahora se han sugerido que ocurren en la fotosíntesis, en la mutación del ADN, en el olfato o en la visión, en la actitud enzimática, y en la magnetorrecepción que usan los animales para orientarse en el campo magnético de la Tierra.

Ya hace años que el físico-matemático Roger Penrose sugirió que en el cerebro regiría la biología cuántica, con lo que la consciencia podría ser el resultado de procesos cuánticos en el mismo.

En el artículo de la BBC, debido a Cristiane de Morais Smith, titulado:"¿Puede explicarse la conciencia con física cuántica?", en alusión a la hipótesis anterior de Penrose, esta nos dice: "las leyes de la mecánica cuántica solo suelen aplicarse a temperaturas muy bajas. Los ordenadores cuánticos, por ejemplo, funcionan actualmente a unos -272 grados centígrados." Así que, como nuestro cuerpo funciona a temperatura ambiente, sería esperable que se rija por la leyes de la física clásica, y esta sería la razón por la que la hipótesis de Penrose ha sido descartada por bastantes científicos.

Aún así, Cristiane de Morais se ha unido a otros colegas de China, como el profesor Xian-Min Jin, para "poner a prueba algunos de los principios que sustentan la teoría cuántica de la conciencia". En particular, han investigado cómo podrían moverse las partículas cuánticas en una estructura compleja como el cerebro, pero en un entorno de laboratorio.

Las neuronas contienen microtúbulos que transportan sustancias a distintas partes de la célula, y la teoría de Penrose- Hameroff sostiene que los "microtúbulos están estructurados en un patrón fractal que permitiría que se produjeran procesos cuánticos".

Cristiane nos dice que si este es el caso, "solo podría estar ocurriendo a nivel cuántico, con diminutas partículas moviéndose en patrones fractales dentro de las neuronas del cerebro".

Pues bien, los experimentos realizados en la Universidad de Jiaotong de Shanghai por Cristiane y sus colegas chinos, revelan que los "fractales cuánticos se comportan en realidad de forma diferente a los clásicos", así que "este nuevo conocimiento de los fractales cuánticos podría sentar las bases para que lo científicos comprueben experimentalmente la teoría de la conciencia cuántica".

(De la obra del autor Conciencia y sensación)

martes, 16 de noviembre de 2021

Condiciones necesarias para la materia sensible

 Los signos claros de la aparición de la sensación en un sistema material son los siguientes:

a) Existencia de un campo electromagnético abrazando el conjunto.

b) Feedbacks o retroalimentaciones consustanciales al sistema, en un movimiento continuo de vaivén entre entradas y salidas.

c) Dominio de la cuántica en lo más esencial del proceso.

Analizaré las tres condiciones.

a) El campo electromagnético y las ondas cerebrales

Me hago eco del artículo de Johnjoe McFadden titulado "Integrating information in the brain´s EM field: the cemi field theory of consciousness", publicado en Neuroscience of Consciousness

Según la concepción del autor podrían edificarse las bases de una inteligencia artificial consciente, capaz de crear robots con pensamientos y consciencia de sí mismos.

En el artículo se cita el monismo filosófico que sostiene que la sustancia básica de las cosas puede ser reducida a materia neutra, así que la consciencia sería generada por el propio cerebro y su enorme red de conexiones neurales, pero para McFadden habría que volver en cierto modo al dualismo de Descartes, aunque no en el sentido de la existencia de materia y alma, sino de materia y energía. En palabras del autor de la teoría: "la consciencia es la experiencia de los nervios que se conectan al campo electromagnético autogenerado del cerebro, para impulsar lo que llamamos libre albedrío y nuestras acciones voluntarias".

En su teoría las ondas eléctricas no solo circulan por las fibras nerviosas, sino que "también emiten un pulso de energía electromagnética al tejido circundante". "Dicha energía lleva la misma información que las descargas nerviosas, pero no lo hace como un flujo de átomos dentro y fuera de los nervios sino mediante ondas de energía inmaterial" conformando el campo electromagnético del cerebro que puede detectarse mediante técnicas como el electroencefalograma (EEG) o la magnetoencefalografía (MEG). El electroencefalograma mide las frecuencias de disparo de los impulsos eléctricos en la corteza cerebral.


Así que para McFadden, el campo electromagnético del cerebro no solo es rico en información, sino que también funciona como "sede" de la consciencia que impulsa el libre albedrío y las acciones voluntarias de animales y humanos. Para él la comprobación y aplicación de su teoría hará posible el desarrollo de robots en basa a "inteligencia artificial consciente" con la capacidad de pensar por sí mismos.

La existencia de ondas cerebrales en animales como mascotas, u otros mamíferos y hasta aves, está totalmente comprobado, también que los animales sincronizan sus estructuras cerebrales para la interacción social.

Es indudable, pues, que las experiencias en el campo neurocientífico parecen confirmar la necesidad del campo electromagnético para la existencia del campo mental de la materia-energía sensible.

(De la obra del autor Consciencia y sensación)

Consciencia, Creación y Evolución

  ¿Una reedición de la "Evolución creadora" de Bergson? Por supuesto que no, aunque el concepto de "elán vital", impulso...