martes, 16 de marzo de 2021

El mundo de lo inaccesible. Indiferenciación inteligencia-accción

 Es la hora de explicar esta "fusión" o dualidad inteligencia-acción, es decir, ese "estado" (materia animada) donde la "criatura" domina desde dentro, o sea, ejerce "su inteligencia" sin intermedios -directamente sobre la totalidad de su sistema o cuerpo.


Este último estado en el límite no tiene "partes" dedicadas a algo específico (como órganos, etcétera), sino que es inespecífico: la acción se confunde con la inteligencia, de forma que no pueden distinguirse un cerebro "como sede posible de la inteligencia" y unos "órganos transmisores" de la "voluntad" del organismo.

Es difícil entender esa síntesis entre inteligencia y acción, puesto que nosotros estamos familiarizados con esa realidad que los presenta separados, pero esto no fue siempre así. Todo lo contrario, esta diferenciación surgió a partir de un estado inicial de la vida en que estaban indiferenciados: "la materia animada original". Así que podríamos aprender mucho de la inteligencia y la acción si nos remontáramos hacia atrás. El método sería hacer el "experimento mental" de "situarnos" en esta materia animada indiferenciada y especular, suponiéndole unas propiedades con capacidad potencial para que pudieran derivar de ella los estados de inteligencia (cerebro y mente) y de acción (órganos y sentidos) que observamos en la actualidad.

O sea, aquel estado indiferenciado se caracterizaría porque en él inteligencia-acción (aunque fuese de forma pasiva, entendido esto como reacción posterior retrasada, no "anticipativa", lo que ya significaría una "inteligencia" en la construcción de "incipientes modelos") sería una misma cosa, lo que supone que el "organismo" reaccionaría al unísono "sin estar dirigido" por parte alguna diferenciada del mismo con carácter general, sólo por áreas distintas según el tipo y clase del estímulo incidente, variación que no supondría un "centro localizado" evidente. Pero ese ser, al estar vivo, ya posee "unicidad" (característica básica del ser y la vida) y por tanto, una "voluntad" que se traduce paralelamente en esa síntesis inteligencia-acción y al mismo tiempo en sensación-sentimiento. Cualquier "estado" del organismo (materia animada) se traduce en una "sensación-sentimiento", lo cual no significa que posea la propiedad de la acción (realmente acción-inteligencia). La sensación-sentimiento es algo pasivo, y actúa como la "mecha inicial" de la explosión-reacción que se producirá a continuación. Esa sensación-sentimiento posee una "escala" o gradación entre agrado y desagrado, que indica realmente, aunque groseramente, lo que es "bueno y malo" para el organismo.

Pero la reacción en sí, como proceso, viene desarrollada por el otro factor inteligencia-acción. Y es este último factor el que en su evolución va diferenciándose en una cierta inteligencia, "concentrándose" y a la vez modulando un cerebro, y en la acción, cuya "realización", también, "modela" los diferentes "miembros y órganos".

El sentimiento-sensación produce la ignición de la mecha (es la causa original), como hemos dicho, pero está "incapacitado" para dirigir todo el proceso reactivo inteligencia-acción. No existe, todavía, el cerebro que en los animales, por ejemplo, dirige dicho proceso. La inexistencia de ese cerebro nos deja "un vacío" que confunde al filósofo y al mismo hombre de ciencia, ante una actuación inteligente sin sujeto (consciente) -cerebro o lo que sea- que la "realice"... Y es que quien "dirige" el proceso de esa reacción es la idea abstracta. Una idea "impregnando" el psiquismo (que no se identifica exactamente con la mente de un cerebro) de un organismo, es capaz de ¡dirigirle! Son las ideas, pues, las que tienen la "potencia suficiente" para dirigir el proceso de la reacción, de la inteligencia-acción. Y es que la idea es en sí inteligencia pura, que al "materializarse" en un organismo, es decir, al adquirir la propiedad característica de la materia, el movimiento (la acción) se transforma en una inteligencia-acción, factor sustancial de la voluntad, que hace posible la reacción del organismo vivo. Este factor, más el pasivo de sensación-sentimiento, configuran o componen el ser vivo.

Pero algunas ideas (abstractas) ya en los organismos dotados de cerebro (como el mismo hombre), al existir entonces, paralelamente, un cerebro que es en sí un almacén de ideas, en el que se establece el "juego de las mismas" -con su composición, reorganización, desarrollo y evolución-, para lo cual, primero se las "depura" de su componente "accional", se desarrollan y evolucionan asépticamente, y a continuación vuelven a "conectarse" a los circuitos de salida, los ya existentes órganos, perdiendo la propiedad "accional" o su componente material, "estado" en el que son "conocidas" por nosotros mismos, son  las que constituyen el contenido "consciente" del ser vivo. Aunque la gran mayoría de ideas, estas sí accionales, siguen componiendo, existiendo y actuando en el gran "iceberg" que constituye el "inconsciente" de dicho ser vivo.

 Evidentemente, este mecanismo es eficaz para que la voluntad pueda "expresarse" en reacción al medio, pero la descripción de dicho mecanismo nos permite distinguir "ciertas lagunas" en detrimento de la voluntad: son las "distracciones" de la voluntad las que permiten que se introduzcan "otras ideas" en el mecanismo anterior, entrando en el proceso reactivo; a continuación, la retroalimentación existente en todos los organismos origina las distintas inclinaciones "no deseadas" del ser vivo, que producen una potenciación mayor de esa "distracción" de la voluntad. Todo ello "encierra un peligro", así considerado por las distintas religiones, que consiste en un "desvío" del individuo de lo que se considera su "verdadera misión" (que no es más que el conocimiento y desarrollo "espiritual" del ser). De ahí la necesidad, según los moralistas, de domeñar las ideas, las mentes, para que "sólo florezcan las "ideas positivas" (en el sentido del "beneficio" del ser en las mismas).

Pero "ese peligro", por la posible introducción de la "negatividad" en las mentes, también y por el contrario, puede ser una catapulta para alcanzar más altos niveles en la evolución del ser. El procedimiento se describe en los diversos capítulos desarrollados en la obra Superego.

(De la obra del autor Superego)

miércoles, 10 de marzo de 2021

Materia "animada"

¿En qué se distingue una máquina (por cierto, creación humana), de la máquina-cuerpo del ser vivo?


 ¿Qué ocurre en un mecanismo, u organismo realmente vivo?

Pues, sólo y nada menos que la aportación fundamental del llamado "de suyo" de la propia máquina a las salidas del sistema (al "comportamiento" del ser vivo, en otras palabras). ¿Y cómo puede ser esto?... ¿Qué hemos aportado a la cuestión, que se nos ha escapado?

El cambio se refiere a la "forma de actuación de la inteligencia sobre el mecanismo". Esta forma de actuación o incidencia ya no es externa, sino que se "confunden" actuación con inteligencia, al transformarse ambas en algo interno, en un "de suyo".

En un símil, en el caso del mecanismo simple, la acción del hombre (observador, sujeto, etcétera) se asemeja a un "operario" gobernando una máquina, en que su actuación se traduce en el "manejo" de una serie de palancas o mandos del aparato. Entonces, este último, si está en perfecto funcionamiento (no averiado), responderá fielmente (el "esclavo" informático) y de forma "totalmente previsible" a la acción de dicho operario.

Sin embargo, en el caso de la materia animada no existen palancas (mandos externos) que pueda "manejar ningún operador". La "inteligencia" de la misma máquina "gobierna" el mecanismo de forma directa, sin intermedio de mandos o palancas. Es más, no existe por ningún lado algo asimilable a mandos o palancas; es el organismo el que actúa al unísono, en todos los casos. (Eso no quita que existan subsistemas, dentro de todo el sistema que es el organismo, pero no es más que un aspecto funcional, pues la imbricación de todos los subsistemas es total y global en el sistema-mecanismo entero.)

¿Cómo, pues, puede manejarse la "máquina" organismo vivo (cuerpo)?... Pues de una forma tan "directa" que la simple "mente", a través del proceso de "implementación de la idea" (de cierta forma, el antiguo "logos"), es en sí la inteligencia y la acción juntas (una especie de dualidad, como en física la onda y el corpúsculo). Así que el organismo produce, entonces, "outputs" o salidas -comportamiento del ser vivo- que denotan claramente la actuación del "de suyo" de ese organismo (entonces ya transformado claramente en un ser vivo, en materia puramente viva): ¡El mecanismo ha incorporado al "sujeto" dentro! ¡El operador no es ya "exterior" al mecanismo, sino que se ha "introducido" en el mismo, es "interior" a él! También, paralelamente, hay un cambio "sustancial" en dicha materia "animada": aparece el "sentimiento" (una sensación interna). La materia se hace "sentiente", cuando todo mecanismo o aparato creado por el hombre es incapaz de sentir (es decir, no posee esa característica de la vida del "de suyo").

Lo básicamente novedoso es la aparición de una "voluntad" en la misma materia (esa materia-cuerpo tiene ya "voluntad", y por ende sentimiento). De esa "voluntad" original (la voluntad del filósofo Shopenhauer) nace todo lo demás, la misma vida.

Después de lo descrito, habría que analizar más detenidamente lo que ello supone... La materia se dota del "de suyo", y ello significa una voluntad, un sentimiento, un "hacerse sujeto", "un centrar el mundo sobre sí"... Todo ello constituye de forma indisoluble y no excluyente, la aportación del tal "de suyo".

Pero, al crearse aquella dualidad inteligencia-acción, dicha "fusión o síntesis" significa la transformación radical tanto de la inteligencia como de la acción, perdiendo ambas muchas de sus características definitorias... Para un "observador externo" (no el ser vivo que actúa) es apreciable en aquella "dualidad" la inteligencia que refleja la acción observada en el "comportamiento del ser vivo". O sea, es "perceptible" la "acción" y es deducible de ella la "inteligencia" que hay detrás de la misma... Mas para el propio ser vivo (el sujeto), ni hay "consciencia" de esa inteligencia (realmente es el "inconsciente" del propio sujeto el que actúa), ni hay "consciencia de que se está actuando, si no fuera por el efecto de dichas acciones sobre el "mundo exterior" (en su retroacción sobre el ser vivo). El organismo se limita a "vivir", solo "siente la vivencia", ese sentimiento básico de "sentirse vivo"... Desde esa vivencia "no actúa", habría que expresarlo mejor diciendo que más bien "despliega" su vida en el mundo. (Desde la radicalidad de su interior más íntimo se "despliega" hacia el exterior, hacia el mundo que, nuevamente, para un observador externo, presenta los aspectos de un comportamiento, de una forma de actuación ante el medio.)

Así que puede darse la paradoja, de hecho de lo más corriente, de observarse un comportamiento que a veces denota una alta inteligencia (caso humano), cuando el mismo sujeto no es "consciente" del alto grado de conocimiento e inteligencia que denota dicho comportamiento. (En la mayoría de los casos el hombre, por ejemplo, no siquiera tiene que "pensar conscientemente" -algo que, curiosamente, definimos como inteligencia humana- lo que tiene que hacer en las situaciones más cotidianas.) No hace falta recordar la cantidad de funciones altamente elaboradas que realiza el organismo humano sin ser plenamente consciente el mismo sujeto de ello; son lo que llamamos automatismos, precisamente un campo de investigación sumamente activo.

Del análisis de todo lo anterior, surgen cuestiones que parecen chocar con la lógica a la que estamos acostumbrados: ¿Cómo una inteligencia sin consciencia puede actuar? Parece que todo el proceso se inicia con una voluntad que construye una idea en la mente... La idea en la mente, ¿sería, entonces, capaz de "gobernar" el cuerpo, y ese gobierno significa establecer aquella dualidad inteligencia- acción? En nuevos artículos estudiaremos la cuestión.

(De la obra del autor Superego)

lunes, 8 de marzo de 2021

Reflexión, tiempo, sensación

Siguiendo con las recomendaciones expuestas en el artículo del Blog Foro Esencia "Las claves del fenómeno cuántico", voy a continuar con el hilo del artículo anterior de este mismo Blog.


Dije que es la reflexión sobre la imagen especular de nosotros mismos en el entorno, la que hace posible la decantación de uno de los estados de la superposición cuántica sobre nuestra interioridad: una consciencia (del observador) que se hace consciente de sí misma, la que a su vez, provoca la "emergencia" de la propia interioridad de la criatura (observador). Mas, ahora, quiero matizar aun más lo que representa tal hecho... Ya sabemos que esa "evidencia" sobre sí mismo que aparece, conlleva sobre la criatura la sensación-emoción, una incursión parcial en el mundo de lo inaccesible (INAC) que trae consigo: entendimiento, sensación, en suma, inmersión en el "mundo de las cualidades"... Pero, no solo eso, sino que también le supone la "aparición del tiempo", esa dimensión a la que estamos acostumbrados y que, entonces, se "incrusta" en lo más profundo del ser de la criatura... Quiero decir que esa nexo-reflexión entre criatura (observador) y su imagen especular en el entorno, hace posible la "cuantificación" del tiempo, "continuo" y por ello "inexistente", de la "naturaleza" del ser, en el archiconocido pasado-presente-futuro... Esa nexo-reflexión construye el "presente" del tiempo para la criatura, presente que significa potencialidad para la "acción" sobre el mundo (entorno). Y yendo más lejos, también la sensación necesita de esa "cuantificación" para existir en el presente, acompañando de esta forma a la acción, lo que en conjunto representa la "actividad", el comportamiento del sujeto... Sin esa "cuantificación" estaríamos ante algo más diáfano, más extendido, más sentimiento general del ser y menos sensación momentánea del presente...

Así que la materia (cuerpo) no limita al ser, y éste no es una "emergencia" de aquel, sino todo lo contrario, el ser lo "supera", desde su posición de elemento de lo inaccesible (INAC). Esa materialidad del cuerpo (con ella, el cerebro), es realmente una "retracción" de las inmensas posibilidades de la criatura, su ser, como elemento del INAC: se comporta como un "filtro" que acota al ser en su presente temporal, algo imprescindible para la acción, pues sin ello no sería posible la propia evolución (crecimiento o decrecimiento) de la naturaleza del ser: su desarrollo (creación de su naturaleza) lo necesita...

Al llegar a este punto, se entiende que tal "acotación" deja de incidir en el "óbito" (el filtro material desaparece -se descompone), resurgiendo el ser en todo su esplendor, fuera de sus limitaciones, dentro del "corsé" de su cuerpo material.

Un apunte más. Aunque la criatura funciona o se manifiesta con "unicidad", un "yo" (salvando los matices que se vislumbran claramente en mi obra Superego), es evidente que soterradamente existen innumerables subsistemas (igualmente vivos) que la conforman de diversa forma, en cada momento y en cada situación... ¿Qué hace posible, pues, esa "unicidad"?... Adivino que es la consecuencia de la aplicación de aquella ley ya expuesta asiduamente en muchas de mis obras, "la ley de semejanza", que hace posible el "entrelazamiento" necesario entre todos esos subsistemas (linfático, cardiovascular, etcétera), para poder actuar como un solo individuo. En este caso, creo que la "unicidad" que presenta el cuerpo material, tiene mucho que ver con el componente genético del núcleo de las células que lo componen (neuronas, células germinales, etcétera), tanto genética como fenotípicamente. Su identidad en todas las células del cuerpo, representa la "semejanza" requerida.

Y hasta aquí, el conjunto de reflexiones que he querido presentar en relación con el desvelamiento del mundo al que llamo inaccesible, cuyo interregno con el del mundo material que nos rodea es esa parte de la Física que llamamos MQ. 

viernes, 5 de marzo de 2021

Estudio sobre lo inaccesible (INAC)

 Aplicando las recomendaciones apuntadas en el artículo del Blog Foro Esencia, titulado "Las claves del fenómeno cuántico", expongo a continuación:

Hay una "superposición" de estados reflejada en la función de onda cuántica de Schrödinger, lo que es lo mismo que una realidad "en potencia", pues la verdadera realidad nace a partir de la "decoherencia" decantando un solo estado, este sí real.

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Y es la medida la que produce la "decantación"... Es la "consciencia" del observador de tal medida, la que hace posible todo ello... Se establece una "conexión" entre objeto (cuántico, por supuesto en superposición de estados) y la "cosciencia" del observador para tal posibilidad, en otras palabras, "consciencia" y objeto forman un sistema definido por esa relación o conexión, cuyo resultado es el objeto real (la decantación de un estado).

Ahora, si el objeto en cuestión es la "reflexión" sobre el mundo del propio observador (consciencia), la "conexión" entre el observador y su "imagen especular" sobre el mundo, produce la consciencia de esa consciencia, una cierta "evidencia" (no solo conocimiento) de sí mismo... Tal "conexión-reflexión" origina, pues, esa evidencia de sí, conocimiento parcial también,  pero la "evidencia" es "sentirse a sí mismo", con lo que "aflora" lo más íntimo de sí, produciéndose la sensación-sentimiento de uno mismo.

He de citar dos recientes artículos que vuelven a incidir sobre la naturaleza un tanto extraña del mundo cuántico:

"Imaginary Numbers May Be Essential for Describing Reality" (http://www.quantamagazine.org/imaginary-numbers-may-be-essential-for-describing-reality-20210303/)

"La consciencia no dependería del cerebro" (http://tendencias21.levante-emv.com/la-consciencia-no-dependeria-del-cerebro.html)

Respecto al primero, decir que la necesaria inclusión de números imaginarios en el mundo cuántico es imprescindible dado que, en mi opinión, ese mundo cuántico no tiene en sí una "realidad esencial", sino que solo refleja la interrelación (abstracta) entre los dos mundos que sí tienen realidad esencial: el mundo de lo accesible (AC) y el de lo inaccesible (INAC).

Respecto al segundo, para mí refleja que la consciencia es el elemento más sustancial del mundo, agente básico del mundo de lo inaccesible (INAC) que, por supuesto, desborda por todas partes al elemento material que lo conecta al mundo físico de lo accesible (AC), el cerebro.

En mi opinión, este somero análisis sobre INAC, muestra un posible enfoque en el estudio del mundo de lo inaccesible. Dios quiera que nuevas pequeñas "luminarias" vayan apareciendo, surgiendo de nuestras indagaciones.

domingo, 21 de febrero de 2021

Agenda 2040

 "El mundo vuelve a su cauce. ¡Fuera basura! De las aguas, del campo... de las mentes"

Atardece. El cielo anaranjado se abre a un infinito de abigarrados colores caleidoscópicos: son nubes caprichosas difuminadas en un azul risueño en descenso. Y a los lados la multitud de verdes como enorme colchón mullido. Aquí y allá flores de todos los rincones y tonos del arco iris, con la amalgama de olores perfumados que adormecen los sentidos.

Pero ante tamaño cuadro casi celestial se requería un cuadro de ángeles o casi ángeles. Nuestros ángeles tienen un idioma: la poesía. El poder de los sabios hizo posible la presencia de los ángeles: los poetas. (Dicen que hace tiempo, cuando aquellos dominaron la "realidad virtual", pudieron hacer revivir los antiguos poetas -por supuesto, históricamente tiempo ha fenecidos). El caso es que cuando el venerable anciano deslizaba mansamente el fluido mágico de su palabra, un coro de poetas en divina melodía, recitaba sus poemas.

"Hoy, queridas criaturas, son la prudencia y el amor quienes guían nuestros pasos. El amor a lo que nos rodea, hacia nuestros hermanos animales, hacia nuestras hermanas plantas nos impide otra actitud. Sí, el hombre no puede desvincularse de su labor creadora, de su cooperación con el Ser Supremo que le lleva a actuar de forma que todo beneficio propio que no lo sea también del grupo, de la humanidad, de toda la naturaleza es íntimamente rechazado.

¡Cuánto evolucionó nuestra vida interior con el nuevo sino! La humanidad no fue tal, verdaderamente, hasta que encontró la nueva verdad... Y es que apenas había avanzado en los miles de años que transcurrieron desde que empezó a escribrir, hasta bien entrado el siglo XXI; desgraciadamente, el mismo Espíritu  se había batido en retirada ante el ídolo de un progreso material que en realidad solo alcanzaba a pequeña parte de la humanidad. El camino del análisis, de la disección científica, había conducido al hombre a un alejamiento del verdadero Ser, de su linaje humano. Nuestra senda es hoy la antítesis de la anterior: la vía de la meditación, el éxtasis, la antesala de la unión con el Espíritu Supremo.

Sabemos que el antiguo desarrollo técnico conducía a una falsa alegría, a una vida de comodidades germen de una progresiva muerte, la de los tintes acres, no la mansa, divina y hermosa del encuentro... Se prometía no el paraíso, sino variados paraísos, tan caducos como los efectos de las variadas drogas que por aquellos años solían obnubilar, con demasiada frecuencia, las mentes de los hombres... Se recurrió a una desvirtuación de las técnicas chamánicas, secuestrando ancestrales sabidurías usadas en ritos de iniciación sagrada, acaparando todo tipo de drogas naturales y sacándolas, así, de su propio ámbito... Y fue, una vez más, la Técnica la que fue suplantando estas últimas por otras sintéticas apellidadas drogas de diseño.

¡Cuán lejos aparecen hoy nuestros viajes a los diferentes planos de la realidad!.. Nuestra arma, la meditación, la mente preclara rayana en la clarividencia.

Hermanos, ya sabéis que no estamos solos en el Universo. Somos muchos y queremos ser más. Queremos hacer partícipes de nuestra alegría a más y más seres, igual que nuestro Dios nos donó la existencia y el amor a nosotros mismos.

La Vida tuvo un lento caminar, en el que a cada paso parecía peligrar y hasta desaparecer... ¡Pero la Vida al fin ha explotado entre el cáliz de nuestras manos!... ¿No veis esa irradiación, luz cegadora ante la que se apaga cualquier sombra?... ¿Qué puede deteneros ya?... ¡Hoy es el día de vuestro nacimiento: la deificación de vuestro ser!... Hasta la memoria anterior borró aquel Resplandor: ¡Fue el despertar!... Y aquel parto fue doloroso, encerrando en sí amargura, y también una velada dicha, anticipo de tiempos mejores... ¡Pero ya solo queda felicidad, satisfacción: la del Creador ante su obra!"

La exaltación del anciano era evidente, su transfiguración en el más brillante lucero emitía una melodía sublime: la melodía de las estrellas.

"Hermanos, mis alevines, ¡qué magnífica labor ocupa hoy nuestros desvelos" Solo tenéis un trabajo, que no fatiga, que alegra, que expansiona nuestro espíritu: ¡Crear!... Hoy es la nueva y continua primavera, únicamente interrumpida por delirios de exaltado Amor... La potencia de la Vida, de la Voluntad, es la constante que exuda por todos los poros. El Espíritu lo llena todo, lo es todo... anida en el fondo de la sorprendente y bucólica Naturaleza, pero se fija igualmente en el último rincón del Cosmos, más allá de las galaxias salpicadas de la voluptuosidad exultante, del juego armonioso, del pálpito incesante de las almas y los corazones, que en ritmo y música celestial alaban el esplendor de la nueva era.

¡Creadores todos, el laurel coronado de vuestras sienes ciega el sol del mediodía!..."


(De la obra Melodía en las estrellas)

lunes, 8 de febrero de 2021

El entrelazamiento cuántico clave de la mente

 Una hipótesis que no he contemplado hasta ahora, se refiere a la "extraña" propiedad del entrelazamiento cuántico en su relación con el llamado cerebro cuántico... Los detalles los postergaré, dando prioridad a la emisión de tal hipótesis.


Se me ocurre que entidades independientes como, por ejemplo dos partículas, pasan a ser un mismo sistema, una vez entrelazadas... El intríngulis de la cuestión es la esencia de esa "conexión" que permite la transformación de dos sistemas, o muchos más en el caso de múltiples partículas, en un todo o sistema único (propiedades correlacionadas), como es el ejemplo del condensado de Bose-Einstein... Es algo así como un cambio de fase, que en este caso es un cambio de sistema y, en la hipótesis que expresaré, de "condiciones físicas".

Emito la hipótesis de que un sistema entrelazado, para sí, para sus componentes, antes individuales, posee un comportamiento cual si dejase de existir en su seno una diferenciación espaciotemporal: pasa a ser una única entidad en la que no caben "diferenciaciones". En otras palabras, dentro de tal entidad, los conceptos de espacio (diferenciación espacial) y de tiempo (anterioridad y posterioridad) dejan de tener sentido...

Desde la posición de un observador externo a la misma (nuestro universo físico clásico), sí cabe establecer diferenciaciones de localización de cada uno de los elementos del sistema o entidad, es decir, está definido el concepto de espacio... y también las distintas evoluciones del sistema (transcurrencia temporal): ¡Tiempo y espacio son dimensiones "necesarias"! Pero todo ello deja de tener validez en la "interioridad" de la entidad: es imposible definir un centro o punto crítico diferenciado; es como todas sus propiedades estuvieran difuminadas en su interior, sin localización. Curiosamente, es la misma propiedad que presenta la "mente", pues no tiene localización: ¡está en el cerebro entero! Y la mente, así mismo, sería "indiferente" al tiempo, si no fuera que el entorno, el mundo,  "ancla" a esta mente al transcurrir de los movimientos externos, los sucesos del universo físico...

Así que, de acuerdo con esta hipótesis, por el entrelazamiento se produce un "cambio de fase", un "cambio de sistema", desde el universo espaciotemporal de la física clásica, a otro donde esas dimensiones espaciotemporales dejan de existir, el nuevo sistema que representa la propiedad cuántica del entrelazamiento. Internamente -para sí- se "desgarra" del tejido espacio-temporal, en una indiferenciación de sus componentes, pasando a ser una "entidad única", lo que tiene similitudes evidentes con el llamado "cerebro cuántico", que nos introduce de lleno en el especial mundo de la "mente", con su deslocalización y su incumplimiento de la ley causa-efecto...

Y ahora vienen los "detalles" que postergué para este momento... ¿En qué me baso para emitir la hipótesis apuntada?... Para mí, hay dos hechos que me han conducido a recalar en el planteamiento de la hipótesis. Uno tiene que ver con la circunstancia del acontecimiento ordinario de la pérdida de la consciencia de la vigilia al entrar en el sueño y la subsiguiente recuperación de tal consciencia de la vigilia al despertar; lo mismo habría que decir al "volver" de la anestesia aplicada en cualquier intervención quirúrgica... Hay una especie de conexión entre ambos momentos, el de antes y el de después, al recuperar la consciencia de la vigilia, aunque haya pasado cierto tiempo (duración del período en que se está anestesiado, en un caso, y duración del sueño, en el otro). Eso quiere decir que es precisa un cierta disposición o semejanza entre los estados del cerebro antes y después de tales acontecimientos.

En el sueño existe otro tipo de consciencia (no la de la vigilia), que corresponde con estados del cerebro no similares, lo que no hace posible, entonces, la "continuidad" entre las consciencias de la vigilia y la del sueño... Por supuesto, mucho más clara parece la discontinuidad entre la (posible) consciencia del anestesiado y la de la vigilia...

Es la similitud o la semejanza la que parece, pues, establecer la continuidad o la indiferenciación de los distintos elementos del sistema que llamamos mente consciente: el entrelazamiento cuántico dentro del sistema es evidente.

El otro hecho que me ha conducido a la emisión de la hipótesis ha sido el reciente experimento expuesto en la revista digital Tendencias21, de la construcción de una "red de átomos individuales que procesan y almacenan información tal como lo hace el cerebro biológico, siguiendo la dinámica de los sistemas cuánticos". Tal red de átomos individuales "imitan el comportamiento de las neuronas y de sus conexiones sinápticas".

Los investigadores del experimento han llamado a la red "cerebro cuántico", en el sentido de que cambia de estado físico instantáneamente, tal como ocurre en los sistemas cuánticos y de una manera remotamente parecida a las neuronas biológicas. Además, el sistema es inteligente, ya que "aprende de los estímulos del entorno, por lo que posee también una plasticidad semejante a la del cerebro biológico". Esta red neuronal artificial, construida con átomos de cobalto sobre fósforo negro, no necesita programación informática (programa de aprendizaje automático -IA) para imitar el funcionamiento cerebral cuando procesa y almacena información. Gracias a la propiedad del entrelazamiento cuántico, en este circuito cerebral cuántico, los investigadores fueron capaces de modelar y conectar los átomos débilmente "informados" entre sí, comprobando que imitaban el comportamiento autónomo de las neuronas y de las sinapsis cerebrales.

El entrelazamiento cuántico, pues, permite el "paso" del mundo físico clásico de las dimensiones espaciotemporales, al mundo cuántico que regula en los más íntimo el comportamiento de los cerebros y que hace posible la mente y la consciencia.

Consciencia, Creación y Evolución

  ¿Una reedición de la "Evolución creadora" de Bergson? Por supuesto que no, aunque el concepto de "elán vital", impulso...