¿Cómo abordar un tema tan profundo?
Me apoyaré en una evidencia... Contra todo pronóstico de los científicos más avezados, basados en que a lo largo del tiempo no hay duda de que somos los mismos, aunque las células que constituyen nuestro cuerpo cambian totalmente en no demasiado tiempo, piensan que "materialmente" no somos hoy lo que fuímos no hace mucho, ni lo que seremos en el futuro, no obstante, nos sentimos el mismo ser, nos reconocemos a nosotros mismos a lo largo de toda nuestra vida, con excepciones que no vienen al caso... ¡Parece existir una contradicción entre lo que sentimos, y lo que la Ciencia nos enseña continuamente!
Pues bien, aquí quiero introducir una variable, un concepto que trata de soslayar tal aparente contradicción. El sentido sí-mismo que percibimos internamente en cada uno de nuestros presentes, sí parece "señorearse" por encima del tiempo, de la edad..., lo que, lógicamente, es consecuente con un "principio de conservación", cierta "inmutabilidad" que desde el punto de vista material (las células que constituyen nuestro cuerpo) no es explicable... Así que en mayor o menor dosis, lo que llamo "qualia" permanece "inmutable"... Aquí hecho mano de un concepto que hace mucho tiempo definí como "la propiedad de semejanza": Nuestros "aspectos cualitativos" que globalmente denominanos "qualia" (*), tienen que ver con la "estructura" de la materialidad (células) que componen nuestro cuerpo, en especial el propio cerebro (en el caso de las criaturas que lo poseen); lo complicado e establecer las "reglas concretas" que la definen, pero a nivel global se da una "semejanza relativa" entre estructuras o complejidad (¿cerebral?) y la "qualia" percibida por los sujetos.
Aplicado esto al caso que nos ocupa, dada la "continuidad" material existente entre las diferentes partes del cuerpo a lo largo de la vida, eso mismo significa la existencia de la suficiente semejanza estructural del cuerpo durante el transcurso del tiempo, que por dicha "ley de semejanza", supone una "conservación" de la qualia que en esta caso corresponde a la "qualia del sí-mismo".
De esta forma, la aparente paradoja que existiría entre el cambio corporal y la permanencia de la qualia, quedaría disipada.
Un razonamiento similar podríamos aplicar en el proceso de "apreciación" de las diferentas qualias, cuyos orígenes son completamente distintos a los de las células vivas componentes del cuerpo de las distintas criaturas. Dentro de tales qualias yo consideraría las siguientes: la voluntad, el entendimiento, el libre albedrío, la sensación interna, todo el campo psíquico y, resumiendo, hasta la propia consciencia.
Nota: (*) Según la IA, la qualia se refiere a las cualidades subjetivas e individuales de nuestras experiencias conscientes. Por ejemplo, el ¿qué se siente al tener una vivencia desde dentro?: el sabor del chocolate, la intensidead del color rojo, etcétera.






