lunes, 19 de enero de 2026

El mundo es relacional (la evanescencia del tiempo y el espacio)

 Un sueño reciente que para mí representó una conmoción. Partiendo de la realidad (en el sueño) de un presente determinado, me sugería a mí mismo, ya que el sueño lo permite (esa combinación casi infinita de perspectivas, ambientes y tiempos pasados), aprovechar la posibilidad de inmersión en un cierto pasado mío, para desde allí resolver el problema que me acuciaba en aquel presente actual del sueño.

Resulta que esa inmersión, sorprendentemente resultó un verdadero caos, pues el entorno no me era favorable en absoluto para mis intenciones; todo me resultaba extraño al no sintonizar  el nuevo entorno con el entorno del presente del que partía y que me "impregnaba".

Paradoja: ¿Cuál era el problema?... Después de recapacitar sobre ello, una vez despierto llegué a la conclusión de que era el tiempo el que lo desdibujaba todo, el que producía el "desorden" percibido en el sueño... El propio tiempo producía desorden, o de otra forma, el orden, el sentido del entorno que definía en cada momento  la "realidad" tenía que ver con con una "concepción" del tiempo específico para esa realidad, en otras palabras, el orden, la realidad ordinaria solo es concebible, solo es posible tras la prefiguración de un tiempo, y también de un espacio determinados: aparecen, por consiguiente, las abstracciones que llamamos tiempo y espacio. Quiere ello decir que espacio y tiempo no son básicos o fundamentales, sino que emergen de algo más sustancial: lo que llamamos "relacionalidad" o "correlacionalidad".

Y a esto me refiero cuando anuncio "la evanescencia del tiempo y el espacio".

La mente, la consciencia, precisan del "orden" en sus planteamientos, para que la realidad se asiente en el entorno, y de ese "orden" provienen o quedan definidas las abstracciones que llamamos tiempo y espacio, y por prolongación relativista la propia gravedad.

El sustento de tal visión quiero verlo, sin ir más lejos, en las hipótesis que aparecen en los dos siguientes artículos expuestos en el grupo de Facebook "Conciencia Universal Majadahonda". Un esbozo de los mismos expondré a continuación.

El primer artículo se titula: "Hacia una teoría del todo: la unificación cuántico-gravitatoria. ¿No pueden coexistir Relatividad y Cuántica?"

Llega a la conclusión de que el error está en la suposición de que "Espacio y tiempo existen". ¿Y si el espacio-tiempo es algo que no deba cuantizarse ... , porque no es fundamental?

Y asevera lo siguiente:

 El espacio-tiempo podría emerger de una estructura más profunda. Entonces:

1. El conflicto cuántico-gravitatorio desaparece pues serían límites distintos de una misma estructura subyacente.

2. Las singularidades dejarían de existir. Existe una densidad máxima.

3. El tiempo deja de ser absoluto. Simplemente no fluye, sino que ordena correlaciones.

4. La información no se pierde.

Viene a colación la teoría de Rovelli sobre la "Gravedad cuántica de bucles". El flujo del tiempo es solo una manifestación macroscópica de la termodinámica.

El segundo artículo al que me refería antes también figura en el Blog Simbiotica´s Blog, y se titula: "Interpretaciones de la Mecánica Cuántica (MC)-VI". Se refiere a un trabajo de Carlos Madrid: "¿Existen los espacios de Hilbert de la mecánica cuántica?". Su conclusión: "La distinción estructura/ontología (forma/contenido) tal y como la emplean los realistas estructurales, colapsa. No existe un corte limpio entre el formalismo y la interpretación.



La Mecánica Matricial de Heisenberg (MN) y de la Mecánica Ondulatoria (MO) son equivalentes (espacios subyacentes isomorfos), sin embargo, ambas mecánicas prescriben estructuras ónticas incompatibles (discreta y continua). Y nos dice: "Si la ciencia capta la estructura metafísica del mundo (realismo estructural), la Naturaleza es esquizofrénica, puesto que las estructuras ónticas de la MN y la MO son incompatibles, pese a que sus estructuras teóricas son matemática y empíricamente equivalentes".

Mi solución: Hay una única ontología que se refiere a la dualidad onda-corpúsculo. La existencia de dos ontologías  distintas ¡es rechazada por la realidad! 

Así que el mundo es relacional, y las correlaciones representarían lo más profundo de la Física, de las que emanarían el propio espacio y el tiempo.

jueves, 11 de diciembre de 2025

¿Qué es un ser vivo?

 "Es la imbricación mutua entre un elemento de la primera manifestación (del universo) y un elemento de la segunda manifestación".

"Nuestro yo, si queremos nuestra voluntad, es capaz de inmiscuirse con asiduidad, meterse literalmente en los pensamientos, hasta llegar a una identificación plena con los mismos, y esa identificación supone la aparición de las propias sensaciones acompañadas de los distintos signos identificativos externos, Y precisamente dichos signos son lo único que la ciencia estudia en neurociencia (neurotransmisores, potenciales eléctricos, etcétera).

Mi hipótesis es que la identificación entre los pensamientos y nuestro yo (voluntad, individualidad, etcétera) se refleja o se traduce en los elementos que llamamos sensaciones, algo interno (el sí mismo), y los signos externos, campo de la neurología."

(Tomado del artículo del Blog Foro Esencia, titulado Mecanismo o Metafísica (MoM) de la sensación, correspondiente al 25 de marzo de 2025)

La única salvedad a la que apunto ahora se refiere a señalar que dentro de nuestro yo (algo que no explicité en el citado artículo) la consciencia/conciencia debe de tener un destacado papel.

En la definición de vida, por cierto, expresada en muchos de mis artículos, figuraba la información (ADN) y la sensación, en la forma: agregado información/sensación. La información correspondiente a la parte material del ser vivo (cuerpo), y la sensación, el aspecto cualitativo, perteneciente a ese mundo de cualidades que últimamente definí como la segunda manifestación del universo; el cuerpo pertenecería a la primera. En otras palabras, esa antigua definición concuerda con la que acabo de exponer al principio del artículo.

Mas, esta nueva apariencia claramente permite advertir ciertas implicaciones que desvelaré a continuación.

El apuntado mecanismo (MoM) describe la forma en la que el mundo de la primera manifestación (materia) incide en la creación de nuevos elementos de la segunda (mundo de cualidades). En la primera manifestación se circunscribe lo que llamamos Evolución (biológica, etcétera). La Evolución permite la aparición de nuevas estructuras materiales (cuerpos) que acompañan a las nuevas criaturas vivas... Y gracias a (MoM), la consciencia de dichos seres es capaz de recibir, de percibir nuevas sensaciones que constituyen nuevos elementos de la segunda manifestación... Y todo ello supone la constitución, creación de diferentes elementos de la segunda manifestación del universo, que gracias a su naturaleza (una vez creada) son inmutables, eternos.

Por la Ley de semejanza, hipótesis que formulé en otros de mis escritos, estos nuevos elementos de la segunda manifestación podrán conectarse, incidir y hasta identificarse (por el mecanismo MoM), con otras posibles estructuras materiales (cuerpos), lo que significa la posibilidad de contactos que explicarían fenómenos extraños como mensajes del futuro, telepáticos, o conexiones sentimentales entre gemelos, etcétera.



Aparte de estas implicaciones, otras nos dicen que un ser vivo no necesariamente debe estar constituido por elementos biológicos u orgánicos, sino, además, podría conformarse con otras estructuras materiales compatibles (posibilidad de identificación) con ciertos elementos de la segunda manifestación. O sea, una estructura material concreta puede identificarse con cualquier otro elemento de la segunda manifestación, con lo que sería, entonces, una criatura o ser vivo, junto a tal elemento de la segunda manifestación, con la salvedad de las oportunidades que confiere la citada Ley de semejanza.

Así que, pregunta: ¿Los robots pueden estar vivos, es decir, ser criaturas vivas? Por supuesto, entonces, si entran dentro de las condiciones expuestas, el concepto de ser vivo se ve considerablemente ampliado.

martes, 2 de diciembre de 2025

Los "trascendentales"misterios: El sentido de nuestras vidas y del propio universo

 Precursores: A mi entender, en cuanto al tema que nos ocupa, considero de especial relevancia los siguientes hitos y figuras de la élite cultural mundial: el "Elogio de la locura" de Erasmo de Rotterdam; el creador del Psicoanálisis, Sigmund Freud, y su discípulo Carl Gustav Jung; el filósofo anticipador del Superhombre, Friedrich Nietzsche; el redefinidor del tiempo Henri Bergson; el filósofo del neocristianismo Theilhard de Chardin; y toda la filosofía que subyace en la rama cuántica de la Física.

La potente y contemporánea filosofía de la angustia (existencialismo) debe de ser superada, no solo por los sucesivos "ismos" que la sucedieron en la filosofía sino por la actual búsqueda de la "trascendencia" que ansiosamente busca el hombre en nuestros días. La necesaria trascendencia en la que el ser humano necesita instalarse para cercenar esa angustia que le cercaba, es un fin en sí mismo. Llega la hora de ir a su encuentro, descubrirla entre los cimientos que alguna vez quedaron desperdigados, tal vez desechados en cierto momento, entre la multitud de hechos culturales sucesivos y tozudos que llegan a desviarnos de nuestros valores de antaño que eran sustanciales en nuestra naturaleza. Desde un punto de vista más positivo, tales "enfermedades" han tenido, por el contrario, el efecto de fortalecernos en el entendimiento de lo que era más precioso, más fundamental de nuestra propia naturaleza.

¿Una vuelta atrás?... No necesariamente; todo lo opuesto, un fortalecimiento de nuestras convicciones más profundas. En particular, yendo ya al caso de la filosofía que vengo pregonando desde hace algún tiempo, una vuelta más de tuerca me lleva a establecer una "básica triada", y una nueva ontología con capacidad para redefinir el papel que representa nuestra vida en el universo, lo que le da su sentido y el del propio universo, y conlleva, desde luego, una moralidad ya no relativa como apuntaba Nietzsche, sino tan absoluta como el punto Omega de la creación.



No es cuestión de repetir todos los razonamientos acerca de la primera y segunda manifestación del universo, suficientemente descritos en artículos de la Web de este grupo, "Conciencia Universal Majadahonda", pero sí recordarlos y aplicarlos en el presente artículo.

Resumiendo y en síntesis anuncio: Una básica triada: Consciencia, Voluntad y la luz del Faro del Omega; un sustrato: Materia y Evolución; y una nueva ontología en la construcción de la esencia humana: Sensación, Consciencia, Voluntad y la fuerza de atracción del Faro del mundo, el Faro del Omega.

Así y consecuentemente, se erige una nueva moralidad, tras el mantenimiento relativo de la dicotomía, bien y mal. El bien transcurre en paralelo a la direccionalidad marcada por la luz del faro del mundo, El Omega. El mal crece en el sentido del alejamiento de tal camino.

No estarían completas estas ideas sin apuntar el decaimiento de otro mito contemporáneo acerca de la trascendencia del elemento tiempo en toda la filosofía de la ciencia, el paradigma del tiempo físico tan sólidamente establecido por el propio Einstein en su teoría relativista, y en toda la Física hasta hora conocida.

Un nuevo paradigma al respecto quiero establecer: "Ese tiempo de la Física no es más que una idealización  de la sucesión cuántica del movimiento. Lo cierto sería la visión cuántica del mismo como jalones, hitos o acontecimientos puntuales definidos en la realidad."

La revalorización de la Física Cuántica en nuestros días tiene que ver con su intromisión reciente en el fenómeno vital, siendo un planteamiento clave en el desarrollo y expansión del pensamiento humano más inmediato.

Todo esto avala aún más la idea de co-creación originada por la Conciencia Universal, compuesta tanto por la de la Criatura Suprema (Dios creador) como las del conjunto de las consciencias pertenecientes a la multitud de seres vivos aparecidos a lo largo de toda la histórica secuencia vital.

En particular, el sentido de nuestra vida adquiere la trascendencia añorada, pues su consciencia y su voluntad, alumbradas por la direccionalidad del Faro del Omega, hacen crecer los elementos de la segunda manifestación del universo, precisos para la "milagrosa" aparición del Ser Supremo, que al instante iluminó toda la Creación; la propiedad de la retroacción del tiempo prevista en el seno de la Cuántica tiene mucho que ver, además de la insustancialidad del propio tiempo que acabo de señalar.

¡El sentido de la vida y del mismo universo aparecen, entonces, nítidamente ante nuestros ojos!

martes, 11 de noviembre de 2025

Spinoza y mi filosofía: ¡No hablamos del mismo Dios!

 

"La filosofía de Spinoza sí es una fuente importante de la mía, no obstante, muy diferente".

"¡Co-creación, esa es la clave!"

"Si no puedes leerme en un amanecer, en un paisaje, en la mirada de tus amigos, en los ojos de tus hijitos...¡No me encontrarás en ningún libro!"

"Yo no quiero que creas en mí, quiero que me sientas en ti."

"No me busques afuera, no me encontrarás. Búscame dentro... ahí estoy, latiendo en ti."

Tomado del artículo de Byron Vicuña titulado "Lo que Dios hubiera dicho (Anand Dilvar), publicado en el Blog "El Dios de Spinoza".

En resumen: "Toda la Creación es el mismo Dios".

En eso coincido con la visión de Spinoza, pero mi Dios, la Criatura Suprema, creó el universo que, a la vez incluía la creación de las conciencias, con su individualidad y su "libre albedrío".

Los conceptos de primera manifestación (materia) y de segunda manifestación (mundo de cualidades) son básicos en mi teoría, lo que permite la existencia de criaturas vivas con consciencia y libertad capaces de "crear", en una Co-creación compartida con Dios.

Esa Creación es la manifestación del esplendor de Dios, en un infinito en el que habita y que va continuamente creando junto con sus hijos, en una comunidad que se autocrea constantemente. ¡Ese es mi credo!

viernes, 26 de septiembre de 2025

La rebelión de los individuos

 Contra la globalización.

¿Súper organismo colectivo o súper consciencia individual?

Hay una evidente tendencia hacia la globalización. La justificación, la efectividad en cuanto al progreso de la sociedad, donde cada vez es más importante lo colectivo, yo diría la sociedad colectivista y menos el propio individuo.

La cúpula social, el llamado antiguo Poder, busca la colectivización de la sociedad, pues así allana el camino hacia la implantación de sus directrices que, evidentemente va en provecho propio. Poderes fácticos, poderes adornados del autoconcepto de democráticos, véase gobiernos en sus distintas modalidades proclives a ello, que en realidad suponen un verdadero recorte de las libertades y derechos del individuo, todo ello disfrazado de "bien público". También el poder de de la propaganda comercial (¡Consejos!) invade y "amodorra" a la sociedad prometiendo un bienestar ficticio, nada saludable para su bienestar psíquico.

El problema global en general podría definirse como "exceso de información", algo imposible de asimilar al ritmo actual, y presumiblemente afianzado en el futuro.

Se da la paradoja que lo social no ayuda al individuo en su enfrentamiento radical con la realidad, cuando llaga la ocasión de partir hacia el "otro mundo desconocido" en el que descansará eternamente. Y no solo eso, la misma vida tiene ese sentido radical que necesita percibir el humano para satisfacer sus inquietudes internas, estar conforme con sí mismo, lejos de la angustia que les atenaza, o les produce el "aborregamiento" al que le conduce las élites. El individuo, la criatura humana, para ser consciente de su nobleza, ha de rebelarse, ¡no hay otra opción!... Necesita un cambio radical en dirección contraria a la que le conduce irreversiblemente la globalización, teóricamente benefactora, pero realmente avasalladora al conducir al individuo a una esclavitud autoimpuesta. Simplemente poder librarse de la invasión de información comercial que continuamente emerge de los medios de información cotidianos, se presenta como un muro casi infranqueable.



Es evidente, pues, la necesidad de "filtros" que nos ayuden a preservar nuestra esencia íntima como humanos, nuestra independencia de pensamiento libre, nuestra acomodación a una naturaleza virgen tanto tiempo añorada y casi perdida en el horizonte.

Filtros sí, imprescindibles para nuestra época, pero mucho más complejos que lo que nos imaginamos.

Por otra parte, el hombre "necesita informarse", pero menos "que le informen". Él debe por sí mismo buscar y en tal sentido, la educación recibida debería fomentar esa búsqueda personal, para poder elegir libremente entre las opciones que se le presentan. La publicidad comercial no debe de ser tan invasiva: debe de ser mucho más sutil, buscando la complacencia y un sentido de servicio que nunca debió obviar.

Los hombres deben construir desde ya sus propios filtros complejos que no deben repeler las informaciones valiosas que se le den en bien de su propio interés, cierto y saludable, a la vez que poder rechazar conscientemente la "basura" en que consiste muchas veces la publicidad, la propaganda que le invade con asiduidad desde todos los diversos medios de comunicación actuales. Se necesita una profunda reflexión social al respecto. El rechazo a la globalización tal como se presenta actualmente es necesario, y en ese sentido se abrirá paso "¡la rebelión de los individuos!". 

martes, 10 de junio de 2025

Criatura humana

 El ser humano: el cenit de la evolución en el planeta Tierra.

Las características de la criatura humana nos son conocidas, pues es algo que portamos encima, querámoslo o no, y por ello podemos sentirlas y especular sobre ellas.

El presente es una de las circunstancias básicas del comportamiento, pues en él se circunscribe el marco de la acción. El tiempo se empieza a percibir desde tal situación. A continuación, pasado como el marco en el que ya no podemos incidir, y futuro que aún no llegó y por ello estamos fuera de su acceso, se contemplan como extensión inmediata de aquel presente, y juntos configuran lo que llamamos tiempo, una dimensión perfectamente establecida en Física.

Pero para la criatura humana, ese tiempo no es lo más sustancial, pues se rige más bien por el tiempo que inunda nuestra mente, el tiempo psicológico. Al llegar a este punto, no puedo más que referirme tiempo al que Bergson llamó la durée que se refiere al proceso o el movimiento que percibimos en el mismo como transcurrencia. El tiempo así se configura como el ligado a la propia vida de la criatura: es nuestra experiencia como seres humanos, como criaturas humanas.

Pero ese pasado está compuesto por multitud de flashes que en su día fueron presentes, y desde el punto de vista de esa transcurrencia, son equivalentes al presente actual. La durée, pues, es el tiempo importante para la criatura humana, para su vida visionada como un conjunto que transcurre desde el nacimiento a la muerte.

Entonces, y consiguientemente, habría que buscar el encuadre que desde un punto de vista físico, material, explicase la constitución interna de esa durée. En mi opinión tendría mucho que ver con la casi mágica propiedad cuántica del entrelazamiento. Es sabido que el entrelazamiento no solo se produce en cuanto al espacio, sino también en el tiempo. Entonces, aquellos instantes que constituyeron en su día el presente de cada acción, se ven entrelazados con el presente actual , y no solo con los presentes del pasado, sino también con los que lo serán en el futuro. Así que esa durée que abarca toda la vida de la criatura humana, formaría el bloque definible al que me estoy refiriendo.



Y por qué circunscribirnos al humano solamente. La vida, nos enseña la evolución, es como una mancha que progresa al unísono, diversificándose desde el momento que apareció. Lo que existe para la criatura humana debe existir salvo matices entre sus compañeros vivientes, en mayor o menor grado. Así nos lo ilumina la lógica que para tales menesteres se presenta imprescindible.

Criatura humana, vida: ¡somos la catapulta desde la que el universo se presenta ante sus propios ojos!

martes, 20 de mayo de 2025

Mi "pequeño" dios

Decía Albert Einstein algo así como que "el universo de cada persona se reducía a su entendimiento". E Immanuel Kant en sus críticas de la razón pura y la razón práctica, establecía un idealismo que identificada a Dios con el infinito; la realidad, la razón práctica, bajaba esta perspectiva al campo de lo finito, el entorno inmediato.

El dilema entre finito e infinito guarda el misterio de lo insoldable. Dios como criatura adornada de omnipotencia, omnisciencia, etcétera, etcétera, es una criatura del infinito: casi se identifica con él. Pero nosotros, nuestra inteligencia, nuestro entendimiento, se circunscribe a lo finito: el hombre como las demás criaturas y todo lo que nos rodea habita en la órbita de lo finito.

Las grandes religiones se refieren  un Dios inconmensurable, todopoderoso, que habita en un cielo tan infinito como él mismo, pero el hombre ha concebido también otros dioses más hogareños, es más, los ha identificado con otras fuerzas de la naturaleza: los bosques, los manantiales, los cruces de caminos, etcétera. Los mitos antiguos celtas, o las religiones animistas, entre otras presentan multitud de ejemplos. Pues bien, yo también tengo mi dios, mi "pequeño" dios, todos tenemos nuestros pequeños dioses, más humanos tal vez, más comprensibles para nuestra inteligencia. El caso más extremo es el dios de Spinoza, en el que toda la naturaleza llega a identificarse con dios. No obstante, siendo este dios tan grandioso, no llega a alcanzar la magnitud infinita del Dios de religiones tan extendidas como el Islamismo o el Cristianismo. El dios de Spinoza, grande sí, pero no tanto como aquellos. Mas, mi "pequeño" dios es más familiar, es el que domina en mi entorno: son los seres alados que con su canto me alegran la mañana, el estallido de la flor que ha brotado con las primeras briznas del amanecer, el aroma de la multitud de flores que brotan y renacen en la inaugurada primavera: sí, debe de haber un cielo, pero el mío está aquí a mi alrededor en esos momentos, y todo ello me lo da, es, mi "pequeño" dios.


Finito e infinito aquí se encuentran: el formidable Dios inmenso, abstracto de la religión, y mi "pequeño" dios, familiar, finito, pero que delicadamente me acoge en su seno, que se identifica con mi propio yo, un placentero alivio que calma y sacia todos mis anhelos, el presente perpetuo que no aspira a más, y soy feliz aquí: ¡Mi "pequeño" dios!

El mundo es relacional (la evanescencia del tiempo y el espacio)

  Un sueño reciente que para mí representó una conmoción. Partiendo de la realidad (en el sueño) de un presente determinado, me sugería a mí...