viernes, 9 de diciembre de 2022

Filosofía de límite abierto

 ¿Qué es esto?

Me lo estoy inventado, pero después de analizar la filosofía que subyace en mis escritos, francamente no veo un término mejor que defina más o menos lo que ha sido mi pensamiento a lo largo de tantos años. Perdónenme la inmodestia; no es mi intención aplicarme laureles que en nada merezco. Querría describirme a mí mismo, solo eso.

Y es que creo que todo sistema filosófico, toda teoría, toda hipótesis deben estar limitados de alguna forma: ¡no hay nada eterno ni infinito! Pero eso no es óbice para que el pensamiento no evolucione, si es necesario, hacia una nueva hipótesis más perfeccionada, de ahí lo de "límite (sí) pero abierto". Y así ha sido mi evolución desde un pensamiento netamente católico, en mis primeros años de efervescencia filosófica y religiosa, a los actuales, más científicos y, quizás más atrevidos.



Nunca tuve intención de aferrarme a ningún pensamiento que cercenase mis ansias de trascendencia y de búsqueda de la verdad: aunque todo sistema filosófico elaborado debe, por principio, estar limitado a sus propias coordenadas y circunstancias, tales límites, ciertamente barreras, deben ser superadas si se precisa, sin ninguna tendencia a "sostenerla y no enmendarla". Sería una soberbia que ninguna mentalidad científica, cuya orientación debe ser la verdad, por encima de todo, podría permitírselo.

Así que vuelvo a decir, exista o no exista, me apunto a la tesis de la "Filosofía de límite abierto": significa que, en mi opinión, lo último es lo que mejor reflejaría mi pensamiento; pero toda la evolución anterior es muy importante puesto que refleja la clave de la posición actual, explicando por sí misma su desarrollo.

Si nos fijamos esto mismo ocurre con otros pensadores, y con la misma evolución científica y tecnológica, pero sí quiero subrayar explícitamente este tipo de filosofía evolutiva: cualquier desarrollo científico guarda en su interior este tipo de evolución; no es algo nuevo, ni significa que lo anterior fuese erróneo, todo lo contrario: era la verdad de su época, reflejando los conocimientos del momento.

Lo dicho, mi sistema: ¡la filosofía del límite abierto!

martes, 29 de noviembre de 2022

Sintiencia

 Hay multitud de teorías acerca de la sintiencia (capacidad de sentir de los seres vivos).

En realidad la sintiencia se refiere además de sentir emociones, dolor, bienestar, etcétera, a la consiguiente percepción subjetiva del entorno y las experiencias vitales. Se entiende, pues, que sea un concepto fundamental para la filosofía de los derechos de los animales, por ser la base de la capacidad de sufrir, y por ende de la otorgación de ciertos derechos.



Sería, entonces, una forma minimalista (qualia) de definir la conciencia, que sería distinta de otros aspectos de la mente y la conciencia, como la creatividad, la inteligencia, la intencionalidad o el auto-conocimiento.

Para Colin McGinn, la sintiencia nunca será entendida, "nuevo misterio", siendo el único aspecto de la conciencia que no se podría explicar. Otros filósofos, como Daniel Dennett, no están de acuerdo, y además piensan que los animales no humanos no son sintientes.

Para Donald Broon, de la Universidad de Cambridge, un ser sintiente, puede "evaluar las acciones de otros en relación a las suyas y las de otros, recordar sus acciones y sus consecuencias, evaluar los riesgos y beneficios, sentir sentimientos y tener un grado variable de conciencia".

La sintiencia implicaría la capacidad de experimentar placer y dolor.

El investigador Manu Herrán se pregunta si hay más sufrimiento que dolor en la naturaleza. Nos dice que Oscar Horta ("La cuestión del mal natural: bases evolutivas de la prevalencia del desvalor"), opina que "el desvalor prevalece sobre la felicidad existente en la naturaleza", debido al proceso evolutivo en un contexto en el que los recursos son escasos, así que el sufrimiento y la muerte temprana serían la norma de la naturaleza; en otras palabras, "el número de individuos que viene al mundo solo para morir de forma dolorosa al poco tiempo supera ampliamente al de aquellos que sobreviven".

Para Herrán, el uso de simulaciones informáticas de teorías sobre la sintiencia podría ayudar a entender mejor las discusiones sobre la sintiencia que se manifiestan en abundantes debates sobre el tema.

De todas formas, dicho autor, advierte de los inconvenientes que se presentan acerca de la sintiencia en relación del sufrimiento y disfrute. Se pregunta: ¿sufrimiento y disfrute son medibles y comprobables, o bien pueden considerarse como valores negativos y positivos de una misma variable, dimensión, eje o gráfica?; o ¿serían variables diferentes, como la sal y el azúcar que parecen opuestos pero no lo son, y sin duda, no se compensan?

En mi opinión, esta forma de afrontar la sintiencia, en cuanto a sufrimiento y disfrute de forma global de las criaturas vivientes de la naturaleza, tiene un defecto básico en orden ontológico, que tiene mucho que ver con el mundo de las cualidades (qualia). Por no extenderme mucho, decir que la evolución como criba de la vida, al escoger las criaturas más adaptadas, supone admitir el espejismo del sacrificio (sufrimiento) de muchos en beneficio de los que quedan (disfrute). Y eso no debe tomarse así, pues el mundo de cualidades (qalia) pertenece a un críptico entorno donde la circunstancia temporal (presente), no posee el trascendente poder de totalidad en cuanto al comportamiento y la decisión: la vida es un todo atemporal e histórico que trasciende el mismo tiempo, y su qualia representa la unicidad y el reconocimiento propio del individuo. Ontológicamente hay un abismo entre la materia inerte, y la materia viviente y sentiente: ¡el hecho de vivir, de ser tal ente, supera en mucho la capacidad de sentir sufrimiento o disfrute en cada uno de los presentes de la vida de una criatura!

Estoy con MacGinn en su idea de que la sintiencia es el único aspecto de la conciencia que no se puede explicar (científicamente). 

martes, 22 de noviembre de 2022

Todas las papeletas para la "autodestrucción"

 ¿Hecatombe nuclear? ¿Arma biológica para pandemia mundial?¿Guerra química masiva?... En siglas N.B.Q.

El temor humano a una catástrofe mundial con peligro para la misma pervivencia de la humanidad, es una realidad tristemente bien fundada... Que una potencia mundial insinúe, o amenace con desatar el "armagedón" nuclear parecía algo inconcebible hace solo pocos años. La crisis de los misiles en Cuba parecía algo del pasado que la historia había enterrado en la práctica.

Nos despertamos con la triste realidad de que el tercer milenio se despacha con una sombra tremebunda que amenaza nuestra supervivencia: ¡el peligro de "autodestrucción" se hace evidente!... ¡La paradoja de Fermi acerca de la existencia de civilizaciones extraterrestres y su aparente ausencia nos hace temer lo peor!

Del terrorismo, se daba por supuesto la posibilidad de utilización de algún armamento nuclear, biológico, etcétera, pero ¿quién podría suponer que una potencia global sería capaz de poner tan en peligro la supervivencia humana?... ¡El peligro de "autodestrucción" se ha multiplicado, en proporción, exponencialmente!

¿Han de venir especulativas potencias extraterrestres para que su amenaza "potencie", consecuentemente, la unidad del género humano ante el peligro?... Si ese peligro lo tenemos aquí mismo, en nuestras entrañas... ¡no hace falta buscarlo en el espacio exterior!

Una vez más, y no me cansaré de repetirlo, es preciso un "control mundial" ante tales amenazas: ¡el botón rojo nuclear no puede caer en manos de un autócrata, un dictador o su camarilla reducida de allegados!... ¡Hay que evitarlo, por encima de naciones, ideologías o cualquier tipo de justificación!


El descrédito de la ONU como organismo inservible para tales menesteres es manifiesto, como cualquier organización conocida hasta el momento, porque ese botón rojo nuclear, en última instancia, debe ser "controlado" por la propia humanidad... ¿El cómo?... ¡He ahí el "intríngulis" del problema, el "quid" de la cuestión...! Y lo que digo referente al armamento nuclear, lo hago extensivo a la amenaza biológica (que no es menor, visto lo visto con las últimas pandemias), y a la química de efectos masivos, resumiendo: ¡las armas de destrucción masiva!

¿Crisis climática, previsiones malthusianas sobre la escasez de recursos?... La guerra de Ucrania está provocando una indeseable y no prevista nueva carrera de armamentos, en detrimento de la aplicación de esos ingentes recursos a la solución de problemas mucho más perentorios para la humanidad.

Tantos y tantos adelantos técnicos secularmente para la guerra persiguiendo el dominio tecnológico, y tan pocos, como he ido advirtiendo en los últimos años, para la "contención" de tales armas de destrucción masiva. Es, pero que muy urgente, avanzar tecnológicamente de forma singular en la anulación y/o control del peligro que representa a nivel mundial ese armamento N.B.Q. por su enorme potencial de destrucción.

¡La humanidad nunca ha estado más cerca de su "autodestrucción!

miércoles, 9 de noviembre de 2022

¿El fin justifica los medios?

 Sus connotaciones con la izquierda de sobra son conocidas. Sí, pero es hora de aclarar algunos conceptos que parece que obvian muchos de sus componentes.

Me refiero tanto al fin como a los medios.

Los medios, y más últimamente, parecen estar contra natura: los defectos, a su parecer, parecen virtudes. Nada más absurdo. La verdad parece como si fuera solo un patrimonio de la derecha, y por contra, la mentira es vanagloriada por muchos. ¿Dónde está aquello de: "España no se merece un presidente que le mienta"?

El progresismo se refiere casi en exclusiva al mal empoderamiento de la mujer, o a temas relacionados con la sexualidad. ¿Es eso el progresismo?

Parece como si todo lo que contraviniera a la derecha es bandera del izquierdismo trasnochado. ¿Y esos son los medios a los que se refiere la referida frase del título?



Habría que hacérselo ver. Usemos más la cabeza que para algo debería servir.

Y en cuanto al fin. ¿Cuál es el fin: ganar unas elecciones? O, como parece, mantener el poder por encima de cualquier cosa, principio o ideología... ¿Y el país, y los españoles, y el bien comunitario? ¿El fin es que siga gobernando un tal señor, valiéndose de cualquier medio? Vaya tufo de autocracia, a un paso de una dictadura al estilo bolivariano.

En bien de todos, os recomiendo tener presente que: ¡El fin no justifica los medios!

sábado, 22 de octubre de 2022

Un universo de consciencias

 "La traza vital de cada criatura permea el universo"

Ya hace tiempo que me incliné por la hipótesis de que cada consciencia y todas juntas constituyen la verdadera esencia del universo. En el universo no solo se da la evolución biológica, sino una mayor que es la que supone la evolución de cada criatura en el sentido completo total, su esencia, su incremento de consciencia. Así cada ser vivo tiene una traza vital en el universo que es su vida entera, su historia, con indiferencia del conocimiento que lo demás tengan sobre ella: es un diálogo entre el ser y la realidad del mundo.


Pero además, como cada ser tiene su impronta en el universo, el conjunto de dichas consciencias sería una envolvente que representaría lo más genuino de dicho universo, del mundo; para mí lo más importante: el universo está "permeado" por todas las consciencias de los seres vivos: en verdad, por todas las pequeñas historias de cada criatura. Aquí el tiempo no significa nada, si no es la correa de transmisión de la evolución, y en esta última son los presentes quienes portan la bandera de la actividad material de tales consciencias. El resto del tiempo, pasado y futuro, son tan reales, tienen existencia dentro del universo, aún cuando carecen de la acción que si poseen los presentes.

En conjunto, pues, el universo evoluciona, sobre todo en cuanto a la consciencia como un todo que da a luz una criatura sorprendente que es la llamada Criatura Suprema, origen y final de toda la evolución: el Alfa y el Omega del filósofo Teilhard de Chardin. Se adivina una especie de evolución dentro de la Nada, desde el caos inicial del Taoísmo a la divinidad representada por ese Ser Supremo, que al final hizo capaz la Creación entera.

Claro que ante semejante panorama, yo mismo me encuentro tan desvalido como el propio San Agustín al intentar explicarse al mismo Dios: ¡Nos supera en mucho y solo podemos adivinar una minúscula parte de su inmensidad!

sábado, 15 de octubre de 2022

El universo: sustancia divina... y ¡humana!

Como expuse en mi reciente obra, "Consciencia y sensación", ambas conforman un "estado de la materia". Existirían tres estados de la misma: la inanimada (la masa de la Física); la materia-energía como fabulosa concentración de energía, de acuerdo con la famosa ecuación E=mc2; y la animada citada.

Las características de este último tipo de materia conlleva, a su vez, la aparición de la "flecha temporal": pasado-presente-futuro. Y ello porque el "presente" es el período del tiempo donde esta materia animada ejerce su acción (el presente se define como la cantidad de tiempo necesario para la realización de la acción). El "pasado" sería el período temporal anterior a este último; y el "futuro" el posterior.

También se dice que el presente es el "asiento" de la consciencia, aún cuando las últimas  teorías neurocientíficas afirmen que la consciencia es posterior a la inconsciencia, aunque se salvaguarde el "libre albedrío". ( Ver en la revista digital Levante las referencias al artículo del neurólogo Andrew Budson "Consciousness as a Memory System".)



En resumen, consciencia y sensación están "alambicadas" en la propia materia: la materia animada las "rezuma"... Y dando la vuelta al razonamiento: sin materia, su alambique, consciencia y sensación se difuminan: ¡no existen! La muerte sentenciaría tanto a la consciencia como a la sensación, que deberían ser cualidades del presente de la materia animada... Pero, ¿y si, aún cuando la acción se circunscribe al presente, consciencia y sensación como binomio sobre el que se edifica el espíritu humano, se hiciesen atemporales? (Curioso: el tiempo de la relatividad equivale casi a la inexistencia del propio tiempo -pasado, presente y futuro estarían inscritos en el mismo bloque-.)

¡El universo quedaría permeado por ese binomio de lo vívido, del espíritu vital de cada criatura!: las consciencias inundarían el universo todo, y la frase milenaria de Lao-Tse, "Vivir es llegar, morir es volver", poseería un total sentido. Entramos en el universo del tiempo y el espacio al nacer, y volvemos al universo de la Nada -el Tao de donde procedemos- al morir.

¡Habríamos hecho nuestra "aportación" voluntaria al Todo, así nuestro espíritu en el "cuenco" construido con su labor recibiría su parte del néctar de la divinidad!

lunes, 10 de octubre de 2022

Amor, desamor, odio

 Tanto y tanto se ha escrito sobre el tema, que no hay biblioteca que pudiera contener los libros, novelas, etcétera que de alguna forma se refieran a cualquiera de esos conceptos, así que lo que expongo a continuación es una visión muy parcial, muy particular pero que refiere a las circunstancias vividas por el que escribe.



En mi visión el desamor sería lo contrario al amor, lo que equivale a algo así a como la indiferencia. O sea, lo que tanto se ha descrito al odio como lo opuesto al amor, por mucho que se haya hecho popular, no sería verdad.

El odio es una verdadera fuerza de la naturaleza, tanto que ha sido y sigue utilizándose políticamente en las colectividades. Llegar al odio, implica una serie de secuencias previas referidas a la ira, la aversión, etcétera.

Claro que desde el punto de vista neurológico, los circuitos correspondientes al amor y al odio corren paralelos en gran parte, aunque no son idénticos: en el odio participa más la corteza prefrontal, el razonamiento. Debido a ello se ha producido el error anteriormente expresado de situar al odio como lo opuesto al amor.

El desamor suele tener un secuencia más lenta, partiendo de la tristeza y la frustración, la pérdida de ilusión o de expectativas.

El amor claro que es la esencia de la vida, pero permite muchas gradaciones, desde el apasionado, al romántico y un largo etcétera.

De todas formas no confrontemos amor y odio, pues en repetidas ocasiones nos encontramos con la triste realidad de que el odio es más fuerte que el amor. Lo dicho: ¡amor, desamor y odio son conceptos muy distintos!

Consciencia, Creación y Evolución

  ¿Una reedición de la "Evolución creadora" de Bergson? Por supuesto que no, aunque el concepto de "elán vital", impulso...